El Gran Hermano no sabe usar el GPS... todavía

Las pericias sobre los teléfonos de los acusados en el caso Aráoz muestran el precario manejo de la tecnología, más allá de los mitos sobre el tema.

Roberto Delgado
Por Roberto Delgado 26 Abril 2011
Las pericias sobre los teléfonos de losacusados en el caso Aráoz muestran elprecario manejo de la tecnología, más alláde los mitos sobre el tema.

¿Saben los demás dónde estamos? ¿Saben qué hacemos?¿Puede el Poder saberlo? Hay, almenos, tres visiones sobre esto: 1) Queremos estar comunicados yparticipar en la gran conversación que permite la tecnología de las comunicaciones. Twitter y los mapas de posicionamiento global ayudan en la idea de que estamos conectados con los demás. 2) Queremos que el Poder -bien administrado- sepa qué hacen los malos en la sociedad y, en lo posible, haga abortar sus malas intenciones. Por eso nos cae agradable el hecho de que hayan puesto cámaras de vigilancia en el centro, en Yerba Buena y en el parque 9 de Julio, y que planeen poner más en la provincia. 3) Por otro lado, nos da pánico la idea de que nos confundan con los malos y nos espíen a nosotros. ¿El Gran Hermano nos espía? ¿Puede una oficina de espionaje -por caso, el Departamento Inteligencia de la Policía tucumana- tener acceso a sistemas de seguimiento de personas por medio de localización satelital de sus teléfonos? Combinadas, las tres visiones muestran un panorama en el que se mezclan el entusiasmo por las posibilidades que da el contacto tecnologizado con los demás, la angustia de la pérdida de la privacidad y la incertidumbre por saber si realmente el Gran Hermano (que puede ser el Gobierno, o alguien con suficiente poder como para acceder al manejo de la tecnología) nos observa descaradamente.

El sistema de GPS existe desde hace dos décadas y ya desde 1998 se comercializaban aparatos en nuestro país, aunque esto es un boom desde hace poco. Venticuatro satélites triangulan la ubicación de los dispositivos (puede ser un navegador, un celular o una computadora) y eso permite indicar con margen de error de pocos metros dónde se encuentra el dispositivo. El sistema viene bien para trazar mapas de ruta y ubicar personas y cosas perdidas. También, para saber por dónde va uno cuando está en territorio desconocido; y hasta se prevén usos fantásticos: que el mapa generado mediante GPS en una red social nos avise qué servicios tenemos cerca de nuestra localización y hasta el menú de los restoranes cercanos. Ya usan tecnología de localización líneas de colectivos enTucumán, transportistas de carga y en la Policía se incorporó GPS en 40 autos y en las motos de la Patrulla Motorizada, para ubicar a los agentes. 

La fuga de Bourne 

Pero no hay claridad sobre los usos de este sistema, sobre todo cuando se trata de celulares. La película “El Ultimátum Bourne” (2007) encierra una especie de suma de lo smiedos al mostrar cómola CIA (en la ficción) rastrea dónde está el espía prófugo, Jason Bourne, localizando su celular y leyendo sus mensajes de texto. De allí la pregunta: ¿pueden las compañías telefónicas tener esos datos sobre los usuarios de sus teléfonos?

La respuesta es sí y no. Los informes sobre la incorporaciónde los GPS a los celulares ?principalmente los de alta gama como los Blackberry o los iPhone- muestran esta dualidad. Ventajas: indicar dónde está uno en una emergencia. Saber dónde están los hijos. Desventaja: el acoso. En centros de víctimas de violencia doméstica en EEUU se ha reclamado que muchas veces los acosadores contratan en las telefónicas programas para seguir a sus esposas, según revela un informe (La Nación,6/8/10) en el que se detalla que cada vez es más barata la tecnología para estos seguimientos.Y esto está generalizado en EEUU desde 2005. Por eso, cuando llegan mujeres golpeadas a los centros contra la violencia, literalmente les desarman los celulares para sacar el chip delator. Hace pocos días hubo un revuelo en EEUU porque se reveló que el iPhone y el iPad graban la localización del aparato sin que su dueño lo sepa (Clarín, 22/4). 

Pero eso es allá. Acá, de acuerdoa lo visto en el juicio por el crimen del juez Aráoz, los teléfonos, en general, ofrecen datos aproximados de localización de los usuarios, que sirven para determinar el costo del consumo pero no para una ubicación precisa. Por eso no se pudo responder la gran preguntade por qué en los celulares de Ema Gómez y Darío Pérez se detectaban llamadas hechas, casi al mismo tiempo, en el centro y en Yerba Buena. Los expertos de las compañías Claro y Personal apenas hablaron de áreas de cobertura; también se describió lo que se llama “solapamiento”, que es cuando una antena, por cercanía o por la interferencia de un vehículo o de un edificio, toma la señal de un teléfono que debería haber sido captado por otra antena. Así las cosas, ¿saben las compañías realmente dónde está el usuario? De acuerdo a lo que vio el tribunal que juzga a los acusados del crimen Aráoz, no se sabe, pese a que el informe de teléfonos fue importante para que el fiscal Guillermo Herrera acusara a Gómez y Pérez del crimen ocurrido en 2004. 

Demasiado adormecido

Alguien dijo que el celular es hoy “la computadora de la ubicuidad” (La Nación, 26/7/09) y se piensa que para 2012 habrá más de 550 millones de móviles con GPS integrado. Pero el Poder, el Gran Hermano, aún no se ha enterado. Apenas intenta limitar con sus cámaras de vigilancia las andanzas de las mecheras, los jóvenes revoltosos y los conductores irascibles, pero se escapan, a sus ojos adormecidos, robos como el que hicieron el viernes 12 en una casa de venta de celulares ubicada frente a la plaza Independencia. De teléfonos móviles el GranHermano no sabe nada. Se preocupará cuando comiencen a generalizarse las denuncias por acoso con GPS, acaso en pocos meses más. Por ahora, Jason Bourne legan a a la agencia que cree saberlo todo. También, por suerte, ganan los buenos. Pero al mismo tiempo ganan los malos, por desgracia.

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