Los jubilados sienten que sufren como en una pesadilla cada vez que deben salir de un banco
El ataque que sufrió una mujer el viernes de la semana pasada reavivó los temores de las personas mayores cuando deben ir a cobrar. Más de 40 entrevistados afirmaron que una vez que se retiran de las entidades financieras es cuando comienza su odisea. Pidieron que haya más policías en la calle
04 Marzo 2011 Seguir en 
"Me parece que está fallando la seguridad en la puerta de los banco. Adentro está todo controlado y hay policías, pero cuando salís a la calle, quedás muy expuesta a los ladrones". María del Valle Ponce está consternada por la noticia de la mujer que murió tras ser atacada. "Es una cosa de locos. Hay que estar muy atento porque a cualquiera le puede pasar algo así", expresó.
El caso de Esther Leonor Rodríguez fue el tema central de conversación en las entidades que pagan a jubilados, sobre todo en la cuadra de Crisóstomo Alvarez al 900, justamente donde Rodríguez fue vista con vida por última vez. Según los dichos de más de 40 jubilados y pensionados que entrevistó LA GACETA, son muchos los recaudos que se deben tomar para no ser atacados por los ladrones. El miedo es el denominador común en el local bancario.
"La verdad es que yo nunca vi ningún caso de inseguridad. Pero también es verdad que se deberían extremar las medidas de seguridad. Yo salgo y me voy rápido. Además nunca tomo un taxi en la puerta, porque el taxista sabe que salís con dinero y no sabés qué puede llegar a pasar", le relató a LA GACETA Rosa Marpez.
Según lo expresado por los mayores, no es común ver policías en la zona. "La verdad es que nunca vi un policía en la puerta. Yo me voy caminando hasta calle Salta y nunca me crucé con alguno", dijo Susana Díaz.
La mayoría de los jubilados saben que son un blanco fácil para los delincuentes; por eso piden que el Estado brinde mayor seguridad. "A mí me robaron varias veces en diferentes lugares. Por eso deberían poner más seguridad en todos lados", explicó Rita Gómez.
Vendedores ambulantes, representantes de agencias financieras y hasta prestamistas particulares, conforman la postal de la puerta del centro de pago y, en muchos casos, representan una amenaza para los jubilados, según dijeron. "Los ancianos están muy expuestos. Además de los delincuentes hay muchas personas que intentan hacerles el cuento del tío. Por ese motivo, debería haber más seguridad en la puerta", afirmó Julia Terán.
El miedo a los asaltantes, y el temor a caer en las garras de los oportunistas, llevaron a algunos de los que cobran a pensar en exigir que el banco brinde mayor seguridad en los alrededores. "Estuve hablando con otros amigos y nos pareció buena la idea de elevar una nota al gerente del banco, pidiéndole mayor seguridad. Deberían poner un policía que controle quién se le acerca a los que salen de cobrar. Además debería anotar el número de licencia de los vehículos que trasladan a los jubilados", aseveró Elsa Montero.
A su vez, José Mansilla exige mayor control a las personas que ingresan al banco. "Por ahí hay jóvenes que entran, observan el movimiento y se salen", se quejó.
Estrategias
Los atracos a jubilados no son nuevos y por eso algunos buscan estrategias para combatir el modus operandi de los ladrones. Ir acompañados por otra persona, no llevar cartera, no subir a taxis en la puerta del banco y hasta buscar lugares poco ortodoxos para guardar el dinero, son los recursos más utilizados.
"Nunca hay policías en la calle. Cuando salís del banco quedás desamparada", dijo Azucena Héctor, quien eligió ir acompañada por su hija Victoria Cahuana, como prevención para evitar ser atacada por los ladrones.
Por su parte, María Lidia eligió un método no muy convencional pero más que efectivo. "Me parece que no hay que atraer a los ladrones; por eso no hay que usar cartera ni llevar la plata en la mano. Yo tengo bolsillos en mis bombachas y escondo ahí la plata. Es mi manera de escaparles a los oportunistas", explicó.
En la puerta del banco, a pesar de no haber una parada oficial de taxis, muchos choferes se agolpan esperando conseguir clientes. Si bien algunos acusan que ese modo se presta para que los oportunistas puedan realizar sus "trabajos", los mismos choferes se encargan de tirar abajo esa hipótesis. "La seguridad es un problema que el gobernador no pudo mejorar durante su mandato. Todos estamos expuestos. Acá para cualquiera porque no es una parada autorizada. Pero nosotros ya conocemos a los ladrones y los corremos", afirmó el taxista Domingo Ponce.
El caso de Esther Leonor Rodríguez fue el tema central de conversación en las entidades que pagan a jubilados, sobre todo en la cuadra de Crisóstomo Alvarez al 900, justamente donde Rodríguez fue vista con vida por última vez. Según los dichos de más de 40 jubilados y pensionados que entrevistó LA GACETA, son muchos los recaudos que se deben tomar para no ser atacados por los ladrones. El miedo es el denominador común en el local bancario.
"La verdad es que yo nunca vi ningún caso de inseguridad. Pero también es verdad que se deberían extremar las medidas de seguridad. Yo salgo y me voy rápido. Además nunca tomo un taxi en la puerta, porque el taxista sabe que salís con dinero y no sabés qué puede llegar a pasar", le relató a LA GACETA Rosa Marpez.
Según lo expresado por los mayores, no es común ver policías en la zona. "La verdad es que nunca vi un policía en la puerta. Yo me voy caminando hasta calle Salta y nunca me crucé con alguno", dijo Susana Díaz.
La mayoría de los jubilados saben que son un blanco fácil para los delincuentes; por eso piden que el Estado brinde mayor seguridad. "A mí me robaron varias veces en diferentes lugares. Por eso deberían poner más seguridad en todos lados", explicó Rita Gómez.
Vendedores ambulantes, representantes de agencias financieras y hasta prestamistas particulares, conforman la postal de la puerta del centro de pago y, en muchos casos, representan una amenaza para los jubilados, según dijeron. "Los ancianos están muy expuestos. Además de los delincuentes hay muchas personas que intentan hacerles el cuento del tío. Por ese motivo, debería haber más seguridad en la puerta", afirmó Julia Terán.
El miedo a los asaltantes, y el temor a caer en las garras de los oportunistas, llevaron a algunos de los que cobran a pensar en exigir que el banco brinde mayor seguridad en los alrededores. "Estuve hablando con otros amigos y nos pareció buena la idea de elevar una nota al gerente del banco, pidiéndole mayor seguridad. Deberían poner un policía que controle quién se le acerca a los que salen de cobrar. Además debería anotar el número de licencia de los vehículos que trasladan a los jubilados", aseveró Elsa Montero.
A su vez, José Mansilla exige mayor control a las personas que ingresan al banco. "Por ahí hay jóvenes que entran, observan el movimiento y se salen", se quejó.
Estrategias
Los atracos a jubilados no son nuevos y por eso algunos buscan estrategias para combatir el modus operandi de los ladrones. Ir acompañados por otra persona, no llevar cartera, no subir a taxis en la puerta del banco y hasta buscar lugares poco ortodoxos para guardar el dinero, son los recursos más utilizados.
"Nunca hay policías en la calle. Cuando salís del banco quedás desamparada", dijo Azucena Héctor, quien eligió ir acompañada por su hija Victoria Cahuana, como prevención para evitar ser atacada por los ladrones.
Por su parte, María Lidia eligió un método no muy convencional pero más que efectivo. "Me parece que no hay que atraer a los ladrones; por eso no hay que usar cartera ni llevar la plata en la mano. Yo tengo bolsillos en mis bombachas y escondo ahí la plata. Es mi manera de escaparles a los oportunistas", explicó.
En la puerta del banco, a pesar de no haber una parada oficial de taxis, muchos choferes se agolpan esperando conseguir clientes. Si bien algunos acusan que ese modo se presta para que los oportunistas puedan realizar sus "trabajos", los mismos choferes se encargan de tirar abajo esa hipótesis. "La seguridad es un problema que el gobernador no pudo mejorar durante su mandato. Todos estamos expuestos. Acá para cualquiera porque no es una parada autorizada. Pero nosotros ya conocemos a los ladrones y los corremos", afirmó el taxista Domingo Ponce.





