La guerra de los acoples

En el oficialismo se desató una feroz competencia por el dominio del territorio, ya que se acentuó la disputa por el voto. Las listas de adhesión ayudan al gobernador, pero no a los candidatos de menor jerarquía

Por Abrehu Carlos 10 Abril 2011
El Gobierno apagó el incendio policial, pero alrededor de su conductor se incuban otros frentes de conflicto. La guerra de todos contra todos, que se desató entre las listas de adhesión al gobernador José Alperovich, amaga con ser una parodia del estado de naturaleza hobbesiano.

Thomas Hobbes, el pensador político del siglo XVII, planteaba que sólo una potente autoridad gubernamental (el Leviatán), sería capaz de liquidar con esa situación en la que el hombre es el lobo del hombre. Puede parecer exagerada la comparación, pero en el planeta del oficialismo se teme la repetición de situaciones de violencia como la vivida en el barrio Ampliación Elena White, en el sureste de esta capital.

El diputado nacional Gerónimo Vargas Aignasse acusó a seguidores del legislador Armando Cortalezzi, cabeza visible de la "Lista oficial", de haber agredido a miembros de una cooperativa de trabajo que efectuaban tareas en esa zona, con balazos incluidos contra una vivienda. Cortalezzi retrucó aseverando que Vargas Aignasse trabaja en muchos lugares y con muchos barrabravas.

El legislador se mostró más de una vez por el barrio Elena White, junto con el gobernador, inaugurando obras. Las imágenes hablan de esa cercanía amistosa.

Se trató de una disputa por el dominio del territorio, que es clásica en el peronismo, pero que se agudiza hasta alcanzar niveles difíciles de prever en esa guerra de todos contra todos, que ha desatado el sistema de acoples. Cambió el esquema de distribución de poder, por lo que el concepto de feudo ha entrado en crisis.

Los barrios ya no están categorizados como dominios de tal o cual legislador, concejal o dirigente, debido a la expansión de las listas adheridas al binomio Alperovich-Juan Luis Manzur. Perdieron la cualidad de impenetrables. Hasta los límites geográficos pueden ser objeto de leyes que procuran trasladar votantes de un lado a otro.

A ese condimento de tipo general, se adiciona otro de tipo político: la presencia de notorios ex bussistas en la "Lista oficial". Vargas Aignasse objeta a Javier Morof y a Miguel Angel Brito, por su condición de antiguos prosélitos de Fuerza Republicana.

Viejas prácticas

Observadores ajenos a la controversia que protagonizaron el diputado nacional y el legislador, advierten que existe descontento también con otros candidatos que no exhiben trayectoria peronista, en velada alusión a funcionarios auspiciados por el gobernador.

El factor confianza mezcla los naipes de otra manera. Alperovich los baraja con criterios propios, que no coinciden con los de la tradición justicialista clásica. El desorden sólo beneficia al gobernador, porque todos deben sumar votos para él, aunque más de un dirigente no ingrese a la Legislatura. Maximiza la competencia. El clima político varió, pero no en desmedro de la Casa de Gobierno.

Antes, con los sublemas, el gobernador le ponía el hombro a los otros. Ahora es a la inversa: estos empujan al jefe del Ejecutivo. Sin embargo, persisten prácticas políticas habituales en los tiempos de los sublemas: dirigentes que cambian de posturas según las ofertas de mayores recursos.

La plata y los subsidios mandan. Paralelamente, el ministro Osvaldo Jaldo y el senador nacional Sergio Mansilla ordenan el armado de las listas mimadas por los altos mandos del Ejecutivo, en las secciones del Este y del Oeste.

En ese contexto de acercamientos, sobresale el de sindicalistas de Uatre a las listas que teje Edmundo Jiménez. La apertura hacia el mundo gremial rinde sus frutos. Hay que proponer los mejores postulantes alternativos a los que pretenden la re-reelección en distintas posiciones dentro del oficialismo, comentan en derredor del ministro político.

La preeminencia del aparato estatal en la política del oficialismo es un dato que no puede ser soslayado. Para la oposición, un obstáculo aún infranqueable.

En tribunales

Uno de los flancos que ataca parte de la oposición es la noción misma de la posibilidad re-reeleccionista del gobernador y del enjambre de prosélitos que se ampara a su sombra. El radical Ariel García recusará con causa a tres jueces de la Corte Suprema de Justicia (Antonio Estofán, Daniel Posse y Claudia Sbdar) para que se abstengan de intervenir en la acción declarativa de certeza respecto de las condiciones particulares de Alperovich para ser reelecto. García llega por vía de casación a ese tribunal, luego de que la sala I del fuero contencioso administrativo aceptara su planteo contra la re-reelección del gobernador.

Los tres vocales fueron incorporados a la Corte durante la administración alperovichista. Sólo René Goane y Antonio Gandur proceden de otras etapas. Ni el calendario fijado por la Junta Electoral Provincial (JEP) se salvará de ser atacado judicialmente, al haber sido declarada inconstitucional la composición prevista por los convencionales de 2006. Entienden en la oposición que la sentencia de la sala II del mismo fuero está vigente.

Las fintas en tribunales no crean opciones ni imágenes que puedan seducir al electorado. En el radicalismo, partido que sueña con recuperar los favores electorales perdidos, afirman que el retiro de Julio César Cleto Cobos de la liza de octubre, no causará cimbronazos en el distrito Tucumán. La proclamación de Ricardo Alfonsín como aspirante a la presidencia fue votada también por Federico Romano Norri, representante de Tucumán. Dicen, además, que los referentes de Cobos en Tucumán -Jorge Mendía es uno de ellos- se acomodaron a la nueva configuración política del partido. Adelantan que el actual vicepresidente de la Nación y Alfonsín no tardarán mucho tiempo en posar juntos para los fotógrafos en muestra de unidad radical. Ernesto Sanz quedó descolocado ante esos movimientos.

La cuestión pendiente es la cristalización de los acuerdos interpartidarios y sociales para sostener la candidatura de José Cano a la gobernación. La incorporación de nuevos socios a la coalición no es algo sencillo. Si de algo está seguro el senador, es que con la UCR sola no alcanza para enfrentar a Alperovich. Por ende, apuesta a una sociedad política amplia que pueda polarizar la elección del 28 de agosto.

La otra premisa es que debe aislarse la experiencia de Tucumán de los altibajos y de las fricciones que suscitan las primeras figuras de la política nacional que proyectan desplazar al kirchnerismo de la Casa Rosada. Si se hacen eco de esos ruidos, temen que se deshagan que los nexos de amistad y se termine ayudando al alperovichismo.

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