Bajo el influjo del qué me importa social que nos domina

Carlos Werner
Por Carlos Werner 29 Julio 2011
Uno puede leer a Stamateas, a Bucay; escuchar música celta; practicar yoga; hacer psicoanálisis, o perderse en la naturaleza. Pero no hay caso. No hay método para lograr inmunidad ante el ¿temerario? ¿desafiante? ¿inconsciente? modo en que nos comportamos en Tucumán en la vía pública. De día y de noche. A la mañana y a media tarde. En la periferia del Gran San Miguel de Tucumán, en la propia ciudad, en las localidades vecinas, en el sur y en el este. En todos lados. Víctor Tirador falleció, pero cualquiera de nosotros puede ser heredero de sus desafíos para batir récords de Guinness, pero no tan simpáticos. Da para un concurso, de esos que adora Susana Giménez. Temas: tránsito, limpieza, costumbres, obras y servicios y un etcétera tan largo como el "qué me importa social" que nos domina y nos hace descender a los infiernos como vecinos, como habitantes de un mismo lugar. Ironías aparte, lo peor es que cada día nos complicamos más; pero como siempre ocurre, hay esperanzas de cambiar las cosas. No es cuestión de prender velas a un santo para mejorar la situación. La solución siempre está en nosotros, en animarnos a no caer en la masificación, en comprender que la palabra respeto no está pasada de moda. Así de sencillo.

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