Pistolas y gas paralizante, lo más vendido

El miedo al atraco en la vivienda y al ataque callejero disparan las compras en las armerías.

16 Abril 2011
"Haga de cuenta que soy una persona que está harta de los robos y que quiere defenderse, ¿qué me ofrecería?". La consulta de la periodista de LA GACETA no sorprendió a Miguel Lorenzo, empleado de un comercio que vende armas y otros artículos para seguridad personal. "Todos los días vienen clientes con el mismo requerimiento", explicó antes de arrancar con los detalle de las ventas.

"Hay dos miedos principales y de ahí vienen los pedidos. Por un lado están aquellas familias que temen ser invadidas en su hogar y quieren un arma de fuego para defenderse y resguardar lo suyo. Por otra parte, y en mayor medida, están las personas que a diario se exponen a asaltos o arrebatos al caminar por lugares inseguros. Ellos prefieren gases paralizantes o armas blancas", detalló Lorenzo.

Desde hace un tiempo, armerías y tiendas especializadas se han lanzado a la comercialización de productos para la defensa personal. Gases paralizantes, armas blancas y de fuego, silbatos y hasta pistolas de juguete (réplicas de las originales) figuran entre los elementos que la gente lleva para afrontar una situación indeseada. No faltan las familias que optan por electrificar las verjas para evitar que un ladrón ingrese a sus casas.

Alfredo Espinelli, propietario de una armería, dijo que en materia de seguridad para las mujeres, los productos con más éxito son los aerosoles de autodefensa. "Los llevan más que nada las maestras, que van muy temprano o muy tarde a dictar clases", explicó.

Estos aparatos, similares a cualquier bote de desodorante, expulsan a presión un chorro de gas irritante que deja al agresor momentáneamente aturdido y ?fuera de combate?. Afecta tanto a los ojos como a las vías respiratorias y su efecto dura hasta 30 minutos. Su precio es aproximadamente $ 40.

Quien los ha utilizado alguna vez, no duda en hablar de su efectividad. Basta una pequeña presión con el dedo para que un potente chorro de gas, enfocado al rostro, deje al agresor neutralizado. "Ahora me siento más segura. No es ir armada, es una cuestión de confianza", cuenta Magdalena, una enfermera de 27 años que trabaja en un Caps de La Costanera.

"Más vale arma en mano que policía al teléfono", bromea un cliente de una armería mientras elige si se llevará una pistola o una escopeta. "Cada vez se venden más", contó Espinelli. "La gente quiere tener a su familia a salvo en el hogar; por eso llevan armas, nuevas o usadas Y solicitan datos sobre instructores de tiro", añadió. Las escopetas cuestan desde $ 950, las carabinas desde $ 1300, al igual que las pistolas calibre 22 mm.

Comentarios