Los héroes de Atacama

Los familiares recibieron a los operarios que manejaban la perforadora como dioses. "Me va a faltar vida para agradecer".

¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS! La hermana de Dario Segovia, uno de los 33 atrapados, se abraza a Staffel Matt. REUTERS
¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS! La hermana de Dario Segovia, uno de los 33 atrapados, se abraza a Staffel Matt. REUTERS
09 Octubre 2010
COPIAPO, Chile.- James Stefanic y su colega estadounidense Matt Stafeard caminaban esta mañana con las manos en los bolsillos por el campamento donde los familiares de los mineros enterrados llevan 64 días. Iban tranquilos. Hasta que, de repente, alguien se enteró que son operadores de la compañía Geotec, la dueña de la perforadora T-130 que a las ocho de la mañana alcanzó el lugar donde se encuentran los 33 mineros.

Entonces, más de 50 cámaras se posaron sobre ellos, mientras Stefanic relataba que, a la hora en que "rompieron", es decir, cuando el mastodonte de 40 toneladas de hierro traspasó el lugar en que se encuentran los hombres, eran ellos quienes manejaban. En las tiendas del campamento, los familiares se abrazaron a ellos para darles las gracias.

"Agradecimientos para todos los que estaban ahí arriba con ustedes. Son unos benditos", les dijo la esposa uno de los 33 atrapados. "Me va a faltar vida para agradecerles todo lo que hicieron por nosotros", añadió María Segovia, hermana de Darío Segovia, otro de los atrapados. "Se me sale el corazón", gritó la madre de Jimmy Sánchez, uno de los mineros, de 19 años.

Cristina Núñez, esposa de Claudio Yáñez, exteriorizó también a su emoción. "Se hizo el milagro. Doy gracias a Dios y a esos trabajadores que estuvieron ahí día y noche. Falta poco, no es nada lo que queda". (Especial)

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