25 Mayo 2003 Seguir en 
Keanu Reeves era prácticamente un desconocido antes de filmar "Matrix", la película que lo lanzó a la fama y al reconocimiento mundial. Pero para llegar hasta donde hoy se encuentra, el actor debió recorrer un largo camino. Un camino que no siempre fue sencillo, sobre todo durante su infancia.
De padre chino-hawaiano y madre británica, sus primeros años transcurrieron de forma itinerante, a caballo entre Hawaii, Australia, Nueva York y Toronto. Fue durante su estancia en Canadá, cuando tenía apenas 15 años, que decidió abandonar los estudios convencionales para matricularse en una escuela de arte dramático. Sin embargo, un año después, fue expulsado del centro debido a su carácter rebelde e indisciplinado.
Tras el incidente, y como consecuencia de la separación de sus padres, Keanu (término hawaiano que significa "brisa fresca sobre las montañas") se vio obligado a trabajar eventualmente como fotógrafo, camarero, mecánico de motos o talador de árboles. "Fue una etapa oscura, llena de incertidumbre y desilusiones", señala el artista. Cansado de esta situación decidió dedicarse de lleno a su carrera artística prescindiendo de las enseñanzas académicas. Pronto se hizo popular en el mundillo teatral canadiense debido a su encanto, frescura y espontaneidad. En 1984 comenzó a aparecer en varias series de televisión canadienses y en algún largometraje producido también para la pequeña pantalla. En 1985, Reeves abandonó Canadá para recorrer Estados Unidos y convertirse en actor de cine. Ese mismo año debutó con el filme "Dreams to believe". En 1986 se trasladó a Los Angeles, California, y participó en la película "Youngblood", donde compartió cartel con otras jóvenes promesas del cine como Rob Lowe y Patrick Swayze. La popularidad le llegó con una breve intervención en "Relaciones peligrosas" (1988), de Stephen Frears, donde se enfrentó al veterano John Malkovich. A partir de ahí fue consolidando su posición en la industria cinematográfica con títulos como "Bill and Ted?s excellent adventure" (1989), "Parenthood" (1989) y "I love you to death" (1990).
La llegada del éxito
El comienzo de la década del 90 fue decisivo para la carrera de este joven actor. Durante 1991 protagonizó la segunda parte de "Bill and Ted?s bogus journey". La culminación de tan intenso año llegó de la mano de Gus Van Sant, director de "Mi mundo privado", película que fue decisiva para Reeves y para su gran amigo, el joven actor River Phoenix (quien murió por una sobredosis en 1993). Durante 1992, el actor se tomó un descanso y aprovechó para viajar en solitario por la geografía americana con su motocicleta Norton Commando, leer a Dostoievski y a Thomas Mann. Sólo participó en un video musical de Paula Abdul, con quien entabló relaciones íntimas, e intervino en la película "Drácula", de Francis Ford Coppola.
En el filme su trabajo quedó eclipsado por los excesos de sus compañeros de reparto, Winona Ryder y Anthony Hopkins. También participó en el rodaje de una versión sobre la novela de Mario Vargas Llosa, "La tía Julia y el escribidor". Poco después se convirtió en el príncipe Siddartha, padre de la religión budista, en el "El pequeño Buda", de Bernardo Bertolucci. Por exigencias del guión, el actor tuvo que ayunar, someterse a un programa de relajación mental y yoga, y estudiar la historia del budismo desde el año 556 antes de Cristo (fecha en que arranca la película) hasta nuestros días. "Nunca tuve semejante grado de exigencia y tampoco nunca antes aprendí tanto en un rodaje", señala. A continuación empezó el rodaje de un filme de acción, "Máxima velocidad", un éxito de taquilla en el que trabajó junto a la entonces poco conocida Sandra Bullock. En esta ocasión su papel era el de un policía que debía conducir un ómnibus lleno de pasajeros en el que habían colocado una bomba que iba a estallar si el vehículo reducía su velocidad. En 1998 actuó en lo que parece ser su mayor éxito, la revolucionaria "Matrix". El filme se convirtió en un verdadero fenómeno de taquilla recaudando mas de 155 millones de dólares sólo en Estados Unidos. Dirigido por los hermanos Larry y Andy Wachovski, la película puso a Keanu al tope de los actores más taquilleros y exitosos. Sin embargo, los siguientes filmes que rodó, no lograron mantenerlo en ese lugar. Tal es el caso de la insulsa historia de amor "Dulce noviembre". En los últimos días, tras el estreno de "Matrix recargado" (que llegó a Tucumán el jueves), el actor recuperó parte de la fama perdida. Al punto que, en Cannes, cuando se estrenó la esperada secuela, el actor eclipsó a otros artistas de la talla de Meg Ryan, Carrie-Ann Moss y George Clooney. "Tengo una buena relación con Neo (el personaje). Recuperar su esencia, fue como encontrarme conmigo mismo", dijo el artista, quien paradójicamente no sabe manejar una computadora.
De padre chino-hawaiano y madre británica, sus primeros años transcurrieron de forma itinerante, a caballo entre Hawaii, Australia, Nueva York y Toronto. Fue durante su estancia en Canadá, cuando tenía apenas 15 años, que decidió abandonar los estudios convencionales para matricularse en una escuela de arte dramático. Sin embargo, un año después, fue expulsado del centro debido a su carácter rebelde e indisciplinado.
Tras el incidente, y como consecuencia de la separación de sus padres, Keanu (término hawaiano que significa "brisa fresca sobre las montañas") se vio obligado a trabajar eventualmente como fotógrafo, camarero, mecánico de motos o talador de árboles. "Fue una etapa oscura, llena de incertidumbre y desilusiones", señala el artista. Cansado de esta situación decidió dedicarse de lleno a su carrera artística prescindiendo de las enseñanzas académicas. Pronto se hizo popular en el mundillo teatral canadiense debido a su encanto, frescura y espontaneidad. En 1984 comenzó a aparecer en varias series de televisión canadienses y en algún largometraje producido también para la pequeña pantalla. En 1985, Reeves abandonó Canadá para recorrer Estados Unidos y convertirse en actor de cine. Ese mismo año debutó con el filme "Dreams to believe". En 1986 se trasladó a Los Angeles, California, y participó en la película "Youngblood", donde compartió cartel con otras jóvenes promesas del cine como Rob Lowe y Patrick Swayze. La popularidad le llegó con una breve intervención en "Relaciones peligrosas" (1988), de Stephen Frears, donde se enfrentó al veterano John Malkovich. A partir de ahí fue consolidando su posición en la industria cinematográfica con títulos como "Bill and Ted?s excellent adventure" (1989), "Parenthood" (1989) y "I love you to death" (1990).
La llegada del éxito
El comienzo de la década del 90 fue decisivo para la carrera de este joven actor. Durante 1991 protagonizó la segunda parte de "Bill and Ted?s bogus journey". La culminación de tan intenso año llegó de la mano de Gus Van Sant, director de "Mi mundo privado", película que fue decisiva para Reeves y para su gran amigo, el joven actor River Phoenix (quien murió por una sobredosis en 1993). Durante 1992, el actor se tomó un descanso y aprovechó para viajar en solitario por la geografía americana con su motocicleta Norton Commando, leer a Dostoievski y a Thomas Mann. Sólo participó en un video musical de Paula Abdul, con quien entabló relaciones íntimas, e intervino en la película "Drácula", de Francis Ford Coppola.
En el filme su trabajo quedó eclipsado por los excesos de sus compañeros de reparto, Winona Ryder y Anthony Hopkins. También participó en el rodaje de una versión sobre la novela de Mario Vargas Llosa, "La tía Julia y el escribidor". Poco después se convirtió en el príncipe Siddartha, padre de la religión budista, en el "El pequeño Buda", de Bernardo Bertolucci. Por exigencias del guión, el actor tuvo que ayunar, someterse a un programa de relajación mental y yoga, y estudiar la historia del budismo desde el año 556 antes de Cristo (fecha en que arranca la película) hasta nuestros días. "Nunca tuve semejante grado de exigencia y tampoco nunca antes aprendí tanto en un rodaje", señala. A continuación empezó el rodaje de un filme de acción, "Máxima velocidad", un éxito de taquilla en el que trabajó junto a la entonces poco conocida Sandra Bullock. En esta ocasión su papel era el de un policía que debía conducir un ómnibus lleno de pasajeros en el que habían colocado una bomba que iba a estallar si el vehículo reducía su velocidad. En 1998 actuó en lo que parece ser su mayor éxito, la revolucionaria "Matrix". El filme se convirtió en un verdadero fenómeno de taquilla recaudando mas de 155 millones de dólares sólo en Estados Unidos. Dirigido por los hermanos Larry y Andy Wachovski, la película puso a Keanu al tope de los actores más taquilleros y exitosos. Sin embargo, los siguientes filmes que rodó, no lograron mantenerlo en ese lugar. Tal es el caso de la insulsa historia de amor "Dulce noviembre". En los últimos días, tras el estreno de "Matrix recargado" (que llegó a Tucumán el jueves), el actor recuperó parte de la fama perdida. Al punto que, en Cannes, cuando se estrenó la esperada secuela, el actor eclipsó a otros artistas de la talla de Meg Ryan, Carrie-Ann Moss y George Clooney. "Tengo una buena relación con Neo (el personaje). Recuperar su esencia, fue como encontrarme conmigo mismo", dijo el artista, quien paradójicamente no sabe manejar una computadora.
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