29 Diciembre 2011 Seguir en 
La ciencia tiene la particularidad de crear discursos que nos explican cómo funcionan las cosas, tanto naturales como sociales, influyendo en nuestra imaginación de lo posible. Este es el motivo por el cual resultan significativas las noticias que nos señalan refutaciones o confirmaciones de principios científicos. En este rubro, sucedieron dos "casi" noticias en 2011. La primera de ellas consiste en el aparente hallazgo de una partícula capaz de moverse a una velocidad superior a la de la luz, hecho que contradiría uno de los más firmes postulados de la física moderna. Intentar confirmar esto regirá la agenda de varios laboratorios. La otra "casi" noticia pertenece también al ámbito de la física y nos dice que nueva evidencia parece indicar la existencia del todavía teórico bosón de Higgs. Desde que el átomo se empecinó en contradecir su definición griega, se volvió complicado explicar cómo se pasa de partículas con masa cero (los fotones por ejemplo) a partículas con masa no nula (el electrón). No encontrar el bosón de Higgs beneficiaría teorías alternativas sobre la constitución de la materia.
Sobre el final del año, las convulsiones económicas convirtieron el mundo en un escenario difícil de explicar y predecir. Resulta significativo que el Nobel de economía 2011 haya ido a parar a dos defensores de teorías intervencionistas. Todo un símbolo.
Desde un punto de vista general, 2011 fue testigo de un desplazamiento valorativo desde la biotecnología hacia la nanotecnología, motorizado por las aplicaciones que promete el grafeno -para algunos, el silicio del siglo XXI-, a lo que se suma la cada vez más evidente imposibilidad de los biocombustibles para resolver los problemas energéticos. En esta sintonía, un hecho científico interesante fue el proyecto presentado por el laboratorio de física del sólido de la UNT orientado a producir nanoestructuras utilizadas en la fabricación de leds. Por supuesto, un cambio en la dirección de la "moda" científica no implica el abandono de los desarrollos biotecnológicos. Muestra de ello es la aparición de la leche de vaca maternizada, obtenida a partir de la manipulación genética del genoma vacuno. El equipo que hizo esto posible fue galardonado con el premio Innovar 2011.
Los problemas económicos llevaron al cierre del proyecto espacial norteamericano (los transbordadores no volverán a volar) como así también al abandono de estudios de tratamientos con células madre. Sin embargo, la inversión en ciencia está dando muy buenos resultados en países del sudeste asiático: este año incrementaron significativamente la publicación de trabajos de investigación. Al parecer, tienen el propósito no sólo de ser los productores "materiales" de la tecnología, sino también de los conocimientos que les dan origen. En este ranking, Argentina se encuentra entre los primeros 40 del mundo.
Sobre el final del año, las convulsiones económicas convirtieron el mundo en un escenario difícil de explicar y predecir. Resulta significativo que el Nobel de economía 2011 haya ido a parar a dos defensores de teorías intervencionistas. Todo un símbolo.
Desde un punto de vista general, 2011 fue testigo de un desplazamiento valorativo desde la biotecnología hacia la nanotecnología, motorizado por las aplicaciones que promete el grafeno -para algunos, el silicio del siglo XXI-, a lo que se suma la cada vez más evidente imposibilidad de los biocombustibles para resolver los problemas energéticos. En esta sintonía, un hecho científico interesante fue el proyecto presentado por el laboratorio de física del sólido de la UNT orientado a producir nanoestructuras utilizadas en la fabricación de leds. Por supuesto, un cambio en la dirección de la "moda" científica no implica el abandono de los desarrollos biotecnológicos. Muestra de ello es la aparición de la leche de vaca maternizada, obtenida a partir de la manipulación genética del genoma vacuno. El equipo que hizo esto posible fue galardonado con el premio Innovar 2011.
Los problemas económicos llevaron al cierre del proyecto espacial norteamericano (los transbordadores no volverán a volar) como así también al abandono de estudios de tratamientos con células madre. Sin embargo, la inversión en ciencia está dando muy buenos resultados en países del sudeste asiático: este año incrementaron significativamente la publicación de trabajos de investigación. Al parecer, tienen el propósito no sólo de ser los productores "materiales" de la tecnología, sino también de los conocimientos que les dan origen. En este ranking, Argentina se encuentra entre los primeros 40 del mundo.







