25 Febrero 2011 Seguir en 
Los camaristas aguardaban a un costado del escenario, como esperando a que llegara su momento de actuar.
El secretario miraba hacia la puerta con desesperación, develando que alguien faltaba en la sala. Los abogados aprovechaban para charlar entre ellos, relajados.
Habían pasado 15 minutos de la hora vespertina de inicio de la undécima jornada, y Domínguez, el ex comisario de Banda del Río Salí, no llegaba.
"¿No se habrá fugado con Piccinetti?", bromeó uno de los abogados. "Callate, no vaya a ser que sea verdad y demore aún más el juicio", respondió.
Finalmente apareció, se sentó rápidamente, y el debate comenzó.
El secretario miraba hacia la puerta con desesperación, develando que alguien faltaba en la sala. Los abogados aprovechaban para charlar entre ellos, relajados.
Habían pasado 15 minutos de la hora vespertina de inicio de la undécima jornada, y Domínguez, el ex comisario de Banda del Río Salí, no llegaba.
"¿No se habrá fugado con Piccinetti?", bromeó uno de los abogados. "Callate, no vaya a ser que sea verdad y demore aún más el juicio", respondió.
Finalmente apareció, se sentó rápidamente, y el debate comenzó.
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