La tenacidad tuvo su premio

Por Eduardo Herrera 09 Diciembre 2010
Talleres necesitaba despojarse del estigma de aflojar en las finales. Desde 2006, cuatro años después de su vuelta a Primera división, había perdido cuatro en torneos domésticos y dos en Liga "C". No podía coronar su relevante protagonismo. Sin embargo, la dirigencia no renunció a la búsqueda de objetivos altos y redobló la apuesta, trazando una línea de trabajo con perspectivas de futuro. El proyecto vigorizó las categorías formativas sin desatender las aspiraciones del equipo superior. Quizás este título marque un antes y un después para Talleres. Le sobraron méritos para ser campeón en una final jugada con mucho corazón y que también tuvo momentos de buen juego. Vale también el reconocimiento para el equipo "bebé", que aplaudió con hidalguía cuando el adversario estaba ya consagrado al festejo.

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