Al gobierno de Eduardo Duhalde y los 16 gobernadores que pactaron con él ya se le conoce el color, pero en política, como en el arte, el color no estodo. Esto ha comenzado ha advertirse nuevamente despues de que en elCongreso aparecieran voces inquietas -como la del titular de diputados del PJ, Humberto Roggero, o un grupo crecido de radicales de ambas cámaras- que discrepan con la adecuación del régimen de quiebras y la derogación de la ley de subversión económica exigidas por el Fondo Monetario y planteadas en aquél acuerdo. Esto, más las reacciones en el foro y en la calle contra la ley que tapona el corralito para los ahorristas con amparos judiciales, integran el contexto que ha tenido la presentación de Roberto Lavagna en el escenario porteño como ministro de Economía. Lavagna estuvo inusualmente locuaz a su arribo, pero seguramente que su observación más interesante fue señalar que "buena parte de la situación que atraviesa el país responde a la vieja discusión entre ortodoxos y heterodoxos, la izquierda y la derecha, con antigüedad sorprendente". El pragmatismo del economista convocado por Duhalde y rápidamente designado, encaja a la perfección en los múltiplescurrículos difundidos aquí, donde aparece colaborando con gobiernos diversos en áreas económicas muy precisas, pero cuyo pensamiento se puede conocer mejor en su más reciente obra: "Neoconservadorismo versus capitalismo competitivo".
La cumbre de hoy
Convocada para hoy por Duhalde, la nueva cumbre de mandatarios provinciales y legisladores podrá escuchar al nuevo ministro de Economía y seguramente un señalamiento muy significativo que allí se hará será la decisión de reanudar cuanto antes las negociaciones con el Fondo Monetario, en el punto donde quedaron interrumpidas de hecho por el alejamiento de Remes Lenicov. Hasta el momento, es decisión adoptada en Olivos en ocasión de suscribirse el acuerdo del Presidente con los gobernadores, que una delegación de los mandatarios provinciales participe tambien de las mismas, variante esta que había sido propuesta hace tiempo pero que nunca tuvo aprobación del ex ministro, quien acumuló con ello motivos de desconfianza que lo dejaron sin respaldo.
La ley tapón de los amparos, velozmente promulgada por el Poder Ejecutivo sin objeción o veto alguno para evitar su demora, constituye una herramienta jurídica a partir de la cual, forzar la efectivización de un depósito congelado sin recorrer el complejo camino de una sentencia firme, es decir, tras las etapas apelatorias del caso, puede llegar a constituir un hecho delictivo. Los bancos quedan así protegidos frente a un vaciamiento, pero no parece que puedan lograr algo más que una tranquilidad relativa, pues los estudios jurídicos comienzan a disponerse para acciones por inconstitucionalidad con muy incierto desenlace. Por un lado estan tambien los jueces que en estos tiempos tratan de limpiar su imagen pública de sometimiento a la política, no pocas veces injusta. Por el otro, los doctores del derecho, los constitucionalistas con dos bibliotecas que se reparten la verdad como, por ejemplo, ocurre con Daniel Sabsay, que fulmina esa ley de apuro, y Gregorio Badeni, que declara su corrección.







