Los "naranjas" acusaron el duro golpe que resultó la derrota ante Córdoba, por la final del Cross Border, y se prometieron dejar todo para conservar la copa obtenida el año pasado por el Campeonato Argentino. Se lo juraron durante la semana. Más que la derrota, les dolió cómo se había dado, jugando un mal partido justo ante su público. Prometieron mejorar y cumplieron. Arrancaron con todo y demolieron a los "mayuatos" salteños en la primera fecha del máximo certamen nacional.
La cifra lo dice todo. El 64-17 que marcó la tabla cuando se bajó el telón en el parque dejó conformes a todos. Y si la final se había perdido jugando mal, esta victoria se logró plasmando en la cancha una gran producción en todas las líneas y facetas del juego. Errores hubo y quedarán para el análisis de los técnicos. Todos corregibles, por supuesto. Lo importante es que se mejoró: en la disciplina, se cometieron pocas infracciones; se manejaron bien en las distintas formaciones y apareció el tan pregonado juego dinámico.
Los "naranjas" sorprendieron de entrada a los salteños y no le dieron tiempo a rearmarse. Los tries que anotaron a los 5 y 8 minutos Rodrigo Moyano y Lisandro Ahualli, respectivamente, parecieron desalentar a los visitantes. Fueron oportunos, claves. Golpearon de entrada y aturdieron a los "mayuatos", que llegaban a este duelo como el rival más difícil de la zona. Los tries anotados por Carlos Cáceres y Ezequiel Faralle terminaron por noquear a Salta. A estos se sumaron los puntos anotados a través de tres penales por el centro concepcionense, convertido en la gran figura del partido, con una efectividad del 100%. 34 puntos no se anotan todos los días.
El telón del primer capítulo se bajó con un contundente 37 a 3. Partido liquidado.
El complemento no fue distinto. Tucumán bajó un poco el ritmo, reguló el juego, y Salta se acercó con dos tries. Pero los "naranjas" apretaron el acelerador y volvieron a marcar claras diferencias. Fue el seleccionado que la gente quería ver. La mística tucumana se despertó y sigue vigente. No vale dormirse de nuevo.
La cifra lo dice todo. El 64-17 que marcó la tabla cuando se bajó el telón en el parque dejó conformes a todos. Y si la final se había perdido jugando mal, esta victoria se logró plasmando en la cancha una gran producción en todas las líneas y facetas del juego. Errores hubo y quedarán para el análisis de los técnicos. Todos corregibles, por supuesto. Lo importante es que se mejoró: en la disciplina, se cometieron pocas infracciones; se manejaron bien en las distintas formaciones y apareció el tan pregonado juego dinámico.
Los "naranjas" sorprendieron de entrada a los salteños y no le dieron tiempo a rearmarse. Los tries que anotaron a los 5 y 8 minutos Rodrigo Moyano y Lisandro Ahualli, respectivamente, parecieron desalentar a los visitantes. Fueron oportunos, claves. Golpearon de entrada y aturdieron a los "mayuatos", que llegaban a este duelo como el rival más difícil de la zona. Los tries anotados por Carlos Cáceres y Ezequiel Faralle terminaron por noquear a Salta. A estos se sumaron los puntos anotados a través de tres penales por el centro concepcionense, convertido en la gran figura del partido, con una efectividad del 100%. 34 puntos no se anotan todos los días.
El telón del primer capítulo se bajó con un contundente 37 a 3. Partido liquidado.
El complemento no fue distinto. Tucumán bajó un poco el ritmo, reguló el juego, y Salta se acercó con dos tries. Pero los "naranjas" apretaron el acelerador y volvieron a marcar claras diferencias. Fue el seleccionado que la gente quería ver. La mística tucumana se despertó y sigue vigente. No vale dormirse de nuevo.










