Siete días de vértigo vivió la política en un año teñido por las tensiones electorales, el boom del consumo y la inflación sin techo. Durante la semana pasada, los semáforos institucionales encendieron la luz roja en la nación política. El conflicto escaló en el Congreso y en la arena mediática.
La Casa Rosada decidió ignorar olímpicamente un fallo que prohibía bloquear la circulación de los diarios La Nación, Clarín y Olé. Quedó claro que existe renuencia del kirchnerismo para aceptar las decisiones judiciales desfavorables.
Un antecedente claro en ese sentido es la no reposición de Eduardo Sosa, en el cargo del procurador fiscal de la Corte de Justicia santacruceña, quien había sido echado por Néstor Kirchner en 1995, cuando gobernaba la provincia. El actual mandatario Daniel Peralta entró en conflicto con la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que lo denunció penalmente, por no acatar el fallo que favoreció a Sosa.
El despliegue de fuerza del camionero Hugo Moyano espantó a oficialistas y a opositores por esos días, aun cuando los primeros siempre encuentran la manera de no romper con el temible aliado. Moyano no vaciló en atacar a la justicia de Suiza, porque investiga su presunta vinculación con el lavado de dinero.
La sociedad política de Moyano con Cristina Fernández, en efecto, tras algunos momentos de incertidumbre, terminó por solidificarse, mientras que la impotencia opositora se ventiló en el frustrada sesión de Diputados, donde no pudo aprobar una suba del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias más beneficiosa para los asalariados, que la que aplicó el Gobierno con la venia de la CGT de Moyano.
Así las cosas, la Presidenta se plantó en el centro del ring, con una actitud desafiante. La anemia opositora contrasta con el incesante empuje de la Casa Rosada, que no admite trabas para sus proyectos. Ante eso, los líderes de distintas parcelas opositoras y los precandidatos presidenciales de la UCR, del Peronismo Federal, de la Coalición Cívica y del PRO, debieron acordar pautas mínimas en el documento "El deber de cuidar la democracia".
La democracia argentina debe ser cuidada y protegida de acciones de intolerancia, de persecuciones, de señalamientos, escraches o cualquier intento de discrecionalidad en el uso de los recursos que el mismo Estado posee, indica en uno de sus párrafos. La declaración revela preocupación por la situación política y por las perspectivas electorales.
La aceptación de la diferencia y la tolerancia democrática son dos de las premisas que esa franja de la dirigencia rescata como esenciales para afianzar la República. Es la antítesis de la permanente dualidad amigo-enemigo que plantea el kirchnerismo.
Los de siempre
En Tucumán también brilló la intolerancia con dos camaristas del fuero contencioso administrativo. El fallo de los jueces Rodolfo Novillo y Carlos Giovanniello, al declarar inconstitucionales la integración de la Junta Electoral Provincial (JEP) y la eximición de la obligación de licenciar a los funcionarios que busquen su re-reelección, irritó a la cresta del oficialismo. La JEP, como fue diseñada por la mayoría oficialista en la convención constituyente de 2006, es una oficina escrutadora dependiente de la Casa de Gobierno.-
El legislador Antonio Raed y el propio gobernador José Alperovich acusaron a los jueces de hacer política con el fallo, pese a que la cuestión llegará a la Corte Suprema de Justicia, por vía de la casación.
Esos dos jueces ya atragantaron a los jerarcas del alperovichismo con las sentencias que podaron dos cláusulas claves de la Constitución reformada en 2008. La Corte de entonces no les dio la espalda a Novillo y a Giovanniello, al confirmar que la Constitución no podía ser reformada por enmiendas legislativas y que el Consejo de la Magistratura no podía ser creado por decreto.
El eminente jurista Beinusz Smukler fue lapidario con la Junta Electoral Provincial (JEP), que le da mayoría absoluta al alperovichismo en su composición ( dos de las tres plazas: el fiscal de Estado y el vicegobernador). La Junta no puede estar subordinada a un partido político. Es como poner de árbitro a uno de los componentes, explicó. Justamente, es lo que buscó Alperovich.
A todo esto, la discusión sobre la constitucionalidad de la cláusula que habilita la re-reelección de Alperovich, pondrá a prueba la independencia de la Corte. La composición de ella cambió con el ingreso de ex funcionarios del Gobierno, como son Antonio Estofán y Daniel Posse, de quienes no se duda que intervendrán en la dilucidación del pleito. Deberían excusarse por su cercanía amistosa con los beneficiarios de la re-reelección.
Acuerdos y disensos
Alperovich cierra acuerdos y confirma incorporaciones al Frente de la Victoria (FPV), como es el caso de Osvaldo Morelli, que dice ser radical K. En Yerba Buena,reunió ayer a jefes de lista como Osvaldo Jaldo, José Alberto Cúneo Vergés, Fernando Juri, Gerónimo Vargas Aignasse, Osvaldo Jaldo, Sergio Mansilla, Roberto Palina, Juan Carlos Mamaní, Oscar Godoy y Gloria Díaz. No faltó el intendente Domingo Amaya. A todos les espetó la misma consigna: hay que sumar votos. Estamos muy bien, pero podemos estar mejor, resumió uno de los convocados por el gobernador. Quienes fueron contertulios de Alperovich se sintieron con los pies adentro del oficialismo.
La maquinaria del gobernador ocupa todo el territorio. En estos últimos días, se multiplicaron las conversaciones entre distintos partidos opositores para cristalizar un acuerdo político amplio para las elecciones de agosto. Blindamos al acuerdo de las peleas políticas nacionales, destacó uno de los referentes principales.
El vértigo que vivió la política nacional influyó para que madurara un nuevo entendimiento que incluirá a los partdos del Acuerdo Cívico y Social, a Cruzada Peronista. a Tres Banderas y al PRO. El senador José Cano, candidato a gobernador de la coalición en gestación, es consciente de que Alperovich impulsará distintas opciones de izquierda y de derecha para debilitar a la convergencia. Quienes protagonizaron el empujón de la semana anterior, propugnan armar una lista de candidatos a intendentes y a comisionados rurales capaces de erigirse en alternativas al alperovichismo. La cercanía de una fracción de la dirigencia ruralista al alperovichismo obligó a explorar la adhesión de nuevos sectores sociales y cívicos. Juan Casañas se mostró muy dinámico, aseguran algunos dirigentes. No nos gustan los acuerdos que imponen los radicales. aseveran desde el Peronismo Federal. El disenso persiste.
La Casa Rosada decidió ignorar olímpicamente un fallo que prohibía bloquear la circulación de los diarios La Nación, Clarín y Olé. Quedó claro que existe renuencia del kirchnerismo para aceptar las decisiones judiciales desfavorables.
Un antecedente claro en ese sentido es la no reposición de Eduardo Sosa, en el cargo del procurador fiscal de la Corte de Justicia santacruceña, quien había sido echado por Néstor Kirchner en 1995, cuando gobernaba la provincia. El actual mandatario Daniel Peralta entró en conflicto con la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que lo denunció penalmente, por no acatar el fallo que favoreció a Sosa.
El despliegue de fuerza del camionero Hugo Moyano espantó a oficialistas y a opositores por esos días, aun cuando los primeros siempre encuentran la manera de no romper con el temible aliado. Moyano no vaciló en atacar a la justicia de Suiza, porque investiga su presunta vinculación con el lavado de dinero.
La sociedad política de Moyano con Cristina Fernández, en efecto, tras algunos momentos de incertidumbre, terminó por solidificarse, mientras que la impotencia opositora se ventiló en el frustrada sesión de Diputados, donde no pudo aprobar una suba del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias más beneficiosa para los asalariados, que la que aplicó el Gobierno con la venia de la CGT de Moyano.
Así las cosas, la Presidenta se plantó en el centro del ring, con una actitud desafiante. La anemia opositora contrasta con el incesante empuje de la Casa Rosada, que no admite trabas para sus proyectos. Ante eso, los líderes de distintas parcelas opositoras y los precandidatos presidenciales de la UCR, del Peronismo Federal, de la Coalición Cívica y del PRO, debieron acordar pautas mínimas en el documento "El deber de cuidar la democracia".
La democracia argentina debe ser cuidada y protegida de acciones de intolerancia, de persecuciones, de señalamientos, escraches o cualquier intento de discrecionalidad en el uso de los recursos que el mismo Estado posee, indica en uno de sus párrafos. La declaración revela preocupación por la situación política y por las perspectivas electorales.
La aceptación de la diferencia y la tolerancia democrática son dos de las premisas que esa franja de la dirigencia rescata como esenciales para afianzar la República. Es la antítesis de la permanente dualidad amigo-enemigo que plantea el kirchnerismo.
Los de siempre
En Tucumán también brilló la intolerancia con dos camaristas del fuero contencioso administrativo. El fallo de los jueces Rodolfo Novillo y Carlos Giovanniello, al declarar inconstitucionales la integración de la Junta Electoral Provincial (JEP) y la eximición de la obligación de licenciar a los funcionarios que busquen su re-reelección, irritó a la cresta del oficialismo. La JEP, como fue diseñada por la mayoría oficialista en la convención constituyente de 2006, es una oficina escrutadora dependiente de la Casa de Gobierno.-
El legislador Antonio Raed y el propio gobernador José Alperovich acusaron a los jueces de hacer política con el fallo, pese a que la cuestión llegará a la Corte Suprema de Justicia, por vía de la casación.
Esos dos jueces ya atragantaron a los jerarcas del alperovichismo con las sentencias que podaron dos cláusulas claves de la Constitución reformada en 2008. La Corte de entonces no les dio la espalda a Novillo y a Giovanniello, al confirmar que la Constitución no podía ser reformada por enmiendas legislativas y que el Consejo de la Magistratura no podía ser creado por decreto.
El eminente jurista Beinusz Smukler fue lapidario con la Junta Electoral Provincial (JEP), que le da mayoría absoluta al alperovichismo en su composición ( dos de las tres plazas: el fiscal de Estado y el vicegobernador). La Junta no puede estar subordinada a un partido político. Es como poner de árbitro a uno de los componentes, explicó. Justamente, es lo que buscó Alperovich.
A todo esto, la discusión sobre la constitucionalidad de la cláusula que habilita la re-reelección de Alperovich, pondrá a prueba la independencia de la Corte. La composición de ella cambió con el ingreso de ex funcionarios del Gobierno, como son Antonio Estofán y Daniel Posse, de quienes no se duda que intervendrán en la dilucidación del pleito. Deberían excusarse por su cercanía amistosa con los beneficiarios de la re-reelección.
Acuerdos y disensos
Alperovich cierra acuerdos y confirma incorporaciones al Frente de la Victoria (FPV), como es el caso de Osvaldo Morelli, que dice ser radical K. En Yerba Buena,reunió ayer a jefes de lista como Osvaldo Jaldo, José Alberto Cúneo Vergés, Fernando Juri, Gerónimo Vargas Aignasse, Osvaldo Jaldo, Sergio Mansilla, Roberto Palina, Juan Carlos Mamaní, Oscar Godoy y Gloria Díaz. No faltó el intendente Domingo Amaya. A todos les espetó la misma consigna: hay que sumar votos. Estamos muy bien, pero podemos estar mejor, resumió uno de los convocados por el gobernador. Quienes fueron contertulios de Alperovich se sintieron con los pies adentro del oficialismo.
La maquinaria del gobernador ocupa todo el territorio. En estos últimos días, se multiplicaron las conversaciones entre distintos partidos opositores para cristalizar un acuerdo político amplio para las elecciones de agosto. Blindamos al acuerdo de las peleas políticas nacionales, destacó uno de los referentes principales.
El vértigo que vivió la política nacional influyó para que madurara un nuevo entendimiento que incluirá a los partdos del Acuerdo Cívico y Social, a Cruzada Peronista. a Tres Banderas y al PRO. El senador José Cano, candidato a gobernador de la coalición en gestación, es consciente de que Alperovich impulsará distintas opciones de izquierda y de derecha para debilitar a la convergencia. Quienes protagonizaron el empujón de la semana anterior, propugnan armar una lista de candidatos a intendentes y a comisionados rurales capaces de erigirse en alternativas al alperovichismo. La cercanía de una fracción de la dirigencia ruralista al alperovichismo obligó a explorar la adhesión de nuevos sectores sociales y cívicos. Juan Casañas se mostró muy dinámico, aseguran algunos dirigentes. No nos gustan los acuerdos que imponen los radicales. aseveran desde el Peronismo Federal. El disenso persiste.







