"A la mujeres las exhorto a que sigan luchando por el cupo (femenino), y que se capaciten para poder ir ganando lugares en el poder político. Si bien en mi caso yo no he necesitado de esa ley, el problema es que se vuelve necesaria porque los hombres no ceden sus espacios así como así". Lo dice Olijela del Valle Rivas, la legisladora justicialista que el próximo viernes, cuando deje su banca en la Legislatura, cerrará un ciclo de casi 30 años continuos en cargos legislativos y de gestión provinciales y nacionales y toda una vida (desde los 15 años) militando en la causa justicialista. Nadie como "la profesora" para opinar sobre el cupo femenino: ocurre que ella, que no necesitó de una ley para hacer política, reconoce que sus congéneres sí la siguen necesitando.
La "excusa" para esta nota es un dato de la última elección cuyas consecuencias se verán plasmadas el 29 de octubre, cuando en el Concejo Deliberante de Yerba Buena sólo haya 12 varones sentados en sus bancas. Y ninguna mujer.
La ley de cupo femenino, aprobada en 1994 (gobierno de Ramón Ortega) en adhesión a las ley nacional 24.012, que procura garantizar un piso del 30 % de mujeres en las listas de candidatos a parlamentarios nacionales, ¿ha fracasado en Tucumán?
El cupo funcionó hasta la reforma constitucional de 2006, que entonces modificó el sistema electoral y provocó un vacío normativo que debió ser enmendado por resolución de la propia Junta Electoral, en junio de 2007. De todos modos, al margen de la norma, lo que se discute ahora no es sólo la cantidad de mujeres en los cuerpos legislativos, sino el tenor de su participación.
Fuentes de la Legislatura que son la memoria viva de ese organismo afirman que las mujeres suelen insertarse en las comisiones menos "duras". Y que ninguna mujer presidió nunca la estratégica comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara.
Sobre ese punto, la legisladora saliente Marta Zurita, que impulsó en los años 90 la correcta implementación de la ley de cuotas, justifica esa ausencia. "Al ser minoría, nos resulta difícil imponernos", asegura. Y enfatiza: "La ley de cupo sigue siendo tan necesaria como hace 15 años. Es más, yo apoyo a las compañeras de Santiago del Estero, que están reclamando un cupo del 50%".
Pero hay otras miradas. Cecilia Córdoba, del partido "Nuevo Encuentro", fue candidata a concejal por esa fuerza en Yerba Buena. "Lo que pasó allí muestra que la ley de cupo no funciona bien; no termina de garantizar el 30 % de mujeres en los concejos y en las cámaras. Por otro lado, creo que tampoco las mujeres garantizan políticas de real interés para las mismas mujeres", afirma, en un mea culpa de género.
La dirigente también apunta contra el armado de las listas. Dice que como en todas las áreas - y no sólo en la política- a la hora del "armado", no hay un real reconocimiento de la militancia. "Muchas veces se buscan mujeres para llenar el cupo, por una inseguridad de los mismos hombres; es mas fácil poner a alguien que es sumiso, sea varón o sea mujer. Lo que creo -concluye- es que hay casos en que sí ha servido; pero habría que buscar que la participación no se propicie sólo por una ley, sino con un debate sobre la participación real de las mujeres en los distintos ámbitos de militancia. Que no haya mujeres en el concejo de Yerba Buena muestra que urge crear una secretaría de la Mujer".
La "excusa" para esta nota es un dato de la última elección cuyas consecuencias se verán plasmadas el 29 de octubre, cuando en el Concejo Deliberante de Yerba Buena sólo haya 12 varones sentados en sus bancas. Y ninguna mujer.
La ley de cupo femenino, aprobada en 1994 (gobierno de Ramón Ortega) en adhesión a las ley nacional 24.012, que procura garantizar un piso del 30 % de mujeres en las listas de candidatos a parlamentarios nacionales, ¿ha fracasado en Tucumán?
El cupo funcionó hasta la reforma constitucional de 2006, que entonces modificó el sistema electoral y provocó un vacío normativo que debió ser enmendado por resolución de la propia Junta Electoral, en junio de 2007. De todos modos, al margen de la norma, lo que se discute ahora no es sólo la cantidad de mujeres en los cuerpos legislativos, sino el tenor de su participación.
Fuentes de la Legislatura que son la memoria viva de ese organismo afirman que las mujeres suelen insertarse en las comisiones menos "duras". Y que ninguna mujer presidió nunca la estratégica comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara.
Sobre ese punto, la legisladora saliente Marta Zurita, que impulsó en los años 90 la correcta implementación de la ley de cuotas, justifica esa ausencia. "Al ser minoría, nos resulta difícil imponernos", asegura. Y enfatiza: "La ley de cupo sigue siendo tan necesaria como hace 15 años. Es más, yo apoyo a las compañeras de Santiago del Estero, que están reclamando un cupo del 50%".
Pero hay otras miradas. Cecilia Córdoba, del partido "Nuevo Encuentro", fue candidata a concejal por esa fuerza en Yerba Buena. "Lo que pasó allí muestra que la ley de cupo no funciona bien; no termina de garantizar el 30 % de mujeres en los concejos y en las cámaras. Por otro lado, creo que tampoco las mujeres garantizan políticas de real interés para las mismas mujeres", afirma, en un mea culpa de género.
La dirigente también apunta contra el armado de las listas. Dice que como en todas las áreas - y no sólo en la política- a la hora del "armado", no hay un real reconocimiento de la militancia. "Muchas veces se buscan mujeres para llenar el cupo, por una inseguridad de los mismos hombres; es mas fácil poner a alguien que es sumiso, sea varón o sea mujer. Lo que creo -concluye- es que hay casos en que sí ha servido; pero habría que buscar que la participación no se propicie sólo por una ley, sino con un debate sobre la participación real de las mujeres en los distintos ámbitos de militancia. Que no haya mujeres en el concejo de Yerba Buena muestra que urge crear una secretaría de la Mujer".







