Enseñar español, un negocio poco explotado
Mientras en otras provincias crece la industria de la enseñanza del castellano como lengua extranjera, en Tucumán casi no hay ofertas. De los 25.000 extranjeros que estudiaron la lengua de Borges en Argentina durante 2007 apenas el 0,5% lo hizo en la provincia. Hay una carrera de posgrado en la UNT.
24 Mayo 2010 Seguir en 
El español es el segundo idioma más estudiado del mundo, después del inglés. La lengua de Jorge Luis Borges quiere ser global: el castellano tendrá 550 millones de hablantes en 2050, 20% más que en el presente, según un informe del Instituto Cervantes (Madrid, 2009). La proyección confirma la vitalidad del idioma.
La expansión del español explica el auge del turismo idiomático, que va cobrando fuerza en varios países. Sólo en territorio español ha dejado ganancias por 460 millones de euros en 2007, de acuerdo con lo informado por el Instituto de Turismo de España.
En nuestro país, Córdoba, Santa Fe, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Mendoza lideran la industria nacional de enseñanza de Español como Lengua Extranjera (ELE). En Tucumán, sin embargo, no se ha vislumbrado todavía la importancia cultural, turística y económica de la actividad.
Menos del 0,5% de los 25.000 extranjeros que estudiaron español en Argentina durante 2007 eligieron la oferta académica tucumana. De acuerdo con la Cancillería y la Asociación de Docentes de Español (AADE), la afluencia de alumnos del exterior creció el 50% respecto de 2006. Y la tendencia apunta a un incremento mínimo del 40% anual.
No obstante, sólo 60 alumnos rindieron el Certificado de Español para Extranjeros (CEPE) desde la creación, hace dos años, del Programa de ELE de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). Allí estudió la estadounidense S. -prefiere reservar su identidad-, de 26 años, que explica (en español, claro): "no encontré escuelas privadas que ofrezcan cursos de castellano. Había gente que quería perfeccionarse y no sabía cómo hacerlo. Hacen falta opciones".
La oferta local se reduce a los cursos universitarios (paquete de dos meses con alojamiento y escapadas turísticas incluidas; clases cuatrimestrales; clases "temáticas" y la preparación para el CEPE); a algunos programas de centros privados, como el Instituto Unilanguage, que ofrece combinar el estudio con voluntariados en organizaciones solidarias; y a lecciones de profesores particulares.
Máxima expresión
"Vemos futuro en este sector", augura la profesora Mercedes Borkosky, directora del Departamento de Lenguas Extranjeras e Indígenas y de Español para Extranjeros de la UNT, que a mediados de este año otorgará por primera vez el título de Especialista en la enseñanza del español como lengua extranjera a por lo menos cinco de los 10 aspirantes que iniciaron el posgrado en 2007. "No tenemos suficiente personal administrativo ni capacidad de difusión. La enseñanza de ELE requiere de una estructura que la Universidad no dispone; posiblemente revisemos esta situación", asevera.
Los obstáculos de la institución se multiplican en el sector privado, dice Raúl Aráoz, profesor de Alemán e Inglés. Cuenta que entre 2001 y 2008 intentó consolidar los cursos de ELE en el desaparecido Instituto Idiomas. "Es muy difícil atraer extranjeros sin apoyo del Estado, y nunca logré despertar el interés de las autoridades", lamenta. Asevera que la enseñanza de castellano como segunda lengua exige una costosa estrategia de promoción (participación en ferias internacionales, impresión de folletería y material didáctico, divulgación en internet, entre otras) que los particulares no pueden costear. "Tucumán no desarrolló el turismo idiomático por dejadez, y ahora está muy lejos de las provincias que lo hicieron", se queja.
Turismo
El Ente Tucumán Turismo no tiene planes al respecto. Las inquietudes son derivadas a la Secretaría de Turismo de la Nación, que trabaja en la promoción del aprendizaje de ELE en Argentina desde 2004. Esa estrategia llegará a su máxima expresión durante este año, de acuerdo con Marcelo García, presidente de la Asociación de Centros de Idiomas (funciona con las siglas SEA y representa a 140 institutos del país, 60 de los cuales ofrecen programas de ELE). Desde la Ciudad de Buenos Aires, el directivo observa que el Estado ha comprendido el potencial económico de la lengua. "Para 2010 tenemos previstas 15 acciones de promoción en el exterior, 10 más que en 2009", informa.
Córdoba es el modelo por seguir en materia de turismo idiomático. "El Estado provincial trabaja comprometidamente en colaboración con las instituciones educativas y el sector turístico convencional", precisa García. De acuerdo con su punto de vista, el español es un recurso económico intangible con contornos difíciles de precisar. Postula: "las relaciones con extranjeros van más allá de una estadía; después se traducen en el consumo de la música, literatura y cinematografía argentinas, o en la demanda de un producto como el vino o el dulce de leche". Y mientras permanecen en el país -entre una semana y un año-, esos estudiantes son el combustible de la cadena de valor integrada por centros de ELE y el resto de los actores del sector turístico.
La expansión del español explica el auge del turismo idiomático, que va cobrando fuerza en varios países. Sólo en territorio español ha dejado ganancias por 460 millones de euros en 2007, de acuerdo con lo informado por el Instituto de Turismo de España.
En nuestro país, Córdoba, Santa Fe, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Mendoza lideran la industria nacional de enseñanza de Español como Lengua Extranjera (ELE). En Tucumán, sin embargo, no se ha vislumbrado todavía la importancia cultural, turística y económica de la actividad.
Menos del 0,5% de los 25.000 extranjeros que estudiaron español en Argentina durante 2007 eligieron la oferta académica tucumana. De acuerdo con la Cancillería y la Asociación de Docentes de Español (AADE), la afluencia de alumnos del exterior creció el 50% respecto de 2006. Y la tendencia apunta a un incremento mínimo del 40% anual.
No obstante, sólo 60 alumnos rindieron el Certificado de Español para Extranjeros (CEPE) desde la creación, hace dos años, del Programa de ELE de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). Allí estudió la estadounidense S. -prefiere reservar su identidad-, de 26 años, que explica (en español, claro): "no encontré escuelas privadas que ofrezcan cursos de castellano. Había gente que quería perfeccionarse y no sabía cómo hacerlo. Hacen falta opciones".
La oferta local se reduce a los cursos universitarios (paquete de dos meses con alojamiento y escapadas turísticas incluidas; clases cuatrimestrales; clases "temáticas" y la preparación para el CEPE); a algunos programas de centros privados, como el Instituto Unilanguage, que ofrece combinar el estudio con voluntariados en organizaciones solidarias; y a lecciones de profesores particulares.
Máxima expresión
"Vemos futuro en este sector", augura la profesora Mercedes Borkosky, directora del Departamento de Lenguas Extranjeras e Indígenas y de Español para Extranjeros de la UNT, que a mediados de este año otorgará por primera vez el título de Especialista en la enseñanza del español como lengua extranjera a por lo menos cinco de los 10 aspirantes que iniciaron el posgrado en 2007. "No tenemos suficiente personal administrativo ni capacidad de difusión. La enseñanza de ELE requiere de una estructura que la Universidad no dispone; posiblemente revisemos esta situación", asevera.
Los obstáculos de la institución se multiplican en el sector privado, dice Raúl Aráoz, profesor de Alemán e Inglés. Cuenta que entre 2001 y 2008 intentó consolidar los cursos de ELE en el desaparecido Instituto Idiomas. "Es muy difícil atraer extranjeros sin apoyo del Estado, y nunca logré despertar el interés de las autoridades", lamenta. Asevera que la enseñanza de castellano como segunda lengua exige una costosa estrategia de promoción (participación en ferias internacionales, impresión de folletería y material didáctico, divulgación en internet, entre otras) que los particulares no pueden costear. "Tucumán no desarrolló el turismo idiomático por dejadez, y ahora está muy lejos de las provincias que lo hicieron", se queja.
Turismo
El Ente Tucumán Turismo no tiene planes al respecto. Las inquietudes son derivadas a la Secretaría de Turismo de la Nación, que trabaja en la promoción del aprendizaje de ELE en Argentina desde 2004. Esa estrategia llegará a su máxima expresión durante este año, de acuerdo con Marcelo García, presidente de la Asociación de Centros de Idiomas (funciona con las siglas SEA y representa a 140 institutos del país, 60 de los cuales ofrecen programas de ELE). Desde la Ciudad de Buenos Aires, el directivo observa que el Estado ha comprendido el potencial económico de la lengua. "Para 2010 tenemos previstas 15 acciones de promoción en el exterior, 10 más que en 2009", informa.
Córdoba es el modelo por seguir en materia de turismo idiomático. "El Estado provincial trabaja comprometidamente en colaboración con las instituciones educativas y el sector turístico convencional", precisa García. De acuerdo con su punto de vista, el español es un recurso económico intangible con contornos difíciles de precisar. Postula: "las relaciones con extranjeros van más allá de una estadía; después se traducen en el consumo de la música, literatura y cinematografía argentinas, o en la demanda de un producto como el vino o el dulce de leche". Y mientras permanecen en el país -entre una semana y un año-, esos estudiantes son el combustible de la cadena de valor integrada por centros de ELE y el resto de los actores del sector turístico.








