10 Diciembre 2011 Seguir en 
Por Manuel Gonzalo Casas
Abogado. Becario de la fund. Konrad Adenauer y Estudiante en la Albert-Ludwigs-Universität
Percibir en Alemania la crisis mundial es, para alguien que vio la debacle económica-institucional argentina de 2001, un trabajo sumamente difícil. Los conceptos que traje exportados de nuestro país y que poseo sobre crisis, no se condicen con los signos que hoy se muestran en Friburgo.
Friburgo es, para Alemania y por sobre todo, una ciudad universitaria, identidad que fue construyendo a base del prestigio de los pensadores que ocuparon sus aulas. Martin Heidegger, Friedrich August von Hayek y Harald zur Hausen son algunos ejemplos de ellos. La economía local gira en torno al estudiante. La presencia de industrias es muy escasa, de modo que el desempleo típico de las coyunturas económicas no es palpable.
Por otro lado, en toda Alemania, en materia de política educativa, existe una tendencia de retorno a la supresión de las tasas universitarias. En la región de Baden-Wurttemberg, que envuelve a Friburgo, desde el próximo semestre rige nuevamente la gratuidad para la universidad estatal, por lo que tampoco en la masa estudiantil de la ciudad se ve reflejada la crisis.
Aumento de la matrícula
Difícilmente el ciudadano común, dados los costos, deje de invertir en educación como primera medida de ajuste. Contrariamente, hubo un crecimiento del alumnado, el que se debe a la eliminación, en julio pasado, de la conscripción obligatoria en el país.
En lo que respecta a los contenidos curriculares, hay un discurso por parte de los catedráticos fuertemente orientado a la europeización, que deja entrever que, a pesar de los problemas, no hay intención de abandonar o desacelerar el proceso de integración continental.
Muestra clara de ello es que en el discurso jurídico, que es ante todo consecuencia de un hecho social, se discute fuertemente sobre el reciente proyecto para una normativa común del contrato de compraventa; el nuevo concepto de Estado en la actualidad europea; la búsqueda del nuevo garante de los contratos, y otros temas vinculados al bloque de naciones. A su vez, tampoco hubo un recorte en lo que se refiere a ayuda financiera para el estudio. Las becas de estudio e investigación de instituciones tanto privadas como públicas siguen vigentes, y no sólo para sus ciudadanos nacionales, sino también para extranjeros europeos y del resto del mundo.
Si bien Friburgo aún no permite divisar los rasgos de la actual crisis, toda esta realidad en torno a la educación nos invita a pensar si no es que, frente a la coyuntura económica mundial, Alemania se está preparando para lo que el filósofo italiano, Toni Negri, vaticina como el Capitalismo Cognitivo, en el que el conocimiento se constituirá como la principal riqueza de las naciones.
Abogado. Becario de la fund. Konrad Adenauer y Estudiante en la Albert-Ludwigs-Universität
Percibir en Alemania la crisis mundial es, para alguien que vio la debacle económica-institucional argentina de 2001, un trabajo sumamente difícil. Los conceptos que traje exportados de nuestro país y que poseo sobre crisis, no se condicen con los signos que hoy se muestran en Friburgo.
Friburgo es, para Alemania y por sobre todo, una ciudad universitaria, identidad que fue construyendo a base del prestigio de los pensadores que ocuparon sus aulas. Martin Heidegger, Friedrich August von Hayek y Harald zur Hausen son algunos ejemplos de ellos. La economía local gira en torno al estudiante. La presencia de industrias es muy escasa, de modo que el desempleo típico de las coyunturas económicas no es palpable.
Por otro lado, en toda Alemania, en materia de política educativa, existe una tendencia de retorno a la supresión de las tasas universitarias. En la región de Baden-Wurttemberg, que envuelve a Friburgo, desde el próximo semestre rige nuevamente la gratuidad para la universidad estatal, por lo que tampoco en la masa estudiantil de la ciudad se ve reflejada la crisis.
Aumento de la matrícula
Difícilmente el ciudadano común, dados los costos, deje de invertir en educación como primera medida de ajuste. Contrariamente, hubo un crecimiento del alumnado, el que se debe a la eliminación, en julio pasado, de la conscripción obligatoria en el país.
En lo que respecta a los contenidos curriculares, hay un discurso por parte de los catedráticos fuertemente orientado a la europeización, que deja entrever que, a pesar de los problemas, no hay intención de abandonar o desacelerar el proceso de integración continental.
Muestra clara de ello es que en el discurso jurídico, que es ante todo consecuencia de un hecho social, se discute fuertemente sobre el reciente proyecto para una normativa común del contrato de compraventa; el nuevo concepto de Estado en la actualidad europea; la búsqueda del nuevo garante de los contratos, y otros temas vinculados al bloque de naciones. A su vez, tampoco hubo un recorte en lo que se refiere a ayuda financiera para el estudio. Las becas de estudio e investigación de instituciones tanto privadas como públicas siguen vigentes, y no sólo para sus ciudadanos nacionales, sino también para extranjeros europeos y del resto del mundo.
Si bien Friburgo aún no permite divisar los rasgos de la actual crisis, toda esta realidad en torno a la educación nos invita a pensar si no es que, frente a la coyuntura económica mundial, Alemania se está preparando para lo que el filósofo italiano, Toni Negri, vaticina como el Capitalismo Cognitivo, en el que el conocimiento se constituirá como la principal riqueza de las naciones.







