Vacaciones de los chicos: ¿los amo o los mato?

Por Natalia Viola 15 Julio 2011
Ya fueron a la plaza, al parque de diversiones, al circo y al cine, pero ¡todavía falta una semana para que vuelvan a clases! Todos los inviernos es lo mismo: ¿qué hacer con los chicos en vacaciones? ¿Cómo planificar las actividades para que no se aburran y para que no den vuelta la casa en cuestión de minutos? El problema, muchas veces, es que el descanso no coincide con el de los padres, como sucede en verano cuando toda la familia vive el clima de vacaciones. La receta -si es que hay algo así cuando se trata de niños- puede ser tener más paciencia que un monje budista y, a la vez, cambiar la mirada sobre este tiempo. Lo más sano sería pensar: ¡todavía queda una semana más para disfrutar de mis hijos! Si ellos están de vacaciones, también podemos darle un descanso a la neurosis obsesiva de querer que la casa esté impecable, los chicos bañados y planchados y que los horarios se respeten como en una prisión de máxima seguridad. Así, las cosas comenzarían a verse de otro color. Que no represente una tortura interrumpir nuestra rutina para ir a la plaza, al parque o recibir a medio kinder en la casa. Cuando alguien con voz de pésame diga: "uh, los chicos están de vacaciones", que podamos salir al cruce y retrucarle: "¡nosotros también, ¿y? Vivimos en un revoltijo hace una semana, comemos comida chatarra, vemos dibujitos todo el día y pisamos juguetes cada medio metro, pero somos felices!" Dos posturas para una misma realidad. Quizás no se pueda descansar, no haya tiempo para la peluquería, para leer o para ver un partido de fútbol, pero seguramente ellos estarán contentos. 

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