02 Junio 2003 Seguir en 
La iluminación, la escenografía, el sonido y el vestuario pueden ser para el teatro comercial los equivalentes de los efectos especiales para el cine. Sin dudas, el atractivo mayor de la obra "Calígula" fueron estos efectos especiales, en el contexto de una tragedia que se vio aligerada al plantearse desde el propio género musical.
La producción de Pepe Cibrián Campoy y Angel Mahler, que se puso en el teatro Alberdi el sábado pasado, ubicó la historia del César romano con aires góticos y dark, con un juego de luces impecable, que fue el verdadero creador de los climas y ritmos, más allá de las interpretaciones discretas de los actores. Calígula fue uno de los emperadores romanos más violentos, y en el año 41 su guardia pretoriana asesinó.
En verdad, no todo funciona correctamente en la pieza: a la hora de cantar, las pitonisas están flojas, por ejemplo, y es un tanto excesiva la extensión de la obra (dos horas, sin el intervalo). Pero, al lado de estas dificultades, las coreografías no tardan en lucirse, y en el escenario los 25 artistas componen audaces y prolijos cuadros, donde las sillas cumplen un rol organizador.En la escenografía, más allá de estos bancos, se destaca un enorme y antiguo extractor de aire y un telón traslúcido, que junto al humo despedido por las máquinas y la luz fría, crean un ambiente oscuro y denso. El propio maquillaje y el vestuario de los artistas tienen ese carácter, con peinados y teñidos estilo punk.
"Existo y existiré por los siglos de los siglos", dice Calígula al morir pero, en realidad, la frase más se refiere al poder, a la corrupción, a la crueldad y a la tragedia, que a él mismo. Toda una metáfora de estos tiempos.
La producción de Pepe Cibrián Campoy y Angel Mahler, que se puso en el teatro Alberdi el sábado pasado, ubicó la historia del César romano con aires góticos y dark, con un juego de luces impecable, que fue el verdadero creador de los climas y ritmos, más allá de las interpretaciones discretas de los actores. Calígula fue uno de los emperadores romanos más violentos, y en el año 41 su guardia pretoriana asesinó.
En verdad, no todo funciona correctamente en la pieza: a la hora de cantar, las pitonisas están flojas, por ejemplo, y es un tanto excesiva la extensión de la obra (dos horas, sin el intervalo). Pero, al lado de estas dificultades, las coreografías no tardan en lucirse, y en el escenario los 25 artistas componen audaces y prolijos cuadros, donde las sillas cumplen un rol organizador.En la escenografía, más allá de estos bancos, se destaca un enorme y antiguo extractor de aire y un telón traslúcido, que junto al humo despedido por las máquinas y la luz fría, crean un ambiente oscuro y denso. El propio maquillaje y el vestuario de los artistas tienen ese carácter, con peinados y teñidos estilo punk.
"Existo y existiré por los siglos de los siglos", dice Calígula al morir pero, en realidad, la frase más se refiere al poder, a la corrupción, a la crueldad y a la tragedia, que a él mismo. Toda una metáfora de estos tiempos.







