25 Mayo 2003 Seguir en 
Desde hace varios años, todos en Hollywood se hacen las mismas preguntas. Cuando los actores deciden dirigir, es decir, pasarse al otro lado de las cámaras, vociferar y hacerse los importantes, ¿es porque quieren experimentar otras emociones?. ¿Están aburridos de recibir órdenes de directores que en ocasiones no los respetan ni aceptan sus sugerencias en el set? ¿Quieren demostrar que ellos también pueden probar el vértigo de una responsabilidad tan grande?
Todas esas razones son válidas y actualmente apuntan a películas recientes y realizadas por famosos actores que decidieron dirigir sus propios proyectos porque en determinado momento se sintieron muy seguros de lo que buscaban.
Como simple ejemplo de esa dualidad, hay que recordar cómo, en el último festival de Berlín, se presentó el caso curioso del actor George Clooney protagonista de una hermosa y nada comercial aventura espacial, "Solaris", realizada por el equipo de Steven Soderbergh y James Cameron, y al mismo tiempo compitiendo con su primera experiencia como director, "Confesiones de una mente peligrosa". Clooney confiesa que se convirtió en director por necesidad, no por vanidad ni ambición. "A ocho semanas de comenzar el rodaje, los inversionistas se arrepintieron y lo dejaron con el guión entre las manos, mientras el grupo de actores y técnicos se alistaba para dispersarse de nuevo. Necesitaba 40 millones de dólares para hacer la película. Apenas tenía la mitad", dijo. Entonces habló con sus amigos Julia Roberts, Matt Damon y Brad Pitt quienes aceptaron trabajar por centavos.
Otros famosos galanes que recientemente han dirigido películas son Denzel Washington con "Antwon fisher", Nicolas Cage con "Sonny" y Matt Dillon con "City of ghost", entre otros. El caso de Cage, quien nunca ha aceptado estar a la sombra de su famoso tío, Francis Ford Coppola, es dramático porque este proyecto de "Sonny" lo venía trabajando desde hace más de veinte años y fue una huelga de los actores en 2000 que lo empujó a convertirse en director.
Todas esas razones son válidas y actualmente apuntan a películas recientes y realizadas por famosos actores que decidieron dirigir sus propios proyectos porque en determinado momento se sintieron muy seguros de lo que buscaban.
Como simple ejemplo de esa dualidad, hay que recordar cómo, en el último festival de Berlín, se presentó el caso curioso del actor George Clooney protagonista de una hermosa y nada comercial aventura espacial, "Solaris", realizada por el equipo de Steven Soderbergh y James Cameron, y al mismo tiempo compitiendo con su primera experiencia como director, "Confesiones de una mente peligrosa". Clooney confiesa que se convirtió en director por necesidad, no por vanidad ni ambición. "A ocho semanas de comenzar el rodaje, los inversionistas se arrepintieron y lo dejaron con el guión entre las manos, mientras el grupo de actores y técnicos se alistaba para dispersarse de nuevo. Necesitaba 40 millones de dólares para hacer la película. Apenas tenía la mitad", dijo. Entonces habló con sus amigos Julia Roberts, Matt Damon y Brad Pitt quienes aceptaron trabajar por centavos.
Otros famosos galanes que recientemente han dirigido películas son Denzel Washington con "Antwon fisher", Nicolas Cage con "Sonny" y Matt Dillon con "City of ghost", entre otros. El caso de Cage, quien nunca ha aceptado estar a la sombra de su famoso tío, Francis Ford Coppola, es dramático porque este proyecto de "Sonny" lo venía trabajando desde hace más de veinte años y fue una huelga de los actores en 2000 que lo empujó a convertirse en director.
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