El Caribe se mudó a un balneario de Famaillá

Miles de visitantes disfrutaron de una tarde con pileta, música y jugos tropicales; la lluvia frustró el "Bikini Open" que estaba previsto. Una pretenciosa construcción asombra a propios y ajenos. Diversión sin alcohol y con seguridad.

DIVERTIDOS. En el complejo de piletas los chicos deliran por los toboganes que desembocan en el agua; una buena manera de pasar una tarde familiar. LA GACETA / FRANCO VERA
DIVERTIDOS. En el complejo de piletas los chicos deliran por los toboganes que desembocan en el agua; una buena manera de pasar una tarde familiar. LA GACETA / FRANCO VERA
31 Enero 2011
Los veraneantes que disfrutan la tarde en el balneario municipal "Ciudad de Famaillá" dicen que se sienten inmersos en una postal caribeña y que sus instalaciones dan cuenta de ello. Entonces, la diferencia sería una sola: no hay que tomar un avión para llegar, porque Famaillá está a 33 km de la ciudad de San Miguel de Tucumán.

Estas piletas cambiaron para siempre el verano de todos aquellos que sueñan con gigantescas piscinas rodeadas por palmeras, quinchos con jugos tropicales o altísimos toboganes acuáticos. Y, por si fuera poco, los amantes de la pesca disponen de un lago artificial en el que se han sembrado pejerreyes y pakúes para que practiquen su deporte.

"Esto es increíble, está buenísimo", aseguró Damián Carbajal. desde el borde de la pileta. El hombre junto con su familia dejó Yerba Buena para pasar el día en el balneario, sin saber con qué se iba a encontrar. "Es la primera vez que vengo y me encantó", dijo Carbajal deslumbrado por la puesta. La entrada popular permite que las personas no se queden en casa. "De lunes a jueves la entrada cuesta $ 5 y de viernes a domingo $ 10", explicó Nicolás Navarro, encargado del mantenimiento en el complejo. También advirtió que los niños pagan recién a partir de los 12 años y que el costo de la entrada incluye la revisación médica obligatoria para poder ingresar a la pileta y el uso de todas las instalaciones

Este rincón, que emula un paraíso artificial, pretende ser un lugar cómodo, divertido pero por sobre todo seguro. Por eso, allí adentro rige la ley seca: en todo el predio no se vende ni se puede consumir alcohol. Andrea Quinteros, directora de prensa de la Municipalidad de Famaillá, fue más lejos: "ni siquiera fumar en las inmediaciones del agua". Las personas que llegan a este lugar tienen en claro que la diversión es sana y en familia. La seguridad municipal distribuida por el predio y ubicada en puntos fijos, lo confirma.

Mientras un reggaeton de Daddy Yankee sonaba a todo volumen algunas madres abandonaron la mesa que ocupaban cerca del asador para jugar con sus hijos en una pequeña, no menos imponente, pileta acondicionada para el disfrute de los más chicos. "A Sabrina le gusta venir, si pudiésemos estaríamos aquí todos los días de la semana", mencionó María Ibáñez, mientras metía a su niña al agua.

Los fines de semana son los más elegidos por la gente dado que el lugar es escenario de múltiples actividades. "Este fin de semana teníamos planeado un montón de cosas pero el tiempo no ayudó", se lamentó Quinteros, ya que el cronograma se mudó para el domingo 6 de febrero.

Esperan revancha
Mara Contreras, Florencia Trujillo y Tamara Ibáñez forman parte del grupo de chicas que iban a participar en el "Bikini Open". Pero la lluvia aguó los planes y tendrán que esperar una semana para saber si son coronadas o no. Mientras esperan, no le dan tregua al bronceado.

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