"De arriba vengo poncho y vicuña, cantando coplas del carnaval. En mi quenita traigo el invierno y en mi acullico la soledad..." El huayno de José Mercado en el canto de Claudio Sosa viste de vida el día. Soledad, sueños, esperanzas, penas y alegría se entreveran en el alma puneña, respiran en anatas y sikus y empujan a bailar.
Monterizo de pura sangre, tras casi dos años de silencio discográfico, Sosa vuelve al ruedo con "Vitae" una selección de sus cuatro discos (el primero data de 1998). De los 18 temas musicales, seis son compartidos con Mercedes Sosa (Chacarera del Olvidao), Melania Pérez (Paloma del alma mía), Kolla Mercado (Linda purmamarqueñita), Gustavo Patiño (Soy de la puna), Juan Falú (Don Tula), Eduardo Gajardo (Presente, ahora y siempre) y Facundo Ramírez (La plañidera).
Este recorrido de una década permite seguir la evolución del intérprete que se ha caracterizado por la búsqueda de un repertorio diferente. Por ejemplo, fue uno de los primeros en abordar las piezas con denso contenido social del Duende Garnica y su versión del Olvidao, a dúo con su tía Mercedes Sosa, es una de las mejores que se han registrado.
Propietario de una voz cálida, con buen manejo de los matices, el cantor de la "Rosa de Abolengo" desnuda su sentimiento especialmente en las zambas, como Horizonte de Octubre o La del Olvido. En Vitae, Claudio Sosa pareciera estar diciéndole al oyente: "Este canto es para ti...", "habrá canciones y canciones sin parar, habrá lo que he guardado... Habrá esos mates de conversar, y arreglar mundos en cada bar, cuando te vuelva a ver".
Monterizo de pura sangre, tras casi dos años de silencio discográfico, Sosa vuelve al ruedo con "Vitae" una selección de sus cuatro discos (el primero data de 1998). De los 18 temas musicales, seis son compartidos con Mercedes Sosa (Chacarera del Olvidao), Melania Pérez (Paloma del alma mía), Kolla Mercado (Linda purmamarqueñita), Gustavo Patiño (Soy de la puna), Juan Falú (Don Tula), Eduardo Gajardo (Presente, ahora y siempre) y Facundo Ramírez (La plañidera).
Este recorrido de una década permite seguir la evolución del intérprete que se ha caracterizado por la búsqueda de un repertorio diferente. Por ejemplo, fue uno de los primeros en abordar las piezas con denso contenido social del Duende Garnica y su versión del Olvidao, a dúo con su tía Mercedes Sosa, es una de las mejores que se han registrado.
Propietario de una voz cálida, con buen manejo de los matices, el cantor de la "Rosa de Abolengo" desnuda su sentimiento especialmente en las zambas, como Horizonte de Octubre o La del Olvido. En Vitae, Claudio Sosa pareciera estar diciéndole al oyente: "Este canto es para ti...", "habrá canciones y canciones sin parar, habrá lo que he guardado... Habrá esos mates de conversar, y arreglar mundos en cada bar, cuando te vuelva a ver".
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