“Elba Castría era energía, pureza, un ser noble”

Patricia Sabbag coorganiza junto a Marga Fuentes un homenaje a la bailarina, docente y coreógrafa a 10 años de su fallecimiento, en la Facultad de Artes de la UNT. El legado de una carrera.

UNA VIDA DEDICADA AL MOVIMIENTO. Elba Castría fue pionera de la danza contemporánea.
UNA VIDA DEDICADA AL MOVIMIENTO. Elba Castría fue pionera de la danza contemporánea.
Fabio Ladetto
Por Fabio Ladetto Hace 6 Hs

La danza contemporánea tucumana no sólo le debe a Elba Castría su espacio de institucionalización en la creación de la Carrera de Danza Contemporánea de la Facultad de Artes (Faunt) de la Universidad Nacional de Tucumán, sino un denodado esfuerzo en lograr ubicar a esta expresión escénica en pie de igualdad con la danza clásica. Su preocupación en la formación y su trabajo por el reconocimiento permitieron que hoy haya compañías estatales e independientes concentradas en desarrollar el género y que prácticamente todas las semanas se presenten funciones a público de diferentes propuestas.

El pasado lunes 5 se cumplieron 10 años del fallecimiento de la bailarina, coreógrafa y docente, y su figura y legado serán recordados hoy en la Faunt (Bolívar y Chacabuco), en una actividad organizada por las cátedras de Técnica de la Danza Contemporánea II (a cargo de Patricia Sabbag) y de Fotografía 1 (de Margarita Fuentes) junto con la agrupación estudiantil Vamos en Artes. La propuesta está abierta a todos los que la conocieron, con invitación hecha a que aporten materiales para ampliar el archivo sobre su vida.

La grilla abrirá a las 16 con una clase de Marcela González Cortés; a las 18.30 habrá palabras alusivas de la primera egresada, Verónica Andrade; y luego se presentarán los trabajos coreográficos de pequeño formato “Ella... Transgresora, pionera, creadora, Maestra...” y “Átomos fugaces”, con la participación de alumnos y docentes de la carrera (Marta Diez, Analía Soto, Leandro Cáceres, Alejandra de Amicis, Belén Morales, Belén Mónaco Villegas, Sol Yance Palacios, Constanza Lagoria Moreno y Sofía Sanna, entre muchos otros) y la obra “Zamba: Elba y Carolina”, escrita y compuesta por Gustavo Esquinazi, con coreografia de Sabbag e interpretación de Victoria Apaza. Durante la jornada se desarrollará un conversatorio y se proyectarán imágenes del Archivo Histórico Fotográfico de Fuentes, con relevamientos desde 1994. También hay publicaciones en las redes sociales que apuntan a hacer “un viaje por su historia: la de una mujer que, con la fuerza del cuerpo y el arte, abrió caminos donde solo había rigidez”.

“Fue una referente importante y pionera en la danza moderna. Nos dejó la gran tarea de seguir construyendo el crecimiento de lo contemporáneo en Tucumán. Haber transitado como estudiante y bailarina su trabajo entre 1989 y 1993) me deja la experiencia de bailar en distintos sitios ligados a la naturaleza y de presentar las creaciones en espacios no convencionales, lo que permite romper los moldes de representación”, señala González Cortés.

La bailarina destaca “la carrera de Elba como coreógrafa y gestora incesante, que logró que se implemente una carrera que otorga título de grado”. “Su legado es seguir creyendo en esta profesión y haber logrado un desarrollo, tanto técnico como expresivo, de las hacedoras que sostenemos la profesión”, añade.

“Elba le dedicó 30 años de su vida a conseguir la aprobación de la Facultad de Artes, y este tema no es menor: fue la primera carrera universitaria de Danza Contemporánea en la Argentina. Paralelamente, mientras trajinaba incansablemente la oficialidad de la UNT, formó a muchos bailarines y bailarinas que luego fueron y siguen siendo docentes en la carrera; algunos ya se jubilaron, otros seguimos enseñando”, sostiene Sabbag.

La capacitación universitaria otorga el título de Bailarín de Danza Contemporánea a los cuatro años de cursado y de Profesorado en el quinto año. Abarca la formación técnica, la cultural y la pedagógica, en los distintos niveles educativos.

- ¿Por qué es importante recordarla?

- Es fundamental hacerlo cada año por su trayectoria principalmente y porque las nuevas generaciones tienen que tener conocimiento quién fue este icono de la danza en la provincia.

- ¿Cuál es la actualidad de la carrera?

- Año a año se inscriben muchos jóvenes de diversas provincias del país e inclusive de otros países. Los títulos que otorga abren puertas hacia el mundo conectándonos con otras universidades, en investigación, en docencia de varios niveles y como integrantes de ballets y compañías. En mi caso, pude acceder a una universidad internacional como el Laban Center de Londres y luego continuar los estudios de posgrado. De quienes se reciben, muchos se quedan en Tucumán y otros se van.

- ¿Era una apasionada de la danza?

- Ella era energía, pureza de sentimientos, un ser noble. Dedicó toda su vida a la danza; tenía un estudio en su casa y muchas generaciones pasaron por allí, aparte que siempre presentaba sus coreografías en teatros y salas, lo que implica que formó público e hizo conocer esta expresión.

- ¿Qué te enseñó?

- Descubrí en sus clases que podía bailar no solo aprendiendo la técnica sino con los sentimientos, que podía expresarme a través del movimiento acompañado de la música y de otros cuerpos, que podía transmitir a través de la danza.

- ¿Se la recuerda lo suficiente?

- Las nuevas generaciones no la conocieron e inclusive no saben quién fue. Por eso decidimos homenajearla y recordarla, porque hay muchos recuerdos registrados en fotos y libros que reúnen su historia. Mi regalo del alma es una coreografía que hice con la música de Esquinazi dedicada a ella y a su hija Carolina.

“Elba Castría era energía, pureza, un ser noble”

Perfil: una trayectoria

Elba Castría nació el 2 de enero de 1935 en San Miguel de Tucumán. Se recibió en Buenos Aires como profesora nacional de Educación Física, y fue discípula en danza de Paulina Ossona, Renate Schottelius, Luisa Grimberg, Miriam Winslow, María Fux y de la danesa Bodyl Genkel. En 1995 el Consejo Argentino de la Danza la distinguió por su labor docente (en la educación pública y privada), y escribió “Danza pura”. Su vida está reunida en el libro “En cuerpo y alma”, coescrito por Hugo Morales Solá y Roberto Espinosa.

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