Seis piezas de singular belleza en la voz de la guitarra

Por Roberto Espinosa 19 Enero 2011
Algo así como las personalidades múltiples de una persona podrían ser las variaciones musicales. Se presenta el tema original y luego sobrevienen las improvisaciones. Tal vez las más famosas son las Goldberg que Juan Sebastián Bach (1685-1750) terminó de componer en 1741. Casi todos los compositores escribieron variaciones que en el siglo XX, se quedaron a vivir en el jazz, bajo el ropaje de la improvisación. En sus últimas producciones, Víctor Villadangos ha reunido suites y preludios de distintos músicos del siglo XX, lo cual permite no sólo observar la evolución de estas formas musicales, sino también las estéticas diferentes. En esta ocasión, ha editado Variaciones, que reúne trabajos del venezolano Antonio Lauro (1917-1986), el cubano Leo Brouwer (1939), el italiano Mario Castelnuovo- Tedesco (1895-1968), el argentino Máximo Pujol (1957), el alemán Bernhard von del Goltz (1955) y el japonés Yuquijiro Yocoh (1925). Tal vez las que resulten más conocidas al oyente sean las Variaciones de Brouwer sobre el tema Nuages, de Django Reinhardt, y las de Pujol sobre la vidala Lloran las ramas del viento, de Yupanqui, ambas de singular belleza. Sin embargo, las otras no les van en zaga. Las del alemán Der Goltz llaman la atención por la síntesis de ritmos brasileños con danzas barrocas y la de Yocoh, inspirada en el florecimiento de los cerezos, es una pieza misteriosa, mágica, poética.Varias de las obras presentan grandes dificultades técnicas (Brouwer, Yocoh) que pasan inadvertidas bajo la musicalidad y expresividad de Villadangos. En la interpretación de este notable guitarrista argentino, la música se impregna de profundidad y vida.

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