Un buen año para el arándano

La producción de los berries en nuestra provincia tiene la chance de cerrar una buena temporada, luego de varias campañas perdidosas.

Por Fernando García Soto 27 Septiembre 2010
Uno de los cultivos más noveles de la provincia es el arándano, una fruta de la familia de los berries que en su mayor parte se exporta hacia los países del Primer Mundo. Se desarrolla en Tucumán porque el clima de esta provincia es propicio para generar una contraestacionalidad con los mercados demandantes de la fruta, que hace que los arándanos de esta parte de la Argentina (junto con los de Salta y los de Corrientes) sean los únicos que se producen en todo el hemisferio sur. Esto posiciona en un plano de privilegio la producción de Tucumán, que está en condiciones de comercializarse a los mejores precios del año, antes de que el mercado comience a ser abastecido por las producciones de distintos países del mundo. Pero no todo es color de rosa, como los arandaneros tucumanos vienen descubriendo en los últimos años.

El año pasado, Tucumán exportó algo más de 2.500 toneladas de arándanos, un 50% de lo que se preveía al comienzo de la campaña. La actividad generó ingresos por unos U$S 18 millones, sin descontar los gastos del sector. Para la presente temporada, se espera una cosecha de hasta 4.500 toneladas de los berries, 1.000 toneladas menos de lo que se estimaba obtener antes de las heladas de julio. La fuerte caída de la producción en 2009 obligó a que sólo 22 vuelos directos a Estados Unidos fuera necesarios para transportar la producción, mientras que para este año se calcula que se demandarán entre 32 y 40 vuelos, durante octubre y noviembre.

El 90% de la producción nacional se exporta, destinándose al mercado interno alrededor del 2%. Lo que resta, se vende como fruta congelada a la industria local para la elaboración de dulces, helados y jugos. Australia y Zimbawe operan casi el 100% de su oferta a Europa, mientras que Argentina, Chile y Nueva Zelanda lo hacen en su mayor proporción a Norteamérica (Estados Unidos y Canadá). La mayor cantidad exportada le corresponde a Estados Unidos, destino al que se envía el 65% de nuestros arándanos. Los envíos a este destino se incrementaron marcadamente (130%), pero también los envíos al Reino Unido, segundo destino de los arándanos argentinos ha crecido de la misma manera (134%).

Las heladas

Dos problemas asuelan con persistencia sobre la producción de arándanos de Tucumán. Uno es el factor climático, que se manifiesta a través de heladas, sequías y altas temperaturas, fundamentalmente, y otro es el de los precios, que en los últimos años apenas lograron niveles de rentabilidad como para afrontar los elevados costos que implica producir este cultivo. Precisamente, en las últimas tres temporadas el arándano fue objeto del maltrato de las heladas, aunque en la presente temporada los fríos extremos se presentaron a inicios de julio, cuando la mayor parte de los campos con arándanos todavía no habían iniciado el proceso de floración. Por lo tanto, los daños fueron menores que los que se esperaban al momento de registrarse el meteoro.

En materia de precios, la actividad ha tenido que lidiar con la caída de las economías de los países desarrollados, que impactó en los niveles de precios, que al menos durante 2008, lo que a su vez condicionó la campaña del año pasado. Ahora, las expectativas apuntan a que se logre una buena cosecha y a que se puedan aprovechar los mejores precios que puede ofrecer el mercado. Para esto, será fundamental que la estrategia comercial de nuestra provincia, que incluye el traslado de arándanos por avión en conexiones directas entre Tucumán y Miami, Estados Unidos, se lleve a cabo dentro de lo previsto y sin sobresaltos. No obstante las previsiones que pudieran tomarse, la fuerte suba de costos que afectó al sector productivo en el último año restringe el margen de maniobra de los arandaneros, que creen que no están en condiciones de hacer frente a una mala campaña.

El sector arandanero de Tucumán tiene la oportunidad de gozar de una temporada gananciosa para todos, de manera que la organización en los procesos de cosecha versus la logística exportadora será fundamental para que la fruta esté colocada en los mercados compradores dentro de los plazos favorables, para no perder los mejores precios.

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