Paul McCartney llenó la Plaza Roja de Moscú

Con cifras diferentes. Putin afirmó que la música de Los Beatles "no tuvo una prohibición expresa" en la antigua URSS, en coincidencia con la BBC. "Fue un sorbo de libertad", dijo.

REVANCHA EN LA EX URSS. El músico pudo actuar en la plaza, algo que no pudo hacer su banda en la década del 60.
REVANCHA EN LA EX URSS. El músico pudo actuar en la plaza, algo que no pudo hacer su banda en la década del 60.
26 Mayo 2003
MOSCU.- Paul McCartney se tomó la revancha histórica. Fue recibido en el Kremlin y actuó por primera vez en la Plaza Roja de Moscú, ante 130.000 fanáticos de la música de Los Beatles, antes proscrita por el régimen soviético.
El sábado, 35 años después de escribir "De regreso en la URSS", McCartney cantó en Moscú para así reparar la injusticia histórica, según dijo sobre las décadas de ostracismo oficial y adoración popular en un país que ya no existe.
La Plaza Roja apenas dio cabida a 50.000 personas para ver en vivo al músico, y decenas de miles más colapsaron el centro urbano para escucharlo desde lejos, mientras actuaba en un escenario de la altura de la muralla del Kremlin.
De todos modos, las estimaciones fueron diferentes: la BBC calculó en 20.000 las personas asistentes, en tanto que diarios de Estados Unidos afirman que hubo 30.000.
Horas antes del show, el presidente ruso, Vladimir Putin, invitó a McCartney y a su esposa al Kremlin a tomar el té, y luego los acompañó en una excursión por el recinto.
"Aquí lo quieren mucho", dijo Putin a Paul y relató que Los Beatles era extraordinariamente popular en la antigua URSS, pues su música era como un sorbo de libertad para millones de jóvenes.
Al cuestionarle si la música del grupo estuvo oficialmente prohibida en la URSS, Putin respondió que no hubo una prohibición expresa, pero señaló que fue sintomático que se les negara la posibilidad de actuar en la Plaza Roja en la década de los 60.
Recordó que la vida en Rusia la regía una rigurosa ideología oficial donde no cabía la música del cuarteto, que según la propaganda oficial pervertía a la juventud e instigaba pasiones incompatibles con la moral comunista.
La BBC de Londres aclaró igualmente que Los Beatles no habían estado prohibidos en la ex URSS.
Al autorizar el show de McCartney, el Kremlin desestimó las protestas de comunistas y de ultranacionalistas, que consideraron inadmisible tal show en un camposanto, en alusión al mausoleo donde yacen Lenin y dirigentes bolcheviques.
El líder ruso también felicitó a Paul por su investidura como doctor Honoris Causa por el Conservatorio de San Petersburgo, que celebra este año el tricentenario de su fundación. (Especial)

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