DESOLACIÓN. Un hombre disfrazado de policía abrió fuego en un mitín de juventudes laboristas. REUTERS
23 Julio 2011 Seguir en 

OSLO, Noruega/ESTOCOLMO, Suecia.- Los disparos se escucharon durante casi una hora en la isla de Utøya, donde un hombre vestido de policía mató al menos a 85 personas, contó hoy una testigo. Nicoline Bjerge Schie, de 22 años, señaló que en un principio no vio que el hombre estaba armado y pensó que los disparos eran fuegos artificiales o que se trataba de una broma. "Pero cuando la gente comenzó a gritar y a correr presa del pánico me di cuenta, agachada en el suelo, de que había ocurrido algo grave", agregó.
Según los medios europeos, la Policía elevó a 92 la cantidad de muertos por el doble atentado en Noruega -el otro fue en la sede del Gobierno, en Oslo- y el hecho ya ha cobrado las dimensiones de "tragedia nacional". Un testigo citado por el diario español "El Mundo", Adrian Pracon, contó que el agresor de la isla perseguía a la gente y les disparaba gritando "voy a matarlos a todos". "Estaba a cinco metros de él y decía que todos moriríamos. Podía oír sus cargadores, escuchar su respiración... otros dos chicos y sobrevivimos fingiendo estar muertos", declaró.
Bjerge Schie halló refugio en una grieta, pero fue incapaz de asistir a quienes se encontraban cerca. "(El asesino) corría detrás de ellos y no podíamos arriesgarnos a revelar nuestro escondite. Le escuché pasar cerca en varias ocasiones". El hombre disparaba y celebraba a gritos, según la testigo, que calcula que sonaban disparos cada 10 segundos. En un intento de buscar un lugar seguro, algunas personas saltaron al fiordo y otras intentaron esconderse detrás de las rocas o arbustos.
Los habitantes de la zona salieron en sus pequeños botes para asistir a la gente que huía en el fiordo. "Llevé a 10 personas en mi embarcación", dijo Torill Hansen. "Cuando las había subido, el bote ya estaba lleno. Fue terrible cuando tuve que dejar al número 11 y al 12", lamentó.
Al campamento, organizado por el ala de las juventudes del Partido Laborista, asistían varios cientos de chicos de todo el país. El líder de las juventudes, Eskil Pedersen, destacó la necesidad de apoyar "a nuestros amigos" y a otros afectados por los ataques. Como el primer ministro, Jens Stoltenberg, Petersen señaló que la respuesta al ataque no es rendirse, sino "luchar por los ideales en los que creemos".
En una rueda de prensa, Stoltenberg contó que pasó muchos veranos en Utøya desde 1974 y que tenía dulces memorias de la isla. Estaba previsto que ayer a la tarde diera un discurso en el campamento. "En mi juventud lo viví como el paraíso, ayer se transformó en el infierno", añadió. (DPA-Especial)
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