Un dolor a lo lejos, tan cerca

Roberto Delgado
Por Roberto Delgado 23 Julio 2011
Mi hija está en una ciudad al sur de Noruega. Habíamos chateado a las 12.30. Media hora después llegó un mensaje de texto: "decile al papá que hace media hora hubo un atentado en Oslo". Le envié un mensaje a Juan Manuel Asís, jefe de Apertura de LA GACETA; me respondió que la sección Mundo estaba recopilando información y que ya se habían puesto adelantos en LAGACETA.com. No pude volver a comunicarme con mi hija. "Está muy lejos del lugar del atentado", pensé. Busqué informaciones. "Piden que no usen los teléfonos móviles", se leía por ahí. Las redes sociales ardían. Alguien destacó que el terror llegaba por primera vez al país que otorga el Nobel de la Paz. "Noruega en shock", decía un título. La cifra de víctimas mortales pasó de 11 a 17 para la medianoche escandinava (las 19 de Argentina) y de mi hija, ni noticias. Hasta que envió otro mensaje: "es re-feo lo que pasó; encima un país tan ordenado y pacífico; todos están consternados, no entienden cómo puede ser". Luego se fue a dormir. El mundo siguió en caos y a mi casa (pequeño mundo egoísta) volvió la calma.

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