UN ABRAZO INTERMINABLE. Marcelo Mosset se abraza con Federico Barrionuevo mientras sus compañeros se retiran al vestuario felices por el triunfo.
La maldición se acabó y todos volvieron felices a casa. Después de cinco meses, Atlético volvió a ganar en el Monumental. Federico Barrionuevo, como lo hizo Gastón Stang el 8 de mayo contra San Martín, de rebote marcó el tanto que desató la locura en el estadio de 25 de Mayo y Chile. Y no es un triunfo más, sino una victoria que le dará oxígeno y paz al técnico Juan Manuel Llop para que desde mañana trabaje tranquilo pensando en Ferro.
El duelo por la partida de Jorge Solari duró apenas 25 segundos, el tiempo que tardó el "decano" en ponerse en ventaja. Pero casi nadie se acordó del "Indio" porque Angel Guerrero -el bombero que se está especializando en apagar incendios- hizo algunos retoques que le dieron buenos resultados y lo más llamativo es que eran los que pedían los hinchas y que su antecesor se negaba a realizar.
El primero, y más importante, es haber presentado un equipo más ofensivo, con hambre de gloria y de gol. Repartió de nuevo las funciones de los caudillos del equipo. Deivis Barone fue amo y señor en el centro de la defensa. Silvio Iuvalé no desontonó en lo que mejor sabe hacer: marcar en el centro del campo. Luis Miguel Rodríguez dejó de ser el Quijote que peleaba con los molinos, sino que retrocedió un par de metros para distribuir el juego y llevar peligro al área rival.
El "Ángel" salvador del banco "decano" no pudo resolver algunas cuestiones que también fueron un problema para Solari y que ahora heredará Llop. Los carrileros, llámense César Montiglio, Sebastián Longo, Carlos Fondacaro y Néstor Espínola siguen sin aportar sorpresa y peligro en el campo rival. Tampoco pudo encontrar un socio para el "Pulguita". Gonzalo Garavano y Gastón Pizzicanella no pudieron
Otra cuestión que no pondrá "Chocho" al nuevo entrenador es el aspecto físico del plantel. Ayer, como ocurrió en los últimos partidos, el equipo se quedó sin piernas. No pudo mantener el ritmo de juego y permitió que su rival creciera y lo complicara considerablemente. Ese, sin lugar a dudas, será el primer problema a resolver.
El duelo por la partida de Jorge Solari duró apenas 25 segundos, el tiempo que tardó el "decano" en ponerse en ventaja. Pero casi nadie se acordó del "Indio" porque Angel Guerrero -el bombero que se está especializando en apagar incendios- hizo algunos retoques que le dieron buenos resultados y lo más llamativo es que eran los que pedían los hinchas y que su antecesor se negaba a realizar.
El primero, y más importante, es haber presentado un equipo más ofensivo, con hambre de gloria y de gol. Repartió de nuevo las funciones de los caudillos del equipo. Deivis Barone fue amo y señor en el centro de la defensa. Silvio Iuvalé no desontonó en lo que mejor sabe hacer: marcar en el centro del campo. Luis Miguel Rodríguez dejó de ser el Quijote que peleaba con los molinos, sino que retrocedió un par de metros para distribuir el juego y llevar peligro al área rival.
El "Ángel" salvador del banco "decano" no pudo resolver algunas cuestiones que también fueron un problema para Solari y que ahora heredará Llop. Los carrileros, llámense César Montiglio, Sebastián Longo, Carlos Fondacaro y Néstor Espínola siguen sin aportar sorpresa y peligro en el campo rival. Tampoco pudo encontrar un socio para el "Pulguita". Gonzalo Garavano y Gastón Pizzicanella no pudieron
Otra cuestión que no pondrá "Chocho" al nuevo entrenador es el aspecto físico del plantel. Ayer, como ocurrió en los últimos partidos, el equipo se quedó sin piernas. No pudo mantener el ritmo de juego y permitió que su rival creciera y lo complicara considerablemente. Ese, sin lugar a dudas, será el primer problema a resolver.
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