"La deudocracia desplaza a la democracia"

El constitucionalista tucumano advierte sobre los avances de los mercados financieros globales sobre los derechos de las sociedades. El martes presentará "Un largo Termidor", donde analiza los avances de las doctrinas antidemocráticas. Las revueltas en el mundo

LEVANTAMIENTO EN EGIPTO. Pisarello afirma que las revueltas árabes tienen que dejar enseñanzas en Europa.  REUTERS
LEVANTAMIENTO EN EGIPTO. Pisarello afirma que las revueltas árabes tienen que dejar enseñanzas en Europa. REUTERS
24 Diciembre 2011
"En muchos países europeos, la democracia está siendo desplazada por la deudocracia; es decir, por el Gobierno de los acreedores y de un puñado de grupos financiero-especulativos", aseveró Gerardo Pisarello.

El constitucionalista tucumano, aunque radicado en España, es autor del libro Un largo Termidor. La ofensiva del constitucionalismo antidemocrático, cuya edición europea será presentada el martes, a las 21, en El Árbol de Galeano (Rivadavia 435). Andrés Garmendia y Dolores Marcos analizarán los aspectos centrales de esta obra, que se aboca específicamente en la construcción de la democracia y los riesgos de que se produzcan nuevas experiencias autoritarias, aunque de un modo distinto a los experimentados anteriormente.

El diálogo con LA GACETA, antes de regresar a la provincia, Pisarello advirtió el peligro de que se multiplique "un régimen controlado por minorías económicas que apenas tolera algunas libertades públicas". La entrevista se desarrolló como sigue.

- ¿Por qué tituló su libro "Un largo Termidor"?

- La referencia tiene su origen en la revolución francesa. En el calendario republicano, Termidor fue el mes del golpe de Estado contra el vigoroso movimiento democrático que surgió tras la caída de la Monarquía. Dicho golpe se realizó para proteger a los poderes de mercado y a ciertas élites. Mi tesis es que la ofensiva que se está imponiendo hoy en Europa y en otros rincones del mundo guarda muchas similitudes con aquel proceso.

- ¿El poder económico y financiero condiciona al sistema democrático?

- Desde luego. En América latina ha sido algo evidente. Lo novedoso es que esté ocurriendo de manera tan descarnada en el centro del capitalismo mundial.

- ¿Los países de Europa van en camino a tener soberanías limitadas, como pasó en los 90 en América latina?

- Sí, aunque algunos Estados pierdan más soberanía que otros. Con la ayuda de sus bancos y del Banco Central Europeo, Alemania está volviendo a dominar Europa. Y está imponiendo, sobre todo a los países de la periferia, reformas jurídicas y ajustes económicos que solo pueden conducir a la recesión y a la pobreza.

- Los nuevos Gobiernos de Italia y de Grecia, ¿serían un ejemplo de este proceso?

- En mi opinión, en Italia y en Grecia se han producido auténticos golpes de Estado financieros. El objetivo es imponer las políticas de austeridad sin la más mínima interferencia democrática. Para las elites político-financieras que hoy gobiernan Europa, la sola perspectiva de un referéndum o de elecciones que escapen a su control comienza a resultar insoportable.

- ¿Es esto lo que denomina como la ofensiva del constitucionalismo antidemocrático?

- Claro. Se está intentando grabar en los tratados europeos y en las constituciones estatales una reconfiguración de las relaciones de poder que conduce a su concentración en pocas manos, política y económicamente. En este entramado jurídico, el principio democrático es cada vez más marginal e inofensivo. Lo que recuerdo en mi libro es que los antiguos griegos no se engañaron y llamaron a esta forma de Gobierno oligarquía isonómica.

- ¿Qué papel se le puede atribuir en este escenario a movimientos como el de los indignados españoles o a las protestas en Estados Unidos?

- Son movimientos que han puesto negro sobre blanco la degradación de la democracia a manos de una forma inédita de oligarquía. Y que han señalado a los principales responsables, privados y públicos, de esta operación. En el fondo, se parecen bastante a las protestas que tuvieron lugar en América latina hace una década. Es difícil saber qué puede resultar de todo esto. Pero dada la escasa capacidad de autocorrección institucional, nada indica que esta impugnación global del sistema económico-financiero dominante vaya a disminuir.

- ¿La primavera árabe también formaría parte de este proceso de revuelta social, o se trata de algo diferente?

- En el imaginario islamofóbico y racista tradicional, la democracia solo parece posible en Occidente. Pero las valientes protestas que se producen en Egipto o en Túnez han demostrado que son pocas las lecciones de democracia que las poblaciones europeas pueden dar a sus vecinos norteafricanos. Naturalmente, hay resistencias y riesgos de involución; pero Europa debería ser menos arrogante y prestar más atención a las señales que llegan del sur.

- ¿Cuál sería el rol de América latina dentro de este 'largo Termidor'?

- Muchas de las políticas que se están aplicando hoy en Europa se impulsaron en América latina hace unas décadas, y el deterioro social fue enorme. Esto generó revueltas, cambios institucionales y constitucionales y nuevas promesas democratizadoras; algunas se han cumplido y otras, no. Con la agudización de la crisis se verá si se consolidan los avances o si lo que viene es un nuevo Termidor privatizador y autoritario.

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