El encanto de las máscaras revive en Buenos Aires

El jade, el cobre, la plata, la madera o las piedras desconocidas están presentes en esta galería de obras insólitas

18 Mayo 2003
"Los guardianes" se denomina la muestra de máscaras del artista plástico Claudio Barragán que serán expuestas hasta el próximo 16 de junio en el Centro Cultura Recoleta de Buenos Aires.
Se trata de un conjunto de máscaras realizadas en madera y tela que, como dice Julio Sánchez en el prólogo de la muestra, "se yerguen como preciosas piedras del Museo de Louvre o de la Gliptoteca de Munich".
Barragán nació en Buenos Aires en 1956. Pintor y escultor, realizó su primera exposición individual en 1977 en la Galería Encuentro de Buenos Aires. También realizó muestras en disntintas galerías y museos de Buenos Aires, Mar del Plata y Pinamar. Este año obtuvo el Premio Estímulo Salón Nacional de la Pintura, otorgado por la Fundación Banco de la Nación. El año pasado, el artista obtuvo una mención en el Salón Nacional de Artes Visuales (especialidad pintura).
En esta muestra, llamada "Los guardianes", Barragán exhibe una serie de máscaras realizadas en tela y en madera, muchas de ellas imitando diferentes texturas. El jade, el cobre, la plata, la madera o las piedras desconocidas están presentes en esta galería de obras insólitas, construidas con meticulosidad. "El desconcierto frente a las máscaras de Barragán, se acentúa cuando uno examina las líneas de la estructura. Hay una meticulosidad cibernética en la composición, los planos que componen la superficie son similares a un programa de tercera dimensión", señala Julio Sánchez en la presentación de la muestra. En cambio, hay un grupo de tres o cuatro máscaras que no son tales, sino que de la superficie emerge el volumen de un rostro. "Me recuerda al robot de metal líquido de una película de ciencia ficción. Uno que se convertía en un charco, pasaba por debajo de la puerta y se erguía como en estos cuadros tridimensionales", aclara Sánchez.
Finalmente, el crítico señala que Barragán creó máscaras que están más allá de cualquier clasificación histórica o cultural. "Cada una de sus obras permite inventar una civilización distinta, recrear una función específica; pero ninguna es patrimonio de alguna cultura en particular. Cada una trasciende su propia materialidad, como si Barragán hubiera llegado al alma misma de las mascaras", concluyó.

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