"Que sepan que nadie los puede tocar"

19 Noviembre 2011
Las denuncias llegan tarde y muy pocas veces llegan. El sistema estatal no da abasto para contener este fenómeno, sostienen los expertos. "El sistema está colapsado: muchas causas estancadas, personal de la justicia poco instruido y protocolos de procedimiento que entorpecen la continuidad del proceso penal, ya que son revictimizantes; entonces, desalientan a la víctima y a su familia a llevar adelante la causa", explicó la psicóloga social Ana Valoy, miembro del Equipo de Prevención del Abuso Sexual Infantil (Epasi). La fundación trabaja desde hace 12 años en prevención, capacitación y concientización de este delito.

Pese a esta realidad, Valoy consideró que "hay que creer en el sistema judicial y fortalecer los organismos que intervienen a lo largo de todo el proceso en los casos de abuso; dar apoyo a las familias de quienes decidieron buscar esclarecimiento y justicia".

"Lamentablemente recién se pide ayuda cuando ya ha ocurrido el abuso, cuando se descubre la situación. Ahí arranca un proceso de recuperación de los sobrevivientes. Se les llama así a quienes son víctimas de abuso porque son personas normales que reaccionaron en una forma normal ante situaciones anormales", detalló la experta, e indicó que las secuelas de las violaciones varían según el tiempo que duró el abuso, el vínculo con el abusado, si lo contó, cómo reaccionó la familia, si le creyeron y si ayudaron a su restauración.

La mejor prevención, según Valoy, radica en que los niños y niñas sepan que son valiosos, dignos de buen trato, que tienen derecho a decir "no" a lo que no les gusta. "Que sepan distinguir un secreto malo y contarlo, que tengan personas de confianza a quienes puedan recurrir, que tenga una fuerte autoestima, aprendan a expresar sus emociones, sus miedos, temores y sobre todo cuáles son los límites de su cuerpo: que tienen parte íntima que nadie los puede tocar", concluyó.

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