BUENOS AIRES.- El juez de la Corte Suprema de Justicia Eugenio Zaffaroni afirmó que "preocupa públicamente" la compra de un costoso anillo de diamantes valuado en U$S 250.000, o cualquier otra inversión, por parte del juez federal Norberto Oyarbide porque podría ser "desproporcionada con su situación patrimonial".
Zaffaroni confió a radio Continenal que "yo no uso anillo, no me gustan las alhajas, no sé si hay anillos que valen U$S 250.000 ($1.077.750)" e ironizó que sobre la joya de Oyarbide "se dijo que tiene destellos que se ven desde la puerta (...) si es así parece que es un anillo de esos de pila que venden en San Telmo".
Para el juez en este caso "no es una cuestión del anillo" sino que, añadió, el problema se produce cuando "un funcionario hace gastos que son desproporcionados con su evolución patrimonial" y comentó que "si quiere comprarse un anillo o quiere comprarse una colección de filatelia, es su problema". "Lo que en el fondo preocupa o puede preocupar públicamente es si (Oyarbide) hace inversiones en lo que sea y están desproporcionadas con su capacidad patrimonial", reconoció Zaffaroni.
"Da la impresión de que todo se reduce a que (Oyarbide) se compró un anillo. Eso es farandulizar la noticia", opinó el magistrado y reiteró que "me parece una tontería la forma en que se planteó la cosa" desde un sector del periodismo.
Oyarbide había contado a quienes trabajan con él que entregó en pago "todo" lo que le regalaron "en los últimos cinco años" para costear el anillo. "Es un brillante dorado, no todos saben lo que es...", habría dicho.
Los dichos de Zaffaroni no fueron la primera reacción en su contra. El abogado tucumano Oscar López pidió que se investigue si el juez cometió cohecho agravado, exacción agravada por el destino de lo recibido, enriquecimiento ilícito y violación de los deberes de funcionario público. Por su parte, los diputados opositores Ricardo Gil Lavedra (UCR) y Patricia Bullrich (Unión por Todos) reclamaron que el magistrado explique al Consejo de la Magistratura el origen de los fondos con los cuales se compró la joya.
La excéntrica vida de Oyarbide ya había sido puesta bajo la lupa cuando fue investigado por el juez del fuero correccional Ismael Muratorio por enriquecimiento ilícito. No eran los bienes del magistrado lo que despertaba sospechas, sino sus excesivos gastos con tarjeta de crédito, que demostraban un alto nivel de vida. En ese momento, Oyarbide se defendió diciendo que había solicitado al Banco Ciudad un préstamo de U$S 60.000 para sus gastos personales y para hacer refacciones en su departamento. La causa ya lleva 14 años y se encuentra en el Juzgado de Instrucción Nº 22, a cargo de Guillermo Ricardo Rongo.
Según escribió el periodista Daniel Santoro en su libro "Sr. juez", una biografía de Oyarbide, en las declaraciones juradas del magistrado de 2008 y 2009 no declara tener tarjetas de crédito, sólo un departamento en la calle Rodríguez Peña 1.978, una parcela en el cementerio Jardín de Paz, U$S 1.832 en una caja de ahorro del Banco Ciudad de Buenos Aires y U$S 1.406. (DyN-Especial)
Zaffaroni confió a radio Continenal que "yo no uso anillo, no me gustan las alhajas, no sé si hay anillos que valen U$S 250.000 ($1.077.750)" e ironizó que sobre la joya de Oyarbide "se dijo que tiene destellos que se ven desde la puerta (...) si es así parece que es un anillo de esos de pila que venden en San Telmo".
Para el juez en este caso "no es una cuestión del anillo" sino que, añadió, el problema se produce cuando "un funcionario hace gastos que son desproporcionados con su evolución patrimonial" y comentó que "si quiere comprarse un anillo o quiere comprarse una colección de filatelia, es su problema". "Lo que en el fondo preocupa o puede preocupar públicamente es si (Oyarbide) hace inversiones en lo que sea y están desproporcionadas con su capacidad patrimonial", reconoció Zaffaroni.
"Da la impresión de que todo se reduce a que (Oyarbide) se compró un anillo. Eso es farandulizar la noticia", opinó el magistrado y reiteró que "me parece una tontería la forma en que se planteó la cosa" desde un sector del periodismo.
Oyarbide había contado a quienes trabajan con él que entregó en pago "todo" lo que le regalaron "en los últimos cinco años" para costear el anillo. "Es un brillante dorado, no todos saben lo que es...", habría dicho.
Los dichos de Zaffaroni no fueron la primera reacción en su contra. El abogado tucumano Oscar López pidió que se investigue si el juez cometió cohecho agravado, exacción agravada por el destino de lo recibido, enriquecimiento ilícito y violación de los deberes de funcionario público. Por su parte, los diputados opositores Ricardo Gil Lavedra (UCR) y Patricia Bullrich (Unión por Todos) reclamaron que el magistrado explique al Consejo de la Magistratura el origen de los fondos con los cuales se compró la joya.
La excéntrica vida de Oyarbide ya había sido puesta bajo la lupa cuando fue investigado por el juez del fuero correccional Ismael Muratorio por enriquecimiento ilícito. No eran los bienes del magistrado lo que despertaba sospechas, sino sus excesivos gastos con tarjeta de crédito, que demostraban un alto nivel de vida. En ese momento, Oyarbide se defendió diciendo que había solicitado al Banco Ciudad un préstamo de U$S 60.000 para sus gastos personales y para hacer refacciones en su departamento. La causa ya lleva 14 años y se encuentra en el Juzgado de Instrucción Nº 22, a cargo de Guillermo Ricardo Rongo.
Según escribió el periodista Daniel Santoro en su libro "Sr. juez", una biografía de Oyarbide, en las declaraciones juradas del magistrado de 2008 y 2009 no declara tener tarjetas de crédito, sólo un departamento en la calle Rodríguez Peña 1.978, una parcela en el cementerio Jardín de Paz, U$S 1.832 en una caja de ahorro del Banco Ciudad de Buenos Aires y U$S 1.406. (DyN-Especial)







