Cercado, Gaddafi ordenó un alto al fuego
Estados Unidos dijo que no le cree ni una palabra al dictador libio y anoche los ataques de la coalición continuaban golpeando Trípoli. Las bombas caen sobre Trípoli. Los jefes militares occidentales califican la operación como muy exitosa. Hay civiles muertos.
21 Marzo 2011 Seguir en 
TRÍPOLI / RÍO DE JANEIRO.- La noche había caído sobre Trípoli. La tensión que hace vibrar las venas de ese país desde el levantamiento rebelde en contra de Muammar Gaddafi parecía haberse adormecido con la llegada del ocaso. Sin embargo, las explosiones la volvieron a despertar. Anoche, desde las calles de la ciudad, se podían escuchar los estampidos de los misiles que daban en el blanco (incluso se informó que quedó destruido parte del cuartel general del dictador) y el ruidaje desesperado de las baterías antiaéreas que trataban de repeler el ataque.
A las 21 de Libia (las 17 de Argentina), el régimen que lleva más de 40 años en el poder anunció un alto al fuego (el segundo desde que el Concejo de Seguridad de la ONU autorizó los ataques de las potencias occidentales). Pero, desde Río de Janeiro, las autoridades de la Casa Blanca, de gira por Brasil, aclararon que no creen ni una palabra del anuncio y los ataques siguieron tal como si Gaddafi no hubiese dicho nada.
La segunda ola de bombardeos en contra de las fuerzas que sostienen al dictador fue efectivo, según Estados Unidos. "Los ataques fueron muy eficaces y dañaron fuertemente los sistemas de defensa antiaéreos del régimen", explicó el vice almirante Bill Gortney. El presidente, Barack Obama, aclaró desde Brasil que el objetivo de la campaña militar no es imponer el sistema de Gobierno norteamericano, sino defender a la población civil y apoyar los movimientos por los derechos universales.
Más temprano, Gaddafi había prometido derrotar a las potencias occidentales, realizar una guerra larga y gloriosa y armar a la población para defender el país. Incluso, había calificado a Estados Unidos, a Francia y al Reino Unido como "los nuevos nazis". De todos modos, cuando las bombas comenzaron a caer cerca de su cuartel, su prepotencia se diluyó y ordenó emitir la orden de alto al fuego. Argumentó que lo hacía para detener las muertes de civiles y la destrucción de edificios que estaban ocasionando los bombardeos de la operación "Odisea al amanecer".
La respuesta de Estados Unidos no se demoró en llegar. Desde Río de Janeiro, el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Tom Donilon, aclaró: "En este momento nuestra visión es que el alto al fuego no es verdad o que ha sido violado inmediatamente después de haber sido anunciado".
Anoche, al cierre de esta edición, los bombardeos sobre Trípoli continuaban. Se calcula que las fuerzas de la coalición ya lanzaron más de un centenar de misiles crucero, además de las bombas que tiran los aviones de combate. Como consecuencia de los ataques, el ejército libio detuvo el avance sobre Benghazi, el principal bastión rebelde. Además, fuentes médicas informaron que las bombas causaron la muerte de 64 civiles. Gaddafi parece acorralado y muchos creen que su fin está cerca. (DPA-Reuters-AFP-NA-Télam-Especial)
A las 21 de Libia (las 17 de Argentina), el régimen que lleva más de 40 años en el poder anunció un alto al fuego (el segundo desde que el Concejo de Seguridad de la ONU autorizó los ataques de las potencias occidentales). Pero, desde Río de Janeiro, las autoridades de la Casa Blanca, de gira por Brasil, aclararon que no creen ni una palabra del anuncio y los ataques siguieron tal como si Gaddafi no hubiese dicho nada.
La segunda ola de bombardeos en contra de las fuerzas que sostienen al dictador fue efectivo, según Estados Unidos. "Los ataques fueron muy eficaces y dañaron fuertemente los sistemas de defensa antiaéreos del régimen", explicó el vice almirante Bill Gortney. El presidente, Barack Obama, aclaró desde Brasil que el objetivo de la campaña militar no es imponer el sistema de Gobierno norteamericano, sino defender a la población civil y apoyar los movimientos por los derechos universales.
Más temprano, Gaddafi había prometido derrotar a las potencias occidentales, realizar una guerra larga y gloriosa y armar a la población para defender el país. Incluso, había calificado a Estados Unidos, a Francia y al Reino Unido como "los nuevos nazis". De todos modos, cuando las bombas comenzaron a caer cerca de su cuartel, su prepotencia se diluyó y ordenó emitir la orden de alto al fuego. Argumentó que lo hacía para detener las muertes de civiles y la destrucción de edificios que estaban ocasionando los bombardeos de la operación "Odisea al amanecer".
La respuesta de Estados Unidos no se demoró en llegar. Desde Río de Janeiro, el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Tom Donilon, aclaró: "En este momento nuestra visión es que el alto al fuego no es verdad o que ha sido violado inmediatamente después de haber sido anunciado".
Anoche, al cierre de esta edición, los bombardeos sobre Trípoli continuaban. Se calcula que las fuerzas de la coalición ya lanzaron más de un centenar de misiles crucero, además de las bombas que tiran los aviones de combate. Como consecuencia de los ataques, el ejército libio detuvo el avance sobre Benghazi, el principal bastión rebelde. Además, fuentes médicas informaron que las bombas causaron la muerte de 64 civiles. Gaddafi parece acorralado y muchos creen que su fin está cerca. (DPA-Reuters-AFP-NA-Télam-Especial)
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