"El arte señala", pero antes detecta, advierte, puntualiza, destaca y marca. La exposición de la Bienal del Fin del Mundo que se inauguró en el Museo Timoteo Navarro es un proyecto lanzado en Ushuaia (2007-2009), y algunas de sus obras son las que pueden apreciarse aquí. El guión curatorial se organizó por medio del interrogante planteado a los artistas acerca de qué otros mundos son posibles. Y, como sucede habitualmente, los artistas respondieron cada uno a su manera, tomando partido o distancia de la propuesta, o replanteando la pregunta.
La videoinstalación de Fabiana Barreda es uno de los trabajos más relevantes. En el interior de una maqueta de un hogar ideal -cubierto por vidrio- puede verse un video de pequeño formato en el que una línea construye formas. A pocos metros, las impactantes reproducciones de los collages de León Ferrari, tomando como base el periódico dl Vaticano, "L?Osservatore Romano", parecen afirmar qué mundo es el que no desea Ferrari. El rosarino Adrián Villar Rojas construyó con cemento una enorme ballena en uno de los bosques del sur, y la fotografía "Mi familia muerta" acusa la depredación de la fauna.
Mientras que "Las ninfas", de Flavia Da Rin, juegan y pasean en un paisaje bucólico idealizado, el registro de la acción de Dolores Cáceres (realizada en la inauguración de la Bienal, en la playa del Canal Beagle) muestra otra realidad: un mundo en el que la cordobesa eligió encender fuego, con las agitadas aguas del canal en el fondo de la imagen. Precisamente de esta acción -llamada "El artista señala"- es que se adoptó el nombre de la exposición. El Che Guevara de Egar Murillo, construido con centenares de tapitas de Coca-Cola, no deja de atrapar las miradas, como el "Gabinete Nº 3", del tucumano Sebastián Rosso en el que extraños seres y plantas cohabitan en un mundo ajeno.
"El artista señala" contiene 28 trabajos; muchos de ellos son videoinstalaciones, que, a su modo, nos hablan del mundo del plasma.
La videoinstalación de Fabiana Barreda es uno de los trabajos más relevantes. En el interior de una maqueta de un hogar ideal -cubierto por vidrio- puede verse un video de pequeño formato en el que una línea construye formas. A pocos metros, las impactantes reproducciones de los collages de León Ferrari, tomando como base el periódico dl Vaticano, "L?Osservatore Romano", parecen afirmar qué mundo es el que no desea Ferrari. El rosarino Adrián Villar Rojas construyó con cemento una enorme ballena en uno de los bosques del sur, y la fotografía "Mi familia muerta" acusa la depredación de la fauna.
Mientras que "Las ninfas", de Flavia Da Rin, juegan y pasean en un paisaje bucólico idealizado, el registro de la acción de Dolores Cáceres (realizada en la inauguración de la Bienal, en la playa del Canal Beagle) muestra otra realidad: un mundo en el que la cordobesa eligió encender fuego, con las agitadas aguas del canal en el fondo de la imagen. Precisamente de esta acción -llamada "El artista señala"- es que se adoptó el nombre de la exposición. El Che Guevara de Egar Murillo, construido con centenares de tapitas de Coca-Cola, no deja de atrapar las miradas, como el "Gabinete Nº 3", del tucumano Sebastián Rosso en el que extraños seres y plantas cohabitan en un mundo ajeno.
"El artista señala" contiene 28 trabajos; muchos de ellos son videoinstalaciones, que, a su modo, nos hablan del mundo del plasma.
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