No pudo ser más reduccionista la lectura que hizo la primera línea del gabinete nacional respecto del caso santafesino. Perdió el oficialista Agustín Rossi, pero también fue desaprobado el socialista Antonio Bonfatti, porque superó por una exigua diferencia al segundo en el marcador, el emergente macrista Miguel Del Sel. Los votos, como se sabe, hicieron gobernador a Bonfatti. Esta interpretación del kirchnerismo consagra el mundo del revés. Aníbal Fernández y Florencio Randazzo desplegaron esos argumentos para intentar blindar a Cristina Fernández de los efectos de la catástrofe. La Presidenta irritó a los santafecinos en dos ocasiones. El Día de la Bandera, cadena nacional mediante, blanqueó su proyecto reeleccionista. Cuatro días antes de la votación del domingo, se jactó de que la Nación había crecido más que Santa Fe. A Santa Fe no le ha ido mejor porque la Nación le ha succionado recursos y ha intervenido de manera negativa en sus principales actividades, explicó Gustavo Vittori, director del diario El Litoral, a propósito de la elección del domingo. En suma, entre Carlos Reutemann, Cristina Fernández, Del Sel y el rechazo del campo crucificaron a Rossi. Sin embargo, los votos antikirchneristas no tienen una sola referencia. El socialismo, la UCR y la Coalición Cívica se reparten porciones de la torta. Otras les pertenecen al macrismo y al duhaldismo. De Santa Fe no surge, entonces, un proyecto nacional monolítico antiK.
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