Lo más difícil son los tiempos verbales

"El subjuntivo me mata", dice un holandés.

MAS QUE GRAMATICA. La enseñanza aborda la idiosincrasia de los pueblos. LA GACETA / INSTITUTO CERVANTES
MAS QUE GRAMATICA. La enseñanza aborda la idiosincrasia de los pueblos. LA GACETA / INSTITUTO CERVANTES
24 Mayo 2010
Los negocios de gastronomía y de entretenimiento nocturno se encuentran entre los que obtienen beneficios de la enseñanza de Español como Lengua Extranjera (ELE), según la traductora Carmen Amarillo, directora del Instituto Unilanguage. "A mis alumnos les fascina la noche de Tucumán", manifiesta. Amarillo también ve una veta en el trabajo solidario, y en ese sentido firmó convenios de voluntariado con dos ONG locales. "Además de estudiar español, a muchos extranjeros les interesa sentirse útiles".

El boom del español abre perspectivas laborales para profesores de Lengua y licenciados de las Ciencias Sociales. "Para enseñar el propio idioma no hace falta ser docente de castellano", precisa Ana María Avila, codirectora de la Especialización en Enseñanza de ELE de la Universidad Nacional de Tucumán. La demanda de clases de español -especifica- no sólo proviene de alumnos extranjeros, sino también de empresas multinacionales y emprendedores. "Conocí a un suizo que eligió estudiar en Tucumán porque quería aprender castellano para enseñar parapente", cuenta.

Aplicados

Disciplinados, exigentes y críticos. Así define Avila a los estudiantes extranjeros. Describe: "suelen aplicarse intensamente al estudio del español y en un mes ya pueden comunicarse".

Aunque la enseñanza implica mucho más que gramática (procura el descubrimiento de una idiosincrasia), las mayores dificultades llegan con el sistema verbal. Especialmente, el modo subjuntivo. El holandés Tim Pierik, que vive en Tucumán desde hace siete años, lo corrobora: "el español es más regular que el holandés, donde la mitad de la lengua se rige por excepciones. Me resultó fácil aprenderlo, con la excepción de los tiempos verbales, que casi tuve que estudiar de memoria. ¡El subjuntivo me mata!".

La convivencia con nativos, y la lectura -diccionario en mano- de revistas y ediciones de LA GACETA le permitieron al autodidacta Pierik superar la falta de cursos formales del ELE. "¡Un diario me duraba una semana!", confiesa risueño. En el presente, el suegro tucumano supervisa el perfeccionamiento del holandés, que aspira a emplear "las palabras justas"; nada más ni nada menos que a dominar el vasto vocabulario del idioma de Cervantes.

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