Una ecuación peligrosa

Por Juan Manuel Asis 09 Abril 2011
Y un día los acoplados se agarraron a los tiros. ¿Es novedad?, ¿cabe sorprenderse? No. Hace tiempo se advirtió que el sistema electoral que obliga a todos a sumar para un solo candidato tiene un efecto secundario no deseable. Esto no se hizo visible en la primera votación de 2007, donde el acople aprobó el examen con notas sobresalientes. Había espacio territorial suficiente para acceder a una banca y el nombre de "José Alperovich" en la boleta jugaba en favor. Hoy la realidad mutó: los acoples se multiplicaron, el gobernador les soltó la mano a muchos que estuvieron en la lista oficial de 2007 -y fabricó "favoritos"- y las zonas de influencia de achicaron para los referentes barriales. En la práctica eso se reduce a una ecuación: a más acoples, menos votos para repartir. Ergo: las bancas se pueden perder, y por poco. Y es tal la ambición de poder que lo que ayer parecía imposible en Tucumán, hoy puede convertirse en algo normal. Alperovich, después de la pelea de los bandeños trató de frenar la escalada de violencia; sin embargo, el sistema que lo llevó a obtener 500.000 votos la instaló de nuevo. ¿Podrá detenerla y ponerles un dique a las balas? El hecho de querer asegurarse la reelección por un vendaval de sufragios lo expone a soportar "guerrillas territoriales" que pueden terminar de manera desgraciada y con posibles repercusiones políticas adversas.

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