18 Mayo 2003 Seguir en 
Algunos son programas dedicados íntegramente a mirar los propios actos fallidos, las equivocaciones, y los verdaderos bloopers. Provocan situaciones graciosas, y los espectadores no dejan de reírse.
Otros son segmentos incorporados en cada programa, y ocupan un espacio más o menos importante. Lo cierto es que, de uno u otro modo, suman más de una quincena los ciclos de la televisión argentina que se dedican a la propia pantalla chica, que han hecho de ella su materia de trabajo, un filón que tiene un público entusiasta y en el cual los canales y sus conductores aprovechan también para pasarse facturas, y dirimir sus conflictos (Pergolini versus Tinelli; Pergolini versus Sofovich, entre otros). En determinadas oportunidades, detrás de estos ciclos se ocultan los enfrentamientos que por el rating llevan adelante desde hace más de un año América, Telefé, Canal 9 y Canal 13, sobre todo desde que cada uno de ellos tiene su propio programa para mirar esos errores. Lo cierto es que se trata de entretenimientos baratos y que tienen mucho rating.
Gianola y Morgado no le tienen miedo a nada
Al menos son 17 los programas de televisión que se miran a sí mismos, que se ríen con los verdaderos bloopers, o los errores de sus estrellas más conocidas, pero también se usan para criticar a la competencia. Son ciclos baratos y tienen buen rating.
Fabián Gianola y Claudio Morgado pueden tratar los temas más duros de la realidad nacional y hacer chistes con ellos, porque, como siempre repiten "no tenemos miedo". El humor, en su caso, se presenta como una herramienta crítica siempre a mano, para desmitificar, desnudar, en definitiva hacer que los grandes aparezcan pequeñitos y con todas sus miserias cotidianas.
Días pasados el diario "La Razón" contabilizó estos programas y editó un informe sobre ellos, concluyendo que la televisión "mira su propio ombligo".
El origen de toda esa saga habría que buscarla en "PNP", un clásico de bloopers televisivos de los años 90, aunque también se puede ir más allá. En 1986 ATC puso al aire "Nos estamos viendo", un programa de medianoche que duró poco y se nutría de los videocassettes que los productores grababan en sus casas y hasta de los comentarios que los conductores hacían al aire.
Estos ciclos empezaron a proliferar con la crisis económica, devaluación mediante. ¿Cuál es el material? Los análisis de novelas, comedias, periodísticos y envíos de chimentos, con el escándalo a la orden del día, en algunas ocasiones. En otros casos, los programas son utilizados por los canales para bajar línea, o por los conductores y productores para dirimir disputas con rivales eternos y de turno.
"Televisión Registrada" es, quizá, el programa que mejor ejemplifica el discurso que emana de la televisión. Los dos presentadores están respaldados en un grupo importante de visualizadores. Gianola y Morgado, aportan su velocidad y su humor picante al servicio de informes confeccionados con ingenio. Y aunque para "TVR" se necesite un equipo de producción numeroso, su costo de producción nunca será tan alto como el de una tira o un unitario. Lo mismo, pero con menos gastos todavía, ocurre con uno de los fenómenos de la temporada 2003: la exhibición de los furcios y los errores propios.
Pergolini pega duro con sus "Top Five"
Son los "Top Five", una selección de cinco curiosas, risueñas o directamente ridículas escenas que ocurrieron por televisión en la semana. Ocupan un espacio central dentro del programa "Caiga quien caiga" (Canal 13), y no por casualidad, es uno de los segmentos más esperados los días martes por a noche.
Mario Pergolini, no usa los "Top Five" sólo para divertirse, sino para criticar a los demás; para ensañarse con ellos (como fue lo que en definitiva hizo con "Baby" Echecopar) o para seguir la costumbre tan en boga de "pegarle a Mauro (Viale)"; o para ajustar cuentas (responderle a Gerardo Sovofich, que echaba a sus noteros cuando los veía acercarse, o a Marcelo Tinelli cuando se cruza chanzas y sostener una competencia que ya lleva años).
Mario Pergolini, Juan Di Natale y Eduardo de la Puente son los "chicos malos" de la televisión. Odiados por la mayoría de los políticos, tampoco son queridos por el mundo del espectáculo, aunque tienen tanta popularidad que hasta Mirtha Legrand los llevó a comer en su mesa hace un par de semanas.
En el "Top Five", presentan los cinco primeros puestos de lo que ocurrió en la televisión durante la semana, en escala descendente.
En la última semana, por ejemplo, se pudo ver un picante diálogo de Mauro Viale con una de sus colaboradoras, en la que se pasa con creces el límite del mal gusto y la procacidad.
"Horizontal- vertical"
El último de los programas que salió al ruedo es "Horizontal- vertical", que conduce Carlos Polimeni, un especialista de espectáculos.
El propósito fue emprender un ciclo de investigación sobre algunos de los sucesos televisivos, anunciando revelaciones, por ejemplo, sobre los manejos en el "Gran Hermano". El trabajo de Polimeni, no obstante, no fue bien recibido por algunos medios, que señalaron que más fuertes eran los anuncios publicitarios que lo que, efectivamente se veía luego en las cámaras de la televisión.
Pettinato apunta a la farándula
Roberto Pettinato conduce "Indomables", un programa que va todos los días por América, y que se ocupa de la farándula en general, y de la televisión en particular.
Siempre rápido, locuaz y gracioso, el conductor es, lejos de cualquier acartonamiento, un tipo medio zafado, aunque controlado por un panel de periodistas y opinadores.
Pettinatto puede hacer los chistes más fuertes y pesados, pero no por ello cae mal. Y, en el programa, hay un actor que imita a uno de los personajes del día. "El mini- Bolocco", "El mini-Menem", "El mini- Sofovich", el "mini- Mauro", el "mini- Gianola", etcétera, que muestra seguramente el perfil más ridículo de quien se trate. Con el correr de los programas, este "mini" se ha convertido en un elemento indispensable en "Indomables". Pettinato asegura que tiene prestigio, "pero nunca seré exitoso".
Fue el saxofonista de "Sumo", es músico, humorista, actor y conductor.
Cínico, irónico, con un humor inclaudicable, Pettinato dice que no sabe bien si está "arriba de una de las torres de la cárcel, matándome de risa de todo el mundo", o si en realidad vive "encerrado en una gran celda", sin darse cuenta.
"Cuando me llamaron para este programa pensé que siempre hay gente más loca que uno. Me pareció extrañísimo, por el tipo de programa del que se trataba. Igual, creo que en su género es el mejor, no está dentro de la TV basura".
Los canales compitenhasta en los furcios
La competencia entre los canales también pasa por reírse de sus propios furcios o errores. El filón encontrado es barato, y tiene éxito en la dura batalla que libran los medios.
En esta rivalidad es donde se observa con mayor claridad que estos ciclos tienen rating, y que los espectadores se divierten y gozan con ellos. Ya lo había advertido antes la misma Susana Giménez, cuando en su programa dedicó un segmento a exhibir sus caídas o entretelones.
Canal 13 lanzó a fines del año pasado " De lo nuestro, lo peor", con cifras cercanas a los 30 puntos de rating, y hace pocas semanas lo siguió Telefé con "Nosotros también nos equivocamos". Canal 9, para no quedarse atrás, ya anunció "No hay dos sin tres".
Es evidente que Telefé copió prácticamente la fórmula del 13, y salió a pelear la franja de espectadores, mostrando algunas de las frustradas escenas de las famosas telenovelas como "Yago, pasión morena", "Resistiré" o "Poné a Francella".
La estructura no es nada original, por supuesto, porque se sabe que todos los programas tienen escenas que nunca saldrán al aire... sólo se trata de buscar lo más gracioso, editarlo y emitirlo.
¿Y los costos? Baratísimos, porque el pago de uno o dos conductores nunca se acercará a los $30.000 o $ 50.000 que cobra un actor protagónico de una tira semanal.
Los ciclos de chismes, a puro zapping
Los programas chimenteros no son nuevos. Son un fenómeno que se ha impuesto desde el año pasado. Pero lo novedoso es que, cada vez más, viven de la misma televisión. Sus principales chismes se generan en los pasillos de los canales.Los cambios en la programación, las parejas que se forman en los escenarios, un amorío que, del plató pasó a la vida real, son sus temas predilectos.
Jorge Rial, con "Intrusos" (América) y Viviana Canosa con "Los profesionales" (Canal 9), son los más instalados en la franja horaria de la siesta.
El renovado noviazgo de Adrián Suar y Araceli González, así como el romance de Nicolás Cabré y Agustina Cherri (de "Son amores"), han sido los ejemplos más recientes de esta vuelta de tuerca.
Los galanes de la televisión y sus heroínas han sido perseguidos. Si no, que se lo pregunten a Celeste Cid (protagonista de "Resistiré") por ejemplo... seguida por las cámaras hasta en su propia casa.
Cuando hace diez días el equipo de voley de Bolívar, auspiciado por Marcelo Tinelli, venció al "Rojas Scholem", que alienta Mario Pergolini, "Intrusos" se hizo un verdadero picnic con este partido.
En otras palabras, todos los programas de chismes han hecho centro en los protagonistas de la televisión; son la noticia, son el escándalo, son el rating, los favoritos a quienes el público continúa interesando.
Otros son segmentos incorporados en cada programa, y ocupan un espacio más o menos importante. Lo cierto es que, de uno u otro modo, suman más de una quincena los ciclos de la televisión argentina que se dedican a la propia pantalla chica, que han hecho de ella su materia de trabajo, un filón que tiene un público entusiasta y en el cual los canales y sus conductores aprovechan también para pasarse facturas, y dirimir sus conflictos (Pergolini versus Tinelli; Pergolini versus Sofovich, entre otros). En determinadas oportunidades, detrás de estos ciclos se ocultan los enfrentamientos que por el rating llevan adelante desde hace más de un año América, Telefé, Canal 9 y Canal 13, sobre todo desde que cada uno de ellos tiene su propio programa para mirar esos errores. Lo cierto es que se trata de entretenimientos baratos y que tienen mucho rating.
Gianola y Morgado no le tienen miedo a nada
Al menos son 17 los programas de televisión que se miran a sí mismos, que se ríen con los verdaderos bloopers, o los errores de sus estrellas más conocidas, pero también se usan para criticar a la competencia. Son ciclos baratos y tienen buen rating.
Fabián Gianola y Claudio Morgado pueden tratar los temas más duros de la realidad nacional y hacer chistes con ellos, porque, como siempre repiten "no tenemos miedo". El humor, en su caso, se presenta como una herramienta crítica siempre a mano, para desmitificar, desnudar, en definitiva hacer que los grandes aparezcan pequeñitos y con todas sus miserias cotidianas.
Días pasados el diario "La Razón" contabilizó estos programas y editó un informe sobre ellos, concluyendo que la televisión "mira su propio ombligo".
El origen de toda esa saga habría que buscarla en "PNP", un clásico de bloopers televisivos de los años 90, aunque también se puede ir más allá. En 1986 ATC puso al aire "Nos estamos viendo", un programa de medianoche que duró poco y se nutría de los videocassettes que los productores grababan en sus casas y hasta de los comentarios que los conductores hacían al aire.
Estos ciclos empezaron a proliferar con la crisis económica, devaluación mediante. ¿Cuál es el material? Los análisis de novelas, comedias, periodísticos y envíos de chimentos, con el escándalo a la orden del día, en algunas ocasiones. En otros casos, los programas son utilizados por los canales para bajar línea, o por los conductores y productores para dirimir disputas con rivales eternos y de turno.
"Televisión Registrada" es, quizá, el programa que mejor ejemplifica el discurso que emana de la televisión. Los dos presentadores están respaldados en un grupo importante de visualizadores. Gianola y Morgado, aportan su velocidad y su humor picante al servicio de informes confeccionados con ingenio. Y aunque para "TVR" se necesite un equipo de producción numeroso, su costo de producción nunca será tan alto como el de una tira o un unitario. Lo mismo, pero con menos gastos todavía, ocurre con uno de los fenómenos de la temporada 2003: la exhibición de los furcios y los errores propios.
Pergolini pega duro con sus "Top Five"
Son los "Top Five", una selección de cinco curiosas, risueñas o directamente ridículas escenas que ocurrieron por televisión en la semana. Ocupan un espacio central dentro del programa "Caiga quien caiga" (Canal 13), y no por casualidad, es uno de los segmentos más esperados los días martes por a noche.
Mario Pergolini, no usa los "Top Five" sólo para divertirse, sino para criticar a los demás; para ensañarse con ellos (como fue lo que en definitiva hizo con "Baby" Echecopar) o para seguir la costumbre tan en boga de "pegarle a Mauro (Viale)"; o para ajustar cuentas (responderle a Gerardo Sovofich, que echaba a sus noteros cuando los veía acercarse, o a Marcelo Tinelli cuando se cruza chanzas y sostener una competencia que ya lleva años).
Mario Pergolini, Juan Di Natale y Eduardo de la Puente son los "chicos malos" de la televisión. Odiados por la mayoría de los políticos, tampoco son queridos por el mundo del espectáculo, aunque tienen tanta popularidad que hasta Mirtha Legrand los llevó a comer en su mesa hace un par de semanas.
En el "Top Five", presentan los cinco primeros puestos de lo que ocurrió en la televisión durante la semana, en escala descendente.
En la última semana, por ejemplo, se pudo ver un picante diálogo de Mauro Viale con una de sus colaboradoras, en la que se pasa con creces el límite del mal gusto y la procacidad.
"Horizontal- vertical"
El último de los programas que salió al ruedo es "Horizontal- vertical", que conduce Carlos Polimeni, un especialista de espectáculos.
El propósito fue emprender un ciclo de investigación sobre algunos de los sucesos televisivos, anunciando revelaciones, por ejemplo, sobre los manejos en el "Gran Hermano". El trabajo de Polimeni, no obstante, no fue bien recibido por algunos medios, que señalaron que más fuertes eran los anuncios publicitarios que lo que, efectivamente se veía luego en las cámaras de la televisión.
Pettinato apunta a la farándula
Roberto Pettinato conduce "Indomables", un programa que va todos los días por América, y que se ocupa de la farándula en general, y de la televisión en particular.
Siempre rápido, locuaz y gracioso, el conductor es, lejos de cualquier acartonamiento, un tipo medio zafado, aunque controlado por un panel de periodistas y opinadores.
Pettinatto puede hacer los chistes más fuertes y pesados, pero no por ello cae mal. Y, en el programa, hay un actor que imita a uno de los personajes del día. "El mini- Bolocco", "El mini-Menem", "El mini- Sofovich", el "mini- Mauro", el "mini- Gianola", etcétera, que muestra seguramente el perfil más ridículo de quien se trate. Con el correr de los programas, este "mini" se ha convertido en un elemento indispensable en "Indomables". Pettinato asegura que tiene prestigio, "pero nunca seré exitoso".
Fue el saxofonista de "Sumo", es músico, humorista, actor y conductor.
Cínico, irónico, con un humor inclaudicable, Pettinato dice que no sabe bien si está "arriba de una de las torres de la cárcel, matándome de risa de todo el mundo", o si en realidad vive "encerrado en una gran celda", sin darse cuenta.
"Cuando me llamaron para este programa pensé que siempre hay gente más loca que uno. Me pareció extrañísimo, por el tipo de programa del que se trataba. Igual, creo que en su género es el mejor, no está dentro de la TV basura".
Los canales compitenhasta en los furcios
La competencia entre los canales también pasa por reírse de sus propios furcios o errores. El filón encontrado es barato, y tiene éxito en la dura batalla que libran los medios.
En esta rivalidad es donde se observa con mayor claridad que estos ciclos tienen rating, y que los espectadores se divierten y gozan con ellos. Ya lo había advertido antes la misma Susana Giménez, cuando en su programa dedicó un segmento a exhibir sus caídas o entretelones.
Canal 13 lanzó a fines del año pasado " De lo nuestro, lo peor", con cifras cercanas a los 30 puntos de rating, y hace pocas semanas lo siguió Telefé con "Nosotros también nos equivocamos". Canal 9, para no quedarse atrás, ya anunció "No hay dos sin tres".
Es evidente que Telefé copió prácticamente la fórmula del 13, y salió a pelear la franja de espectadores, mostrando algunas de las frustradas escenas de las famosas telenovelas como "Yago, pasión morena", "Resistiré" o "Poné a Francella".
La estructura no es nada original, por supuesto, porque se sabe que todos los programas tienen escenas que nunca saldrán al aire... sólo se trata de buscar lo más gracioso, editarlo y emitirlo.
¿Y los costos? Baratísimos, porque el pago de uno o dos conductores nunca se acercará a los $30.000 o $ 50.000 que cobra un actor protagónico de una tira semanal.
Los ciclos de chismes, a puro zapping
Los programas chimenteros no son nuevos. Son un fenómeno que se ha impuesto desde el año pasado. Pero lo novedoso es que, cada vez más, viven de la misma televisión. Sus principales chismes se generan en los pasillos de los canales.Los cambios en la programación, las parejas que se forman en los escenarios, un amorío que, del plató pasó a la vida real, son sus temas predilectos.
Jorge Rial, con "Intrusos" (América) y Viviana Canosa con "Los profesionales" (Canal 9), son los más instalados en la franja horaria de la siesta.
El renovado noviazgo de Adrián Suar y Araceli González, así como el romance de Nicolás Cabré y Agustina Cherri (de "Son amores"), han sido los ejemplos más recientes de esta vuelta de tuerca.
Los galanes de la televisión y sus heroínas han sido perseguidos. Si no, que se lo pregunten a Celeste Cid (protagonista de "Resistiré") por ejemplo... seguida por las cámaras hasta en su propia casa.
Cuando hace diez días el equipo de voley de Bolívar, auspiciado por Marcelo Tinelli, venció al "Rojas Scholem", que alienta Mario Pergolini, "Intrusos" se hizo un verdadero picnic con este partido.
En otras palabras, todos los programas de chismes han hecho centro en los protagonistas de la televisión; son la noticia, son el escándalo, son el rating, los favoritos a quienes el público continúa interesando.
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