El partido estaba condenado irremediablemente al olvido. Newell's y Boca habían entregado una paupérrima muestra futbolística. Hasta que él apareció para convertirse en gran protagonista de una escena impropia de un partido de tanta chatura. Él, Luis Miguel Rodríguez, había entrado en el primer tiempo debido a la lesión de Borghello y se quedó con la primera plana gracias a un magnífico derechazo que quebró la paridad. Fue su tercera conquista en el Apertura (le había anotado a Tigre y Argentinos). Cada vez que convirtió, su equipo ganó. Este gol quizás le permita sumar puntos para pelear la titularidad.









