"Vidas pasadas-Onomatopeya de un suspiro" se propone pretenciosa desde que se anuncia como un trabajo multidisciplinario. Y ciertamente, el espectador observará la presencia de diferentes lenguajes artísticos, sus cruces y su derrotero en el transcurso de la obra. Pero también podrá preguntarse si, por ejemplo, los videos y sus proyecciones y la interpretación musical en vivo no parecen incluidos un tanto forzadamente y si no distraen un poco la propia trama de la puesta.
En el escenario cinco personajes indagan sobre un asesinato, pero al dar su versión del hecho cada uno no podrá hacerlo si no es reconstruyendo su pasado. Es un pasado tan presente que solamente genera dudas y ninguna certeza, y que hace crisis cuando se pone en relación con los demás. Por tanto, el otro afirmará: "creo que no sucedió así", y "si quizás haya sido un accidente". Y si quizás... porque está claro que la dramaturgia de Huerto Rojas Paz se plantea como un disparador de interrogantes que no tienen respuestas. La palabra efímero se repite una y otra vez en el texto.
La puesta trabaja en un grado de tensión permanente (que refleja emociones distintas). Se subraya la acción corporal de los actores, una acción marcada tenazmente con movimientos y desplazamientos precisos que generan una composición multifocal; con escenas que suceden en distintos espacios del escenario, mientras se escuchan nostalgiosas canciones de Los Beatles y de Spinetta. Tal vez sea en la producción de imágenes donde más acierta la puesta. En definitiva, imagen, texto y acción en dosis ajustadas.
En el escenario cinco personajes indagan sobre un asesinato, pero al dar su versión del hecho cada uno no podrá hacerlo si no es reconstruyendo su pasado. Es un pasado tan presente que solamente genera dudas y ninguna certeza, y que hace crisis cuando se pone en relación con los demás. Por tanto, el otro afirmará: "creo que no sucedió así", y "si quizás haya sido un accidente". Y si quizás... porque está claro que la dramaturgia de Huerto Rojas Paz se plantea como un disparador de interrogantes que no tienen respuestas. La palabra efímero se repite una y otra vez en el texto.
La puesta trabaja en un grado de tensión permanente (que refleja emociones distintas). Se subraya la acción corporal de los actores, una acción marcada tenazmente con movimientos y desplazamientos precisos que generan una composición multifocal; con escenas que suceden en distintos espacios del escenario, mientras se escuchan nostalgiosas canciones de Los Beatles y de Spinetta. Tal vez sea en la producción de imágenes donde más acierta la puesta. En definitiva, imagen, texto y acción en dosis ajustadas.







