Durante 12 años dijo que mató a la esposa por accidente y lo sobreseyeron

Declaran responsable de homicidio culposo a un gendarme, pero la acción estaba extinguida y prescribió. La fiscalía había pedido que el imputado fuera condenado a prisión perpetua, pero los jueces no estuvieron de acuerdo

ALIVIADO. El gendarme Miguel Angel López (a la derecha) recibe el saludo de su abogado Gustavo Estofán luego de conocerse la sentencia.
ALIVIADO. El gendarme Miguel Angel López (a la derecha) recibe el saludo de su abogado Gustavo Estofán luego de conocerse la sentencia.
02 Septiembre 2010
Durante varios segundos se podía escuchar la respiración de los presentes. Nadie atinó a nada, aunque la tensión era palpable. Habían pasado 12 años desde la muerte de Myriam Elizabeth Torrejón Harros y la Justicia acababa de dictar sentencia. Y como siempre, uno creyó haber obtenido justicia, y el otro no. Los jueces de la sala V no dieron a conocer los fundamentos del fallo -lo harán dentro de 10 días hábiles- pero con su sentencia confirmaron la versión que había dado el imputado: el 6 de julio de 1998 el en ese entonces subalférez de Gendarmería Nacional Miguel Angel López mató de un tiro en la cabeza a su esposa, pero en forma accidental. Así terminó un caso que tenía a toda una familia en vilo sin saber realmente qué había pasado.

Una historia de amor

López y Torrejón Harros habían comenzado a vivir juntos el año anterior. El tenía 30 años, y ella 25. Habían estado de novios y ella quedó embarazada. Residían junto a los padres y a los ocho hermanos de la mujer en una casa ubicada en calle 25 de Mayo al 1.800. "Yo amaba a mi esposa. Eramos felices, y estábamos más felices después de que había nacido mi hijo. Me hice responsable en todo", dijo ayer el gendarme antes de conocer la sentencia.

El caso pasó por varias etapas. En un principio, cuando estaba la fiscala Joaquina Vermal, López fue acusado de homicidio culposo. Es que él, al ser interrogado, no dudó en admitir que se le había escapado un disparo. Ambos estaban dentro de su habitación y López debía salir a trabajar. Afirmó que tomó el arma, una pistola Astra calibre 9 mm, y que cuando desplazaba la corredera se produjo el disparo. La bala ingresó por el frente de la cabeza de la víctima y salió por atrás. López y uno de sus cuñados la cargaron y la llevaron a un sanatorio ubicado a cinco cuadras, pero cuando llegaron la mujer ya había fallecido. "Fue un accidente, un desgraciado accidente. Yo lo sé, mi hijo lo sabe y voy a tener que vivir con eso toda mi vida. Es algo que no voy a poder olvidar más", afirmó ayer el gendarme, bajo la dura mirada de los familiares de la víctima.

Luego del fallecimiento de la fiscala Vermal, la causa fue tomada años después por su reemplazante Adriana Giannoni, ante quien la madre, Aida Cristina Harros, y dos de los hermanos de Torrejón Harros, Daniel y Miguel Angel, ampliaron su declaración. Y allí comenzaron a plantear dudas sobre la versión de López. "El estaba manteniendo una relación con otra mujer. Deben haber discutido y él la mató", sostuvieron los familiares. Agregaron que el subalférez era un adicto al alcohol y que tenía arrebatos violentos constantemente. Esos dichos fueron ratificados durante el juicio oral. Ante estos testimonios, Giannoni cambió la calificación, acusado a López de homicidio calificado por el vínculo, que prevé únicamente la pena de prisión perpetua. La modificación fue avalada por un juez de Instrucción, y la causa fue elevada a juicio oral.

Ayer se escucharon los alegatos. El fiscal de Cámara, Manuel López Rougés, indicó que, a su parecer, la mujer había sido asesinada a sangre fría. "Esa arma no se puede disparar accidentalmente, y así lo demostró el perito que realizó el informe balístico. Hubo una discusión por una presunta relación paralela que él estaba viviendo, y López decidió matarla", agregó. El fiscal creía que el gendarme se valió de un silenciador o de una almohada para amortiguar el ruido del disparo, ya que nadie en la casa lo escuchó. Tras eso, pidió que el gendarme fuera condenado a prisión perpetua.

"Una locura"

El defensor Gustavo Estofán, por su parte, habló de un desafortunado accidente. "El es inocente. Jamás tuvo intención de matar a su esposa. Si hubo algo, fue una lamentable negligencia", afirmó el abogado. Según él, aunque esto estaba probado, la madre quiso seguir adelante con el juicio "por la locura de no poder criar a su nieto". "A toda costa quiso hacerlo quedar como un alcohólico violento. No hay razón alguna para que lo condenen", remarcó y pidió la absolución.

Los jueces AlfredoBarrionuevo, Alicia Freidenberg y Emilio Páez de la Torre se tomaron una hora para decidir. Y luego dieron el veredicto. Hicieron responsable a López del delito de homicidio culposo, pero por el tiempo transcurrido declararon extinguida la acción penal por prescripción, y sobreseyeron al gendarme.

El único que hizo algún gesto en ese momento fue Estofán, quien apretó los puños. Los demás quedaron en silencio. Luego, sí, todos salieron de la sala y tomaron diferentes rumbos. Los familiares no quedaron conformes (querían prisión perpetua), pero tampoco se quejaron, A López, en tanto, lo único que le importaba era ver de nuevo a su hijo, para poder abrazarlo.

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