El informe de un perito complicó a Pérez
Un experto en balística dijo que las vainas y los proyectiles hallados en la casa del magistrado fueron disparados con el arma del ex oficial. "Las actas ya deben tener muchas fojas. No pueden hacer constar todo lo que dice un testigo", pidió Roldán Vázquez. "Que conste en actas", es una de las frases preferidas de las partes.
25 Febrero 2011 Seguir en 
Huellas de sangre de pies descalzos en la sala de estar y en el comedor. Dos vainas servidas acomodadas sobre una mesita. Otras cuatro vainas en el baño, al costado del cuerpo sin vida del juez Héctor Agustín Aráoz. Marcas de disparos en los azulejos del baño. Estas fueron algunas de las pruebas que el oficial Ramón Antonio Martínez, de la División Criminalística de la Policía, encontró en la casa del magistrado hace más de seis años. Ayer, el perito recordó todo aquello y se los contó a los jueces de la sala I.
El 26 de noviembre de 2004, cuando mataron al juez, Martínez comandó las pericias en la casa de avenida Aconquija 2.950. Además, realizó la comparación entre las armas de los acusados y las vainas y proyectiles secuestrados esa noche. Así, llegó a una contundente declaración que ayer estremeció a varios: el arma homicida pertenecía al ex oficial Darío Pérez.
Aráoz fue asesinado de nueve balazos. El ex oficial Pérez y la ex agente Ema Hortencia Gómez, que era novia del juez, están acusados del homicidio agravado. La hipótesis del fiscal que investigó el caso, Guillermo Herrera, es que había un conflicto sentimental entre los ex policías y la víctima. Al parecer, eso habría desencadenado el crimen. Andrés Fabersani, Rodolfo Domínguez y Rubén Albornoz, que trabajan en la comisaría de Banda del Río Salí, son investigados por el presunto encubrimiento del homicidio del magistrado. El fiscal sospecha que podrían haber adulterado la escena del hecho.
Incluso, el perito Martínez contó ayer ante el tribunal que, al llegar a la casa de Aráoz, lo recibió el entonces secretario de Seguridad Ciudadana, Osvaldo Nieva. Adentro de la vivienda había casi una decena de policías. "Le dije a Nieva que en esas condiciones no íbamos a trabajar", dijo Martínez.
La revelación despertó a los abogados de la defensa. "Y toda esa gente, ¿pudo haber contaminado la escena del crimen?", preguntó Mario Mirra, defensor de Gómez. "Sin lugar a dudas", dijo el perito.
En una pantalla
Martínez explicó en detalle las operaciones que realizó para cotejar las armas con las vainas y los proyectiles secuestrados. Incluso, el especialista utilizó unas imágenes que proyectó en una pantalla para sostener sus afirmaciones.
Cuando la fiscala de Cámara, Juana Prieto de Sólimo, le preguntó si el arma reglamentaria Pérez se usó para perpetrar el crimen, el perito aclaró que ellos no actuaron según los nombres, sino con un número asignado a cada una. "De lo que estoy completamente seguro es que esos proyectiles, esas vainas y esos blindajes encontrados en el lugar del hecho, fueron disparados con el arma 278851", precisó. Ese número, según el expediente, es el registro de la pistola de Pérez.
La contundencia de la declaración de Martínez parecía caer como un balde de agua fría sobre Pérez. Su defensor, Gustavo Morales, no tardó en atacar las pericias. Primero solicitó que se declare la nulidad de la prueba, y que por lo tanto se la excluya del expediente. Luego, cuando discrepó con el perito sobre el resultado al que había arribado, lo acusó de falso testimonio, y adelantó que pedirá su detención.
El representante de la Provincia, Rodolfo Baza, interrogó incisivamente a Martínez. Pero el especialista se mantuvo siempre firme. "En esta pericia no hay ningún margen de duda. Las coincidencias son claras", afirmó.
"Pero aquí no se ven las similitudes que usted señala", insistió Morales. "Son microfisuras. Cada arma tiene su identidad, y deja rastros en los proyectiles, que son invisibles al ojo desnudo", añadió el perito.
Pero Morales no cesaba en su búsqueda de hacer caer una de las principales pruebas contra su defendido. "¿Pero por qué en esta foto hay diferencias de color?", expresó el letrado. "Usted ve cosas que yo no veo", contestó Martínez.
El 26 de noviembre de 2004, cuando mataron al juez, Martínez comandó las pericias en la casa de avenida Aconquija 2.950. Además, realizó la comparación entre las armas de los acusados y las vainas y proyectiles secuestrados esa noche. Así, llegó a una contundente declaración que ayer estremeció a varios: el arma homicida pertenecía al ex oficial Darío Pérez.
Aráoz fue asesinado de nueve balazos. El ex oficial Pérez y la ex agente Ema Hortencia Gómez, que era novia del juez, están acusados del homicidio agravado. La hipótesis del fiscal que investigó el caso, Guillermo Herrera, es que había un conflicto sentimental entre los ex policías y la víctima. Al parecer, eso habría desencadenado el crimen. Andrés Fabersani, Rodolfo Domínguez y Rubén Albornoz, que trabajan en la comisaría de Banda del Río Salí, son investigados por el presunto encubrimiento del homicidio del magistrado. El fiscal sospecha que podrían haber adulterado la escena del hecho.
Incluso, el perito Martínez contó ayer ante el tribunal que, al llegar a la casa de Aráoz, lo recibió el entonces secretario de Seguridad Ciudadana, Osvaldo Nieva. Adentro de la vivienda había casi una decena de policías. "Le dije a Nieva que en esas condiciones no íbamos a trabajar", dijo Martínez.
La revelación despertó a los abogados de la defensa. "Y toda esa gente, ¿pudo haber contaminado la escena del crimen?", preguntó Mario Mirra, defensor de Gómez. "Sin lugar a dudas", dijo el perito.
En una pantalla
Martínez explicó en detalle las operaciones que realizó para cotejar las armas con las vainas y los proyectiles secuestrados. Incluso, el especialista utilizó unas imágenes que proyectó en una pantalla para sostener sus afirmaciones.
Cuando la fiscala de Cámara, Juana Prieto de Sólimo, le preguntó si el arma reglamentaria Pérez se usó para perpetrar el crimen, el perito aclaró que ellos no actuaron según los nombres, sino con un número asignado a cada una. "De lo que estoy completamente seguro es que esos proyectiles, esas vainas y esos blindajes encontrados en el lugar del hecho, fueron disparados con el arma 278851", precisó. Ese número, según el expediente, es el registro de la pistola de Pérez.
La contundencia de la declaración de Martínez parecía caer como un balde de agua fría sobre Pérez. Su defensor, Gustavo Morales, no tardó en atacar las pericias. Primero solicitó que se declare la nulidad de la prueba, y que por lo tanto se la excluya del expediente. Luego, cuando discrepó con el perito sobre el resultado al que había arribado, lo acusó de falso testimonio, y adelantó que pedirá su detención.
El representante de la Provincia, Rodolfo Baza, interrogó incisivamente a Martínez. Pero el especialista se mantuvo siempre firme. "En esta pericia no hay ningún margen de duda. Las coincidencias son claras", afirmó.
"Pero aquí no se ven las similitudes que usted señala", insistió Morales. "Son microfisuras. Cada arma tiene su identidad, y deja rastros en los proyectiles, que son invisibles al ojo desnudo", añadió el perito.
Pero Morales no cesaba en su búsqueda de hacer caer una de las principales pruebas contra su defendido. "¿Pero por qué en esta foto hay diferencias de color?", expresó el letrado. "Usted ve cosas que yo no veo", contestó Martínez.
De vainas y cañones
1.- ¿Cómo se realiza la pericia? Se cotejan las vainas incriminadas con las testigos. Si hay coincidencias, es que se utilizó la misma arma.
2.- ¿Qué es una vaina? Es el recipiente que contiene la carga de proyección. Se ubica en la parte trasera de una bala.
3.- ¿Qué es una vaina incriminada? Son aquellas que fueron encontradas en el lugar del hecho. Se supone que allí las dispararon.
4.- Si hubo disparos, ¿queda una vaina en el lugar? Sí. El percutor de una pistola golpea el culote de una vaina, y la expulsa.
5.- ¿Qué es una vaina testigo? El la que se obtiene al disparar con el arma sospechosa. Se la usa para cotejar si es igual que la incriminada.
6.- ¿Qué se puede comparar? El golpe en el culote (en las vainas) o el ánima del cañón (en los proyectiles), dejan marcas únicas.
7.- ¿Cada arma tiene su propia marca? Sí. Es como el documento de identidad que queda registrado en cada bala que salió de ella.
8.- ¿Qué es un proyectil? Es la parte delantera de la bala, que sale disparada cuando se enciende la pólvora de la vaina
1.- ¿Cómo se realiza la pericia? Se cotejan las vainas incriminadas con las testigos. Si hay coincidencias, es que se utilizó la misma arma.
2.- ¿Qué es una vaina? Es el recipiente que contiene la carga de proyección. Se ubica en la parte trasera de una bala.
3.- ¿Qué es una vaina incriminada? Son aquellas que fueron encontradas en el lugar del hecho. Se supone que allí las dispararon.
4.- Si hubo disparos, ¿queda una vaina en el lugar? Sí. El percutor de una pistola golpea el culote de una vaina, y la expulsa.
5.- ¿Qué es una vaina testigo? El la que se obtiene al disparar con el arma sospechosa. Se la usa para cotejar si es igual que la incriminada.
6.- ¿Qué se puede comparar? El golpe en el culote (en las vainas) o el ánima del cañón (en los proyectiles), dejan marcas únicas.
7.- ¿Cada arma tiene su propia marca? Sí. Es como el documento de identidad que queda registrado en cada bala que salió de ella.
8.- ¿Qué es un proyectil? Es la parte delantera de la bala, que sale disparada cuando se enciende la pólvora de la vaina






