Gaddafi no cede y la OTAN evalúa intervenir

Las fuerzas leales al dictador libio volvieron a atacar a los rebeldes, a la vez que la comunidad internacional analiza algunas opciones. En el este, aviones de guerra bombardearon la ciudad petrolera de Ras Lanuf. EE. UU. considera armar a los insurrectos.

IRREPARABLE. Un ciudadano de Bengasi, bajo el control de los rebeldes, llora la pérdida de un familiar. El número total de víctimas es incierto. REUTERS
IRREPARABLE. Un ciudadano de Bengasi, bajo el control de los rebeldes, llora la pérdida de un familiar. El número total de víctimas es incierto. REUTERS
08 Marzo 2011
TRÍPOLI, RAS LANUF.- Mientras las fuerzas leales al líder libio, Muammar Gaddafi intentaban recuperar el control de la ciudad oriental de Ras Lanuf, las presiones de la comunidad internacional para hacer uso de la opción militar, aumentan con el correr de las horas.

En el este, aviones de guerra lanzaron ataques en las afueras de la terminal exportadora de petróleo, Ras Lanuf, 600 kilómetros al este de Trípoli. Uno de ellos impactó contra un vehículo en el que viajaba una familia.

En Ginebra, la coordinadora de ayuda de la ONU, Valerie Amos, dijo que más de un millón de personas que huyen de Libia o están dentro del país, necesitan ayuda humanitaria urgente.

No se ponen de acuerdo

El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Anders Fogh Rasmussen, advirtió que la comunidad internacional no contemplará impasible cómo el Gobierno libio combate a su propio pueblo. "Si Gaddafi y sus soldados continúan atacando sistemáticamente a la población, no creo que la comunidad internacional y Naciones Unidas se queden de brazos cruzados", manifestó Rasmussen. La OTAN se mostró hasta aquí cauta en el desarrollo de la crisis en Libia. Las alternativas a la crisis en el país norafricano dividen a las potencias.

Mientras Francia y Gran Bretaña aseguran que esperan una orden de la ONU para imponer una zona de exclusión, Estados Unidos advirtió que cualquier acción deberá ser el resultado de una sanción militar.

A su vez Rusia, miembro permanente clave del Consejo de Seguridad de la ONU (con poder de veto), declaró que se opone a una intervención militar extranjera. "Los libios tienen que resolver sus problemas ellos mismos", evaluó el ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov.

Por otra parte, la Casa Blanca admitió que considera la posibilidad de ofrecer armas a los rebeldes, como parte de la respuesta de la comunidad internacional a la crisis en ese país. "Es una de las opciones que están siendo consideradas", aseguró el portavoz Jay Carney.

Mientras tanto, el ministro de Relaciones Exteriores libio, Mussa Kusa, reiteró su acusación a Estados Unidos, Reino Unido y Francia, de estar detrás de la revuelta opositora, y los responsabilizó de formar parte de una conspiración para dividir a Libia.

"Entre los rebeldes hay muchos terroristas de Al Qaeda, algunos de los cuales fueron también prisioneros de (la prisión ) Guantánamo", aseveró, tal como dijo Gaddafi días atrás. (DPA-Reuters-Télam)

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