Una familia muy cariñosa

Alberdi recordó siempre la casa de los Andrade.

El último día de 1830, Juan Manuel de Rosas dispuso cerrar el Colegio de Ciencias Morales de Buenos Aires, donde estudiaba Juan Bautista Alberdi, joven de 20 años por entonces. Hubiera tenido que regresar a Tucumán, de no mediar el gesto de su amigo Miguel Cané (padre del autor de "Juvenilia") quien lo llevó a vivir a su casa familiar.

"Cané dividió conmigo la hospitalidad paternal que él recibía en casa de sus nobles abuelos, el doctor Mariano Andrade y doña Bernabela Farías de Andrade", recordará emocionado Alberdi. Eran don Mariano y su esposa, dice, "las dos almas más honestas, más nobles, más benéficas que he conocido en toda mi vida. Esa casa y esa familia fue mi verdadero colegio, no de ciencias o teorías morales sino de lo que es mejor, de costumbres y ejemplos morales. En esa casa se casó don Florencio Varela con la hermana de Cané, que se criaba con nosotros como hermana común. Esta hospitalidad preciosa no excluía los auxilios complementarios que yo recibía de mi familia de Tucumán para llevar a cabo mi carrera", testimonia Alberdi.

Cané, Alberdi y Andrés Somellera dormían en el mismo cuarto. Una carta de Miguel Cané hijo evoca "las trasnochadas de aquellos muchachos", criados "en la enérgica atmósfera de la revolución, abriendo los ojos y el alma, como la patria misma, a las primeras ráfagas de la civilización europea". Los animaba intensa "fe en el porvenir" y crían aún "que las ideas eran capaces, por sí solas y por la fuerza de su bondad, de salvar al país". Apunta que "Alberdi era más callado y tímido que mi padre, en quien el carácter abierto y franco, la imaginación vigorosa, eran un impulso determinante".

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