21 Septiembre 2010 Seguir en 
Muchos esperan con ansiedad el verano para disfrutar -entre muchísimas otras cosas- de las caricias que le hacen al alma y al mar los rayos del sol de los atardeceres. Pero no es necesario aguardar la llegada del lejano enero y viajar a la costa cada vez más cara para emborracharse de paisaje: en El Cadillal (cerca y barato), el sol es generoso y ofrece ocasos que no tienen precio.







