21 Marzo 2011 Seguir en 
1- El fin de la Primera Guerra Mundial y la implosión del imperio Otomano centraron el interés de occidente en dos objetivos: controlar los hidrocarburos y garantizar un hogar nacional judío. Tras la Segunda Guerra Mundial y el trauma del Holocausto, la creación del Estado de Israel, en 1948, trajo la llegada al poder, en varios Estados del mundo árabe liberado del colonialismo, de fuerzas opuestas a la existencia de Israel, de tipo militar nacionalista.
2- Bajo el pretexto de la lucha contra el imperialismo y la caza de comunistas, en el mundo árabe se erigieron dictaduras de partido único, gobernadas con mano de hierro por déspotas como Sadam Hussein, Al Assad (padre e hijo) y Muammar Gaddafi. Eran dictaduras que garantizaban el aprovisionamiento de petróleo a las potencias y que no amenazaban realmente a Israel (Irak pareció hacerlo pero fue destruido por una invasión).
3- Varios Estados árabes padecieron las repercusiones de la crisis global iniciada en 2008. Muchos trabajadores de estos países, emigrados a Europa, perdieron sus trabajos. El volumen de remesas de dinero enviadas a sus familias bajó. La industria turística se marchitó. Los precios de los hidrocarburos se depreciaron. El FMI impuso a Túnez, Egipto y Libia planes de privatización de los servicios públicos y de baja en los presupuestos.
4- En este contexto ya de por sí explosivo se produjo, el verano boreal pasado, un desastre ecológico en una región alejada del mundo árabe. Pero el planeta es uno. Durante semanas, Rusia, uno de los principales exportadores de cereales del mundo, conoció la peor ola de calor y de incendios de su historia. Moscú suspendió la exportación de cereales. El mundo árabe es una de las principales regiones importadoras.
5- Hay que añadir la existencia de una población muy joven y con altos niveles de desocupación. El papel de las redes sociales permitió franquear el muro del miedo: saber de antemano que decenas de miles de personas van a manifestarse un día D y a una hora H es una garantía de que uno no protestará solo, exponiéndose en solitario a la represión del sistema. El éxito tunecino de esta estrategia iría a convulsionar a todo el mundo árabe.
2- Bajo el pretexto de la lucha contra el imperialismo y la caza de comunistas, en el mundo árabe se erigieron dictaduras de partido único, gobernadas con mano de hierro por déspotas como Sadam Hussein, Al Assad (padre e hijo) y Muammar Gaddafi. Eran dictaduras que garantizaban el aprovisionamiento de petróleo a las potencias y que no amenazaban realmente a Israel (Irak pareció hacerlo pero fue destruido por una invasión).
3- Varios Estados árabes padecieron las repercusiones de la crisis global iniciada en 2008. Muchos trabajadores de estos países, emigrados a Europa, perdieron sus trabajos. El volumen de remesas de dinero enviadas a sus familias bajó. La industria turística se marchitó. Los precios de los hidrocarburos se depreciaron. El FMI impuso a Túnez, Egipto y Libia planes de privatización de los servicios públicos y de baja en los presupuestos.
4- En este contexto ya de por sí explosivo se produjo, el verano boreal pasado, un desastre ecológico en una región alejada del mundo árabe. Pero el planeta es uno. Durante semanas, Rusia, uno de los principales exportadores de cereales del mundo, conoció la peor ola de calor y de incendios de su historia. Moscú suspendió la exportación de cereales. El mundo árabe es una de las principales regiones importadoras.
5- Hay que añadir la existencia de una población muy joven y con altos niveles de desocupación. El papel de las redes sociales permitió franquear el muro del miedo: saber de antemano que decenas de miles de personas van a manifestarse un día D y a una hora H es una garantía de que uno no protestará solo, exponiéndose en solitario a la represión del sistema. El éxito tunecino de esta estrategia iría a convulsionar a todo el mundo árabe.
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