30 Julio 2011 Seguir en 
LA PLATA.- Para Carolina Píparo y Juan Ignacio Buzali ayer no fue un día más. Hace un año atrás, la mujer era víctima de motoarrebatadores que la atacaron cuando llegaba a su casa, luego que retirara dinero de un banco. Píparo estaba embarazada de ocho meses. Uno de los ladrones, durante el ataque, le disparó en el estómago, y obligó a que la mujer tuviera un parto prematuro.
El caso conmocionó al país. Durante siete días, Isidro, el bebé, luchó por su vida. Las cadenas de oraciones se repitieron en todas las provincias, pero el 5 de agosto el niño falleció. La repercusión fue tal, que obligó al Congreso a tratar distintas iniciativas para combatir las llamadas "salideras bancarias".
Por el caso están detenidos y procesados con prisión preventiva Carlos Moreno, de 19 años, Luciano López, (19), Carlos Burgos, (18); Juan Manuel Calvimonte, (24), Miguel "Pimienta" Silva, (42) y Carlos Jordán Juárez, (45). Los imputados fueron acusados de asociación ilícita, robo doblemente calificado en concurso real con homicidio triplemente calificado por haber sido perpetrado con alevosía, con el concurso premeditado de dos o más personas y criminis causa en grado de tentativa en concurso ideal. Si la Cámara confirma la elevación y se llega al juicio oral, los imputados enfrentarán un proceso por delitos que se castigan con prisión o reclusión perpetua.
Píparo y Buzali habían intentado tener un hijo durante muchos años. Desde que ocurrió el hecho, y luego de que Carolina fue dada de alta, la pareja mantuvo un bajísimo perfil y prefirieron evitar a los medios.
Sus familiares comentaron que la mujer está embarazada de seis meses, y sus esperanzas están puestas en el nacimiento de su hijo. Pero no descuidan el caso, y quieren que la Justicia condene a los responsables del asesinato.
"Hay momentos en los que sobreponerse a la bronca y a la angustia se les hace cuesta arriba. Ahora tendríamos que estar disfrutando de los primeros pasos de Isidro", sostuvo Matías Píparo, hermano de Carolina.
Fernando Burlando, abogado de la pareja, destacó que esperan con mucha expectativa el juicio oral. "Estos animales tienen que recibir una pena que no les dé una segunda oportunidad. Deben terminar sus días en la cárcel porque este tipo de lacra es incapaz de resocializarse", afirmó el letrado. (Especial)
El caso conmocionó al país. Durante siete días, Isidro, el bebé, luchó por su vida. Las cadenas de oraciones se repitieron en todas las provincias, pero el 5 de agosto el niño falleció. La repercusión fue tal, que obligó al Congreso a tratar distintas iniciativas para combatir las llamadas "salideras bancarias".
Por el caso están detenidos y procesados con prisión preventiva Carlos Moreno, de 19 años, Luciano López, (19), Carlos Burgos, (18); Juan Manuel Calvimonte, (24), Miguel "Pimienta" Silva, (42) y Carlos Jordán Juárez, (45). Los imputados fueron acusados de asociación ilícita, robo doblemente calificado en concurso real con homicidio triplemente calificado por haber sido perpetrado con alevosía, con el concurso premeditado de dos o más personas y criminis causa en grado de tentativa en concurso ideal. Si la Cámara confirma la elevación y se llega al juicio oral, los imputados enfrentarán un proceso por delitos que se castigan con prisión o reclusión perpetua.
Píparo y Buzali habían intentado tener un hijo durante muchos años. Desde que ocurrió el hecho, y luego de que Carolina fue dada de alta, la pareja mantuvo un bajísimo perfil y prefirieron evitar a los medios.
Sus familiares comentaron que la mujer está embarazada de seis meses, y sus esperanzas están puestas en el nacimiento de su hijo. Pero no descuidan el caso, y quieren que la Justicia condene a los responsables del asesinato.
"Hay momentos en los que sobreponerse a la bronca y a la angustia se les hace cuesta arriba. Ahora tendríamos que estar disfrutando de los primeros pasos de Isidro", sostuvo Matías Píparo, hermano de Carolina.
Fernando Burlando, abogado de la pareja, destacó que esperan con mucha expectativa el juicio oral. "Estos animales tienen que recibir una pena que no les dé una segunda oportunidad. Deben terminar sus días en la cárcel porque este tipo de lacra es incapaz de resocializarse", afirmó el letrado. (Especial)







