"Por mi pasado me quieren condenar", afirmó Ale
"El Mono" salió al cruce de una denuncia por la presunta usurpación de una finca, mostró varios papeles y dijo que quiere vivir tranquilo. "¿Para qué querría yo amenazar a alguien o tomar por la fuerza algo que es mío?" La situación de su hermano y de su hijo
El hombre, con esa voz grave y áspera que lo caracteriza, no niega su pasado. Dice que ha peleado alguna vez en su vida; que ha golpeado y ha sido golpeado; incluso, admite que ha disparado, y que ha sentido también el dolor del plomo perforándole las carnes. Adolfo Ángel Ale sabe que todo eso forma parte de la imagen que se ha creado sobre él en las dos últimas décadas. Pero ya no quiere problemas. Por eso, "El Mono" elige mostrar otra parte de su historia: habla del trabajo en el campo; del compañerismo de su esposa Viviana; de la preocupación constante por sus padres, por sus hermanos y por sus hijos. "Quiero vivir tranquilo y en paz", avisa.
De todas formas, la pugna por la posesión de una finca de Los Pocitos (Leales) lo puso otra vez en el ojo de la tormenta. El abogado Julio Gerardo Valdez lo denunció por supuesta usurpación y por presuntas amenazas de muerte. Una fiscala pidió la detención de Ale, pero una jueza finalmente la rechazó. De todas formas, "El Mono" se ofreció para ser indagado en el momento en que lo llamen. "Es que quiero dejar aclarada toda esta situación. Por eso me puse a disposición de la fiscala (María de las Mercedes Carrizo), para que me tome declaración respecto a este tema y demostrar mi verdad, y que todo lo que se dice es mentira", asegura Ángel Ale.
- La versión del señor Valdez es que usted lo amenazó con resolver la situación por vías no judiciales...
- Él ha faltado a la verdad con respecto a los hechos. Sí existió una conversación. Nos encontramos, pero yo estaba con mi esposa, no con hombres armados. Le dije que había comprado todo, y que había hecho todos los pasos previos para comprar bien, como corresponde, en Catastro, en el Archivo de la Provincia, en todos los entes habidos y por haber. Siempre trato de ser lo más prolijo posible con mis cosas para evitar problemas. A la propiedad la compré el 24 de enero. Quiero que le vayas mostrando, Viviana...
La mujer abre la carpeta y pone sobre el escritorio varias hojas. "Acá están todos los originales", dice, respecto a la propiedad de 66 hectáreas en cuestión. Ella explica qué significa cada papel; luego, "El Mono" continúa con la entrevista.
- Pese a todos estos documentos, pidieron que fuera detenido...
- ¿Pero para qué querría yo amenazar a alguien o tomar por la fuerza algo que es legítimamente mío? Eso sería una cosa de locos. Hay veces que uno no le encuentra explicación a las cosas. Nunca he cometido delitos contra propiedades. No voy a negar mi pasado, que me peleé, que me pegaron, que pegué, me pegaron tiros, he pegado, pero nunca tomé lo que no es mío, y ustedes los periodistas saben que a lo largo de mi vida, cómo fue mi trayectoria, que siempre fui un hombre de trabajo. Cuando dejé de estudiar, me fui a trabajar con mi padre al Mercado de Abasto. No sé si me entiende. Eso lo sabe todo Tucumán. Hay gente mayor, seria, bien, que sabe que trabajé allí y que era agricultor como mi padre. Quiero aclararle también que mi abuelo, Amado Ale, era productor y a su vez puestero. Mi tíos Roberto y César Ale, también fueron productores. Esta es la tercera generación, y la cuarta será mi hijo, que será productor.
- ¿La conversación con el señor Valdez acabó en buenos términos?
- Totalmente bien. Él terminó hablando con mi abogado por celular. Es más, luego me invitó para que fuéramos a buscar a dos personas y, perdonen la expresión, las hiciéramos cagar porque eran unos cagadores. Y yo le contesté: "mire, doctor Valdez, si ellos me han garcado como usted dice, los buscaré y tomaré las medidas judiciales que correspondan". Así fue.
- Usted hizo mención a incidentes de su pasado. ¿Piensa que eso lo perjudica hoy?
- Creo que a lo mejor sea así, a lo mejor por mi pasado me quieren condenar. Pero nos fijemos en lo que dice el doctor Valdez en su denuncia. Él comenta que me vio "muy suelto de cuerpo". Y bueno, eso es porque yo estoy tranquilo, si mi abogado había hecho las averiguaciones correspondientes antes de comprar la finca. ¿Por qué me iba a enojar? Es más, lo invité a que fuéramos a la Justicia en reiteradas oportunidades.
- Últimamente, se han dado muchas cosas juntas: la detención de su hermano Rubén Ale (imputado de la presunta usurpación de una finca); el arresto de su hijo Eduardo (procesado por un supuesto intento de robo). ¿Cómo está su familia con respecto a todo esto?
- ¿Cómo quiere que me sienta? A raíz de todo esto he terminado en un médico. No me sentía bien, se me amortiguó el brazo, me quemaba el pecho. Me dieron una medicación, porque todo esto está vinculado al estrés. Es por lo que estoy pasando por mi hermano, por mi hijo y, ahora, por lo mío.
- ¿Qué piensa respecto a lo de su hijo?
- Quiero que usted vaya y le dé la mano a Eduardo Said Ale, y eso le va a decir a qué se dedica, con solo verle la mano verá. Es una laja, no sé cómo decirlo, las palmas. Y hay mil testimonios de que trabaja. A mi hijo entréguele un monte y pídale que siembre caña, y lo hará, porque es un agricultor como el mejor. Sabe preparar el suelo, surcar, plantar caña, cultivar, abonar, conoce los equipos...
- Hace poco se hizo un allanamiento en su casa, y se secuestraron muchas armas. ¿Por qué tenía tantas?
- Hay personas que tienen por hobby coleccionar cosas. El doctor Cergio Morfil, por ejemplo, se dedica a coleccionar relojes. Pero ustedes no sacaron nunca que mis hijos y yo tenemos por hobby la pesca: tenemos una cantidad enorme de equipos, de cañas, y hasta tengo lancha. Siempre sacan lo que parece malo, pero no lo que es realmente bueno. Las armas son para caza; están en cajas de seguridad y todas fueron registradas.
- ¿Cómo se siente usted con respecto a todo esto?
- Usted vea cuál es mi forma de vida. Vivo tranquilo y quiero vivir tranquilo y en paz. Vivo para mi familia, para mi padre, para mi madre, para mis hijos y para mi esposa, y para mis hermanos. Y, sobre todas las cosas, quiero aclarar que quiero vivir en paz, y pido que me dejen vivir en paz. Lo siento en el alma a eso, que me dejen de perseguir a mí y a mi familia.
Los lectores pueden acceder al video en LAGACETA.com
De todas formas, la pugna por la posesión de una finca de Los Pocitos (Leales) lo puso otra vez en el ojo de la tormenta. El abogado Julio Gerardo Valdez lo denunció por supuesta usurpación y por presuntas amenazas de muerte. Una fiscala pidió la detención de Ale, pero una jueza finalmente la rechazó. De todas formas, "El Mono" se ofreció para ser indagado en el momento en que lo llamen. "Es que quiero dejar aclarada toda esta situación. Por eso me puse a disposición de la fiscala (María de las Mercedes Carrizo), para que me tome declaración respecto a este tema y demostrar mi verdad, y que todo lo que se dice es mentira", asegura Ángel Ale.
- La versión del señor Valdez es que usted lo amenazó con resolver la situación por vías no judiciales...
- Él ha faltado a la verdad con respecto a los hechos. Sí existió una conversación. Nos encontramos, pero yo estaba con mi esposa, no con hombres armados. Le dije que había comprado todo, y que había hecho todos los pasos previos para comprar bien, como corresponde, en Catastro, en el Archivo de la Provincia, en todos los entes habidos y por haber. Siempre trato de ser lo más prolijo posible con mis cosas para evitar problemas. A la propiedad la compré el 24 de enero. Quiero que le vayas mostrando, Viviana...
La mujer abre la carpeta y pone sobre el escritorio varias hojas. "Acá están todos los originales", dice, respecto a la propiedad de 66 hectáreas en cuestión. Ella explica qué significa cada papel; luego, "El Mono" continúa con la entrevista.
- Pese a todos estos documentos, pidieron que fuera detenido...
- ¿Pero para qué querría yo amenazar a alguien o tomar por la fuerza algo que es legítimamente mío? Eso sería una cosa de locos. Hay veces que uno no le encuentra explicación a las cosas. Nunca he cometido delitos contra propiedades. No voy a negar mi pasado, que me peleé, que me pegaron, que pegué, me pegaron tiros, he pegado, pero nunca tomé lo que no es mío, y ustedes los periodistas saben que a lo largo de mi vida, cómo fue mi trayectoria, que siempre fui un hombre de trabajo. Cuando dejé de estudiar, me fui a trabajar con mi padre al Mercado de Abasto. No sé si me entiende. Eso lo sabe todo Tucumán. Hay gente mayor, seria, bien, que sabe que trabajé allí y que era agricultor como mi padre. Quiero aclararle también que mi abuelo, Amado Ale, era productor y a su vez puestero. Mi tíos Roberto y César Ale, también fueron productores. Esta es la tercera generación, y la cuarta será mi hijo, que será productor.
- ¿La conversación con el señor Valdez acabó en buenos términos?
- Totalmente bien. Él terminó hablando con mi abogado por celular. Es más, luego me invitó para que fuéramos a buscar a dos personas y, perdonen la expresión, las hiciéramos cagar porque eran unos cagadores. Y yo le contesté: "mire, doctor Valdez, si ellos me han garcado como usted dice, los buscaré y tomaré las medidas judiciales que correspondan". Así fue.
- Usted hizo mención a incidentes de su pasado. ¿Piensa que eso lo perjudica hoy?
- Creo que a lo mejor sea así, a lo mejor por mi pasado me quieren condenar. Pero nos fijemos en lo que dice el doctor Valdez en su denuncia. Él comenta que me vio "muy suelto de cuerpo". Y bueno, eso es porque yo estoy tranquilo, si mi abogado había hecho las averiguaciones correspondientes antes de comprar la finca. ¿Por qué me iba a enojar? Es más, lo invité a que fuéramos a la Justicia en reiteradas oportunidades.
- Últimamente, se han dado muchas cosas juntas: la detención de su hermano Rubén Ale (imputado de la presunta usurpación de una finca); el arresto de su hijo Eduardo (procesado por un supuesto intento de robo). ¿Cómo está su familia con respecto a todo esto?
- ¿Cómo quiere que me sienta? A raíz de todo esto he terminado en un médico. No me sentía bien, se me amortiguó el brazo, me quemaba el pecho. Me dieron una medicación, porque todo esto está vinculado al estrés. Es por lo que estoy pasando por mi hermano, por mi hijo y, ahora, por lo mío.
- ¿Qué piensa respecto a lo de su hijo?
- Quiero que usted vaya y le dé la mano a Eduardo Said Ale, y eso le va a decir a qué se dedica, con solo verle la mano verá. Es una laja, no sé cómo decirlo, las palmas. Y hay mil testimonios de que trabaja. A mi hijo entréguele un monte y pídale que siembre caña, y lo hará, porque es un agricultor como el mejor. Sabe preparar el suelo, surcar, plantar caña, cultivar, abonar, conoce los equipos...
- Hace poco se hizo un allanamiento en su casa, y se secuestraron muchas armas. ¿Por qué tenía tantas?
- Hay personas que tienen por hobby coleccionar cosas. El doctor Cergio Morfil, por ejemplo, se dedica a coleccionar relojes. Pero ustedes no sacaron nunca que mis hijos y yo tenemos por hobby la pesca: tenemos una cantidad enorme de equipos, de cañas, y hasta tengo lancha. Siempre sacan lo que parece malo, pero no lo que es realmente bueno. Las armas son para caza; están en cajas de seguridad y todas fueron registradas.
- ¿Cómo se siente usted con respecto a todo esto?
- Usted vea cuál es mi forma de vida. Vivo tranquilo y quiero vivir tranquilo y en paz. Vivo para mi familia, para mi padre, para mi madre, para mis hijos y para mi esposa, y para mis hermanos. Y, sobre todas las cosas, quiero aclarar que quiero vivir en paz, y pido que me dejen vivir en paz. Lo siento en el alma a eso, que me dejen de perseguir a mí y a mi familia.
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