Es la mañana. Un agente estáparado en la plaza Urquiza.Otro, a la misma hora, en la entradade carga y descarga de unsupermercado, sobre calle Corrientesal 600. Ambos llevan eluniforme azul de la autoridad ypersiguen un noble objetivo deseguridad: hacer prevención.Pero el uno y el otro son comoreflejos en un espejo en el que nose sabe cuál es la persona y cuálla imagen.
Y ambos cargan laparadoja del policía, que brindaseguridad tironeado por las presionesdel interés público (el uniformelo habilita para aventarriesgos para todos los integrantesde la sociedad) y las del interésprivado (el comerciante quepaga su servicio le exige implícitamenteque cuide su negocio).Cada uno es, además, un espejode sí mismo, porque es muy posibleque el que cubre la guardiaen la plaza a la mañana custodieal caer la noche un boliche, unacasa de juego, un lugar de esparcimiento,una farmacia o el mismosupermercado del otro agente.O que lo haga al día siguiente.Y que el del súper, en otro momento,custodie un lugar público.¿Cuál es el policía verdadero?El del servicio público o elprivado? Los dos.
Descanso trabajado
Se trata de un sistema ideadohace muchos años y que funcionaen todo el país. Lo llaman horasCores (Compensación Recargode Servicio), que es la pagaextra a los agentes obligados acubrir tareas especiales, fuera desu horario habitual, que le interesaal Estado (un museo, unaescuela, un hospital, una custodiaa un juez o a un político, oguardias pedidas por orden judicialpara personas amenazadas).También lo llaman Horas Polad(servicio adicional) que es parahacer vigilancia para contratistasprivados. Por eso uno puedeencontrar agentes en una tiendade venta de ropas, por ejemplo.
Está en su día de descanso, trabajando.El servicio surgió porque losagentes están tan mal pagadosque apenas ingresan a la fuerzaya saben que tendránextras con serviciosadicionales, organizados,por lo general,por los comisarios. Sesupone que un agenteno puede hacer más de120 horas por mes (estoes, unas cinco horaspor día).
A partir de estas premisas,tenemos unared más compleja. Máso menos la mitad delos casi 8.000 policíastrabaja ocho horas pordía.Y la otra con el sistema24 x 48. Quiere decir quecada día hay poco menos de untercio del total trabajando: unpoco más de 2.000 agentes. Losotros -descontando los comisariosy oficiales- están en condicionesde hacer servicios adicionales.En tiempos de la jefaturade Roberto Véliz (gobierno deAntonio Bussi) se reglamentó elservicio adicional para que pudieracompetir con las agenciasde seguridad privada. Hoy la horacuesta $15, aunque el sistemaqueda sujeto a manejos discrecionales,especialmente cuandolos mismos policías deben hacerhoras Cores en áreas del Estado:dicen que por las custodias en elSiprosa (hospitales, CAPS) lespagan $ 8,55 la hora. Se sabe,también, que por las horas deservicio adicional se les descuentaun 10% para equipos y uniformes.De controlar eso se encargala oficina de Servicio Adicional, ya esta oficina la controlan la Jefatura,la Subsecretaría de Seguridady, en teoría, el Tribunal deCuentas.
Negro sobre negro
Pero el servicio adicional estádemasiado sujeto a arbitrariedadesy a caídas en pagos en negro(no se le hacen tampoco retencionesprevisionales). Hace dos semanas,cuando fue el conflictopolicial por los bajos salarios, circularonrumores sobre los adicionales.Se mencionaba que habíaagentes que cubrían guardias privadasen horas de trabajo (esto esen negro sobre negro) pero, aunquese mencionó que había unos400 policías en trabajo adicionalorganizados por los comisarios,el asunto quedó acallado cuandola protesta policial terminó, graciasal aumento salarial que lesdio el Gobierno.
Descanso trabajado
Se trata de un sistema ideadohace muchos años y que funcionaen todo el país. Lo llaman horasCores (Compensación Recargode Servicio), que es la pagaextra a los agentes obligados acubrir tareas especiales, fuera desu horario habitual, que le interesaal Estado (un museo, unaescuela, un hospital, una custodiaa un juez o a un político, oguardias pedidas por orden judicialpara personas amenazadas).También lo llaman Horas Polad(servicio adicional) que es parahacer vigilancia para contratistasprivados. Por eso uno puedeencontrar agentes en una tiendade venta de ropas, por ejemplo.
Está en su día de descanso, trabajando.El servicio surgió porque losagentes están tan mal pagadosque apenas ingresan a la fuerzaya saben que tendránextras con serviciosadicionales, organizados,por lo general,por los comisarios. Sesupone que un agenteno puede hacer más de120 horas por mes (estoes, unas cinco horaspor día).
A partir de estas premisas,tenemos unared más compleja. Máso menos la mitad delos casi 8.000 policíastrabaja ocho horas pordía.Y la otra con el sistema24 x 48. Quiere decir quecada día hay poco menos de untercio del total trabajando: unpoco más de 2.000 agentes. Losotros -descontando los comisariosy oficiales- están en condicionesde hacer servicios adicionales.En tiempos de la jefaturade Roberto Véliz (gobierno deAntonio Bussi) se reglamentó elservicio adicional para que pudieracompetir con las agenciasde seguridad privada. Hoy la horacuesta $15, aunque el sistemaqueda sujeto a manejos discrecionales,especialmente cuandolos mismos policías deben hacerhoras Cores en áreas del Estado:dicen que por las custodias en elSiprosa (hospitales, CAPS) lespagan $ 8,55 la hora. Se sabe,también, que por las horas deservicio adicional se les descuentaun 10% para equipos y uniformes.De controlar eso se encargala oficina de Servicio Adicional, ya esta oficina la controlan la Jefatura,la Subsecretaría de Seguridady, en teoría, el Tribunal deCuentas.
Negro sobre negro
Pero el servicio adicional estádemasiado sujeto a arbitrariedadesy a caídas en pagos en negro(no se le hacen tampoco retencionesprevisionales). Hace dos semanas,cuando fue el conflictopolicial por los bajos salarios, circularonrumores sobre los adicionales.Se mencionaba que habíaagentes que cubrían guardias privadasen horas de trabajo (esto esen negro sobre negro) pero, aunquese mencionó que había unos400 policías en trabajo adicionalorganizados por los comisarios,el asunto quedó acallado cuandola protesta policial terminó, graciasal aumento salarial que lesdio el Gobierno.
Y con las disculpasde hace cuatro días del mismogobernador, José Alperovich,por los errores en la liquidaciónde la suba salarial. Aumento queno cambia, por cierto, el hecho deque siguen mal pagos y por lotanto seguirán haciendo adicionalesen las mismas condiciones.
Este servicio forma parte delesquema policial que se repite,sin variantes, en todo el país. Loacaba de decir León Arslanian:"todas las policías tienen un problemade características similares",a propósito de los cambiosque está instrumentando NildaGarré en la Federal. Arslanian diceque las negativas a hacer cambiosen las fuerzas de seguridadsurgen de que son como relojesque atrasan y porque siempre losgobiernos le temen al mito de quese va a tener una Policía de brazoscaídos, que se va a rebelar. Yno es así. Como se vio en la protestaen Tucumán, la Policía -aldecir de Arslanian- "está preparadapara el mandoy la obediencia, esdisciplinada".El problema esque funciona con lateoría del espejo: unservicio público malpagado y un serviciohíbrido (entre públicoy privado) quecompensa esa malapaga, y que desvirtúael concepto deseguridad.
A fin decuentas, si se aceptanpagos privadospara vigilancia,siempre queda el riesgo de quelos que no pueden pagar no recibanprotección, o bien sean protegidosaleatoriamente, según sucapacidad de presión (protestasbarriales, quemas de cubiertas,etcétera) por agentes cansados detanto hacer tareas adicionales.Es difícil discutir la naturalezaética de esta estructura tan sujetaa manejos discrecionales; y acasoesta fuerza de seguridad sea unreflejo de la sociedad que la cobija,que a la vez que le exige protección,la critica.







