Magullada e intranquila ante la mirada inquisidora

Por Roberto Espinosa 10 Diciembre 2011
Nerviosa. Como la primera vez. Las miradas inquisidoras la intimidan. Casi no hay mujeres. El verano anterior, la junta había estado a punto de darle un certificado de invalidez, pero no se animó. La mano le indica que puede comenzar. El atuendo celeste y blanco tajeado se desliza pausadamente hasta la cintura. Magulladuras. Hematomas sobresalen en su cuerpo. Los sectores lozanos son pequeños. La voz inexpresiva la interroga: - Queremos saber la verdad, por su boca... - ¿La verdad? ¡Ja ja! ¿Existe? - No se burle. - La inventaron los hombres. Los animales, la naturaleza, ¿tienen verdades? - ¡Descúbrase hasta los pies!

La túnica cae. Los moretones parpadean como tuquitos. Ella sonríe. La voz: - ¿Maridos golpeadores? - También mujeres. - ¿Insensibles? - Más bien autodestructivos. Soberbios. Intolerantes. Demagogos. - Ajá, ¿perfil ideológico? - Dos, pero en el fondo, uno solo y contradictorio. -¿Cómo es eso? - Es largo de contar. Unitarios y federales. Ganaron los segundos que, en realidad, eran unitarios... - ¿Y en la actualidad? - Ahora tienen otros nombres, pero la dueña de la plata sigue siendo una, los demás mendigan. Mientras ella respira buenos aires, los otros, el olor del Riachuelo o del Salí... - ¿Qué esconde en las axilas? - Dignidad. Decencia. Amor por el pueblo... - ¿Por dónde empezamos a revisarla? - Por donde les guste... ¿Puedo hacer una sugerencia? - No estamos seguros. - ¿Y si crean el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico del Enriquecimiento Ilícito Argentino "Manos en la lata"? Alguna vez podrían hacerme un regalito. Para algo soy la historia, ¿que no?

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